El fantasma de la 'B' busca a River Plate

A cuatro fechas de que el Clausura argentino llegue a su fin, River Plate se encuentra sumido en los últimos puestos de la Tabla de Promedios y jugaría la promoción ante Belgrano de Córdoba.
 A cuatro fechas de que el Clausura argentino llegue a su fin, River Plate se encuentra sumido en los últimos puestos de la Tabla de Promedios y jugaría la promoción ante Belgrano de Córdoba.
Buenos Aires, Argentina -
  • En este momento River Plate jugaría la promoción ante Belgrano de Córdoba
  • Ubaldo Fillol renunció al Cuerpo Técnico del conjunto 'millonario'

“A la promoción, a la promoción, a la promoción River, a la Promoción”, cantaba la hinchada de Boca Juniors el domingo 15 cuando se jugó por la Fecha 14 del Torneo Clausura 2011,  el Superclásico argentino que tuvo como ganador al equipo 'xeneize' con un gol en contra del arquero Juan Pablo Carrizo y otro del ya histórico Martín Palermo. Una letra muy simple, repetitiva pero suficiente para que La Bombonera temblara de alegría al ver hundirse a su archirival. Y es que esa misma tarde si Olimpo de Bahía Blanca le ganaba a Independiente, los millonarios quedarían sentenciados a la promoción. Esa zona en que dos partidos te pueden llevar al descenso.

Para la tranquilidad de sus hinchas, Olimpo consiguió un empate y los dirigidos por Juan José López se salvaban así momentáneamente de aquel fantasma que los asecha y persigue, y que ya es motivo de burlas cuando ese mismo domingo los medios de comunicación mostraban a un niño en la tribuna vistiendo una sábana que decía “El fantasma de la B”. Y eso que todavía se hablaba de casos hipotéticos.

Pero para salvarse de aquella situación de una vez y por todas, claro está, hay que ganar los partidos, algo que hace tres fechas el club de Núñez no consigue hacer. Y ante tan bajo nivel no se puede postergar, valga la redundancia, lo impostergable. Finalmente en la Jornada 15, River Plate empató con San Lorenzo de Almagro 1-1 y  se posicionó junto con Gimnasia y Esgrima La Plata en aquella zona cuya línea divide a los equipos de Primera División con los de Segunda.

Lejos quedaron los tiempos en los que River tenía como principal objetivo salir campeón del torneo. Sus jugadores ya ni si quiera tienen tiempo de pensar en clasificar a la Copa Sudamericana -objetivo de muchos equipos como Boca, cuyo puntaje los aleja de obtener el campeonato- porque tienen que lidiar con el peso de la historia de aquel club que solía estar entre los mejores de Latinoamérica y que hoy no encuentra la forma de remarla.

Cada día surgen obstáculos nuevos: el padre del delantero Rogelio Funes Mori le pide a los hinchas que apoyen a su hijo y critica a Daniel Passarella, Presidente de la institución, por no haber aceptado la oferta del Benfica, Diego Buonanotte que se enoja cuando lo sacan de la cancha, el atraso del pago del pase del defensor Jonatan Maidana (del Metalist ucraniano a River nuevamente) y ahora hasta se habla de que la verdadera fecha de la fundación del club no fue el 25 de mayo de 1901 sino el 15 de mayo de 1904.

LOS JUGADORES EN TIEMPOS DE CÓLERA

Apenas el fin de semana Juan Pablo Carrizo, también seleccionado argentino, fue protagonista del juego y no precisamente por buenas razones. Contra San Lorenzo nuevamente cometió un error que terminó costándole el partido; intentó atajar un tiro de Jonathan Ferrari, pero la pelota se le escapó de las manos e infló la red. Al finalizar el encuentro, para no verse expuesto empujó al ídolo Ubaldo “Pato” Fillol -ex jugador y hasta ese entonces entrenador de porteros-, quien se había acercado a abrazarlo. En su lugar, el futbolista optó por declarar en defensa propia, calentando aun más el ambiente.   "He cometido errores, como muchas otras veces los he salvado", sencillito y carismático, dicen por ahí. Eso sí, no se fue de la cancha sin antes besar el escudo de la camiseta, al igual que el Capitán Matías Almeyda, una semana antes ante Boca Juniors, luego de salir expulsado en el segundo tiempo y en su desesperación empujó al policía que lo resguardaba mientras éste se retiraba.   Si bien al pasar las horas, ya con la mente en frío se disculpó, el hecho no quedó ahí, debido a que al día siguiente el "Pato" Fillol renunció a su cargo como entrenador de porteros de la institución.

"Arranco estas líneas aclarando que no quiero ponerme en el lugar de víctima. Esto quiero que lo entiendan todos. Con respecto a lo que pasó el domingo en el Estadio Monumental y que todos los que están inmersos en el mundo del futbol fueron testigos, ya sea en la cancha o por televisión, quiero decir que siento un dolor inmenso que nunca me hubiese imaginado que podía llegar a sentir, y mucho menos, que esa actitud tan desubicada haya venido de esta persona. Además de dolor por lo que pasó siento bronca, desazón y desilusión, es más, siento que me humillaron delante de todo el mundo", dijo Fillol en un comunicado en el que anunciaba su salida.

El problema es que a la crisis futbolística por la que atraviesa el Club se suman otras que están terminando con la calidad que alguna vez supo tener, o al menos presumir, el futbol argentino. El arbitraje, que debiera hacer justicia dentro de la cancha, está sufriendo una serie de cambios que lejos están de beneficiarlo.

Hace unos meses un árbitro había amonestado al jugador de Racing, Teófilo Gutiérrez, y tras ver la repetición del partido en cámara, se decidió quitársela esa misma semana, abriendo las puertas a futuros reclamos por parte de jugadores, técnicos y dirigentes, recurso muy utilizado a la hora de señalar culpables.   PASSARELLA VS. AFA

Entonces llegó el día en que alguien pidió oficialmente la cabeza de quien preside la Asociación del Futbol Argentino (AFA) hace más de 30 años, Julio Grondona. Porque si bien gran parte del medio futbolístico considera que su gestión involuciona el éxito recorrido a través de los méritos adquiridos a lo largo de la historia, son pocos los valientes que le hacen frente. Y por lo general, quienes lo hacen salen perdiendo.   Daniel Passarella, ex técnico de River Plate y actual Presidente de la institución, explotó al ver que ante Boca, su equipo había sido claramente perjudicado por el árbitro Patricio Loustau, al no cobrarle cinco posibles penales que pudieron haber cambiado el sentido del partido.   “Vengo a manifestar mi protesta por el arbitraje de Loustau y porque a River lo vienen dirigiendo mal. Es una vergüenza” había vociferado durante la reunión de Comité Ejecutivo de la AFA, donde también lo acusó de tener al fUtbol en ruinas. El 19 de mayo, tres días antes del encuentro ante San Lorenzo, alrededor de 200 hinchas fueron a manifestarse a la AFA, aunque nada consiguieron más que demostrar su inconformidad.   Y como si esto fuese poco, tienen que lidiar con la violencia presente no sólo en el futbol sino en la sociedad argentina en sí; el sábado pasado el Monumental quedó cerrado por media hora debido a una manifestación realizada por la “Banda del Oeste”, sector de la barra brava de River, que en días de partido tiene prohibido el ingreso a la cancha cuando por el otro lado se encuentran “Los Borrachos del Tablón”, a sus ojos, la barra brava oficial del club, que cuenta con el apoyo de su Presidente.    CÓMO SIGUEN LAS COSAS

Si el Clausura terminara hoy, los “millonarios” -que de millonarios ya mucho no tienen- enfrentarían a Belgrano de Córdoba, equipo que en su historia ascendió tres veces a la Primera división del futbol argentino, la última en la temporada 2006-2007.   Pero sin adelantarse, la realidad dicta que todavía quedan cuatro fechas por disputar, tiempo suficiente para reivindicar el camino y salvar a River del descenso. El fin de semana que viene el equipo jugará de visitante ante Olimpo de Bahía Blanca, en un duelo donde ambos se ven necesitados de una victoria.   Después de todo, no es el único club que pelea por escapar del fondo de la Tabla de Promedios: Arsenal, Tigre, el mismo Olimpo e Independiente no se quedan atrás.

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