Racing de Santander desciende a la Segunda B en el año de su Centenario

El Racing de Santander, con su empate en Ponferrada y la victoria del Mirandés en Córdoba, pierde la categoría y consuma su descenso al infierno de la Segunda B, precisamente en el año en el que...
El Racing de Santander, con su empate en Ponferrada y la victoria del Mirandés en Córdoba, pierde la categoría y consuma su descenso al infierno de la Segunda B, precisamente en el año en el que celebra su Centenario.
 El Racing de Santander, con su empate en Ponferrada y la victoria del Mirandés en Córdoba, pierde la categoría y consuma su descenso al infierno de la Segunda B, precisamente en el año en el que celebra su Centenario.
Santander, España (Reuters) -
  • La pesadilla del conjunto albiverde parece no terminar

El Racing de Santander, con su empate en Ponferrada y la victoria del Mirandés en Córdoba, pierde la categoría y consuma su descenso al infierno de la Segunda B, precisamente en el año en el que celebra su Centenario. El conjunto cántabro, a falta de una jornada para la conclusión del campeonato y tras su empate de la pasada semana ante el Guadalajara, necesitaba un "milagro" para salvarse que pasaba por ganar los dos partidos que le quedaban y que el Mirandés no venciera ninguno de sus compromisos. Esa carambola no se ha producido y, con independencia de lo que haga la próxima semana en casa ante el Hércules, no seguirá la próxima campaña en la Liga Adelante, a la que descendió el año pasado después de permanecer diez años seguidos en primera. Ahora, sólo le queda al Racing resignarse a un descenso con el que ha venido coqueteando toda la temporada, salvo que ese "milagro" de la salvación se produzca en los despachos si otro club pierde la categoría por irregularidades en la conversión en sociedad anónima deportiva, situación que amenaza al Guadalajara. Con el temido descenso concluye una temporada en la que el Racing aspiraba a retornar a la Primera División tras su descenso del pasado año. Un objetivo que pronto se vio que era una quimera, ya que desde las primeras jornadas del campeonato el Racing se situó en la parte baja de la tabla, por su endeble defensa y su falta de acierto de cara a puerta. Al claro divorcio entre la afición y el consejo de administración impuesto por el "desaparecido" máximo accionista, el indio Ahsan Ali Syed, que designó a Ángel Lavín como presidente, se ha sumado una deficiente política de fichajes y un carrusel de entrenadores, que no han sabido dar con la tecla para mantener al Racing en la Liga Adelante. Primero se contrató a Juan Carlos Unzue, quien ni siquiera llegó a debutar, siendo suplido por Fabri González, cuya dimisión no tardó en producirse, facilitando la llegada de José Aurelio Gay, quien acabó siendo destituido, para que fuera Alejandro Menéndez quien se hiciera cargo de un equipo que ha sido bajo las órdenes de este técnico con el que mejor ha jugado. La afición cántabra no ha dado la espalda en ningún momento a los jugadores, pese a que durante toda la temporada ha mostrado su malestar hacia los dirigentes del club bajo el eslogan: "¡Fuera chorizos de El Sardinero!". A once días de que el próximo 14 de junio se celebre el centenario de la fundación del Racing de Santander, este club histórico desciende a la Segunda B, categoría en la que militó por última vez en la temporada 1990-1991. Entonces el calvario solo duro una campaña, ahora habrá que ver si retorna con la misma celeridad, o si por el contrario el descenso es un paso hacia la desaparición de un club que no sólo atraviesa un bache deportivo, sino que tiene graves problemas económicos y pleitos abiertos por la propiedad de la entidad.

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