Palermo se despidió de su casa

Domingo 12 de junio de 2011 es la fecha que quedará registrada en la historia de Boca Juniors, y no precisamente por haber ganado un campeonato o haber goleado al rival que se tenía en frente.
 Domingo 12 de junio de 2011 es la fecha que quedará registrada en la historia de Boca Juniors, y no precisamente por haber ganado un campeonato o haber goleado al rival que se tenía en frente.
Buenos Aires, Argentina -
  • Palermo se permitió ganar con Boca 14 títulos
  • Todo parece indicar que Lucas Viatri es quien ocupará el lugar de Palermo

Domingo 12 de junio de 2011 es la fecha que quedará registrada en la historia de Boca Juniors, y no precisamente por haber ganado un campeonato o haber goleado al rival que se tenía en frente. No. Esta vez el protagonista de la noche no fue el equipo sino aquel jugador que durante años se apoderó del área adversa para meter los goles más insólitos y para fallar los más obvios, por qué no.  Esta vez la gente fue a aplaudirlo a él, a devolverle todo el amor que le dio  a la camiseta de Boca, pese a ser inicialmente, aficionado de Estudiantes. Porque todo comienzo tiene su fin, y por más que al hincha le cueste asimilarlo, a él ya le llegó. Poco importó que en la penúltima fecha el Torneo Clausura, el campeonato ya tuviera su ganador declarado: Vélez Sarsfield; tampoco es que la efervescencia de la gente se debiera a las posibilidad todavía distante de clasificar a la Copa Sudamericana. Faltaban dos horas para que empezara el partido ante Banfield y la Bombonera ya estaba llena, con los hinchas cantando a todo pulmón, como si se tratara de un Boca-River. Solo que esta vez los cantos iban dirigidos especialmente a una sola persona. Se preparaban para la despedida; para decirle adiós a Martín Palermo, el máximo goleador xeneize en todos los tiempos.

 

"Palermo significa muchas cosas para Boca y para mí. Es de lo que mejor que tuvo el club en su historia. Lo vamos a extrañar muchísimo"

Una caravana de 5000 personas acompaño al equipo desde el hotel donde concentraba hasta la cancha. “Padre del área Palermo inmortal”, “Martín nunca te voy a olvidar”, “Extrañarte siempre, olvidarte jamás”, “La 9 siempre llevará tu sacrificio y pasión por Boca”, “El Loco volverá”, eran algunas de las frases que se podían leer en los carteles que habitaban las tribunas. Antes de iniciar el partido se le entregó a la gente el programa oficial, que como era de suponerse, iba dedicado a él.

“Parecía que Martín también estaba dispuesto a vencer el tiempo. Su sentido común, su responsabilidad profesional, su integridad como deportista y como hombre, hicieron que tomara una sabia decisión: irse en todo su esplendor” decía un comunicado del club. Y es verdad, porque pese a ya no rendir como hace años atrás, fue él junto al otro ídolo Riquelme, quienes se pusieron el equipo al hombro en tiempos de crisis, y quien con sus goles alegró al hincha de Boca en las últimas fechas que se disputaron.

Sebastián Sellaro, relator del programa de radio “Somos Boca”, le escribió un poema titulado “El Gigante del Gol” en donde se pueden leer versos que dicen “Palermo grande, nunca viejo, Palermo chico tuvo un sueño. Y fue su vida de película…Palermo Hollywood, un loco eterno”. Una vida de película; quedó como slogan.  Y su película próximamente va a llegar, para quedar en la historia y mostrársela orgullosamente a las futuras generaciones que porten la camiseta.

El partido fue decepcionante para el club de la Ribera. Iba ganando 1 a 0 a Banfield, teniendo el dominio absoluto de la pelota. Pero como dicen por ahí, los goles que no se hacen en un arco se meten en el otro-ley del fútbol-en el segundo tiempo cayó el empate. Sin embargo, ni el amargo resultado conseguido ni mucho menos el escandaloso frío otoñal, ni las altas horas de domingo por la noche, lograron aplacar la mística generada en torno a este hombre, tantas veces héroe. A lo largo de la semana se hablaba de una posible sorpresa al futbolista por parte del club, pero nadie sabía exactamente qué era lo que se tenía preparado para él.

Al finalizar el encuentro, el aun jugador (ya que declaró querer estar la última fecha ante Gimnasia) se quedó despidiéndose de sus colegas, periodistas, mientras se armaba una tarima para que éste fuese homenajeado como a los ojos del hincha, merecía ser. Palabras de agradecimiento por parte de sus compañeros, su familia, y de toda la gente que concurrió a la cancha y que a lo largo de los noventa minutos no dejó de dedicarle canciones como “Olelé, Olalá, Palermo es de Boca, de Boca no se va”, “Aplaudan aplaudan no dejen de aplaudir, los goles de Palermo que ya van a venir”, “Muchas gracias Palermo, Muchas gracias Palermo”, entre otras.

La noche se iluminó con fuegos artificiales y con el calor de las personas que tenían una mezcla de sensaciones: desde la alegría absoluta al ver en las pantallas reproducirse sus mejores goles-y volverlos a gritar con la misma emoción que años atrás-hasta una profunda nostalgia al caer en que quien ayer portaba la camiseta número nueve, especialmente diseñada con un número en dorado, ya no volvería a marcar otro gol en casa.

Se reprodujo un video con saludos de distintas personas que lo acompañaron, desde sus hijos, sus padres,  hasta compañeros como Guillermo Barros Schelotto, el podólogo, y el querido virrey, Carlos Bianchi. En la misma cancha se encontraban éste, Maradona y Basile, entre otras figuras que comparten una misma pasión: su amor a Boca. Y quienes no pudieron asistir al partido optaron por expresarse en medios alternativos, como Twitter por ejemplo, donde se vio entre muchos, el mensaje de Juan Martín del Potro para el nueve:

“Palermo significa muchas cosas para Boca y para mí. Es de lo que mejor que tuvo el club en su historia. Lo vamos a extrañar muchísimo. Lamentablemente no pude compartir ese gran momento junto a él. Como amigo le deseo lo mejor del mundo en su nueva etapa. ¡Te quiero mucho! Felicidades por todos tus logros y que sigas siendo feliz” Letras gigantes formaron la frase “No habrá otro igual”. La fiesta fue dirigida por el conductor Mario Pergolini, quien en chiste propuso que el lunes debía ser feriado nacional. Aplausos y más aplausos. Cantos hacia el héroe retirado. Palabras de agradecimiento de su parte. "Siempre voy a decir que Boca es un grande no por los jugadores ni por los técnicos, sino por la gente. Se dijo que soy hincha de Estudiantes, pero a ustedes los voy a llevar siempre en mi corazón”. Los socios vitalicios le entregaron una placa. “Vas a poder venir a la platea y no pagar entrada” decía simpáticamente el conductor. Pero ni eso alcanzaba para devolverle todo lo que él hizo por Boca. No había regalo tal que abarcara el agradecimiento eterno de los hinchas hacia él. Y por eso se le obsequió lo que a ningún otro jugador se le dio: El arco que da a la hinchada de Boca. Sí, leyó bien. La portería de fútbol, con un moño en el travesaño. Unas máquinas lo sacaron del piso y listo, ya se lo podía llevar a su departamento, donde ya dijo que no entra.  No obstante, el goleador se vio conmovido y agradeció a todos esa despedida única, que pocos futbolistas en el mundo tuvieron la suerte de tener. Martín Palermo como héroe no sólo de Boca, sino nacional. Un nacionalismo que se vio interpretado con el himno Nacional Argentino, tocado con armónica por Ciro Martínez,  quien además de ser fanático del club de la ribera, es cantante de la banda argentina “Los Piojos”.

“Empaparnos el alma, la camiseta. Llorarlo todo, pero llorarlo bien”  dijo alguna vez el poeta argentino Oliverio Girondo, sin saber que ayer esta frase iba a cobrar vida en el hincha de Boca. Fueron las lágrimas el denominador común en las caras de todos. Un adiós al futbolista y una bienvenida al héroe legendario. Porque al dar el silbatazo final, algo que parecía ser tan distante, finalmente llegó. Se sabía que ya no iba a haber próximo partido de local para su ídolo. Al menos no como jugador.   SUS LOGROS

 Si bien hay quienes creen que el “Loco” no es tan buen futbolista por no haber triunfado en el extranjero, lo cierto es que en Boca se ganó el título de “crack”. Un optimista del gol, según su ex técnico Carlos Bianchi. Es que el Titán tuvo el privilegio de ser el máximo goleador en partido oficiales, con 236 goles; máximo goleador en torneos locales, con 193; máximo goleador en partidos internacionales, con 43;  Máximo goleador en la Bombonera en Copa Libertadores, con 14 y máximo goleador en la Bombonera por torneos internacionales, con 26.

A su vez, se permitió ganar con Boca 14 títulos: cuatro Aperturas (1998, 2000, 2005 y 2008), dos Clausuras (1996, 2006), dos Libertadores (2000, 2007), una Intercontinental (2000), dos Sudamericanas (2004, 2005) y tres Recopas (2005, 2006 y 2008)

Por lo pronto a Boca Juniors le queda encontrar su sucesor. Alguien que no le pese la camiseta, como no le pesó a él. Todo parece indicar que Lucas Viatri es quien ocupará su lugar; lo cierto es que el equipo debe hacer una renovación de plantel, porque necesita mucho más que un buen nueve para poder volver a ser protagonista de todo lo que juegue.

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