Maracaná, una obra aún inconclusa

La emoción y la expectativa que existe entre los aficionados y a lo largo de Río de Janeiro, es directamente proporcional a los apurados arreglos de última hora que se realizan alrededor del...
Maracaná, una 'obra' aún inconclusa
Rio de Janeiro, Brasil -
  • Los alrededores del inmueble aún son restaurados para el México-Italia en Copa Confederaciones
  • La información relativa a la Copa Confederaciones aún no aparece

La emoción y la expectativa que existe entre los aficionados y a lo largo de Río de Janeiro, es directamente proporcional a los apurados arreglos de última hora que se realizan alrededor del mítico y remodelado Estadio Maracaná para recibir el partido en el que la Selección Mexicana enfrentará al Subcampeón de Europa, Italia, en la Copa Confederaciones. Basta con descender de la línea 2 del metro, específicamente de la estación Maracaná, para observar en primera fila las obras que aún se realizan alrededor del estadio, en los accesos al mismo y en las estructuras que FIFA ha ordenado colocar para venta de productos oficiales y exposición de patrocinadores. Son cientos de hombres los que trabajan día a día reparando, puliendo, soldando, colocando y detallando cada uno de los costados, accesos y letreros de información que deben estar listos a más tardar el próximo viernes por la noche para ser aprobados por personal de la FIFA a lo largo del sábado. El sonido de las cortadoras de metal se conjuga con el destello de las soldadoras y los gritos de algunos trabajadores que intentan colocar una de los estrados adornados por publicidad de uno de los principales patrocinadores del torneo. Aunque los interiores del estadio lucen terminados, es claro que la obra está inconclusa, pues no existe algo alusivo a la Copa Confederaciones más que una tienda que apenas tiene la fachada, pero que por dentro es un desorden y aún sin productos para ofrecer. Los accesos VIP para invitados especiales, personal de FIFA y de las Selecciones que chocarán en el estadio de Río de Janeiro, pues sólo restan detalles que son más parte del glamour que encierra ese sector del futbol. Las máquinas encargadas de reconocer los boletos muestran como próximo partido el Brasil-Japón que ni siquiera se jugará ahí, mientras que las palas, los botes y hasta los árboles pagan el costo de una tarea que es contrarreloj. La incertidumbre se cierne y se hace más grande después de que un juez decidió decretar que era peligroso jugar un partido en Maracaná previo al amistoso que Inglaterra y Brasil disputaron el domingo 2 de junio, y aunque al final se pudo realizar, las obras no garantizan que el marco será inmejorable para el cotejo entre México e Italia el próximo domingo.

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