Brasil, la otra cara de la Confederaciones

El examen llamado Copa Confederaciones se ha convertido en una verdadera prueba de fuego no sólo para las personas involucradas, sino también para la población entera y para un gobierno que sólo...
Brasil, otra cara de la Confederaciones
Belo Horizonte, Brasil -
  • Más de un millón de personas salieron a las calles el pasado jueves
  • Redes sociales, vía de organización, y medios, vía de expresión
  • En todos los cotejos de la Confederaciones han existido manifestaciones

El examen llamado Copa Confederaciones se ha convertido en una verdadera prueba de fuego no sólo para las personas involucradas para eventos como la Copa del Mundo o los Juegos Olímpicos, sino también para la población entera y para un gobierno que hasta el momento se había dedicado a recibir elogios y cuya memoria no alcanza para recordar el último momento de crisis. El álgido momento que hoy viven más de 100 ciudades a lo largo y ancho del territorio brasileño tuvieron como punto de inicio los primeros días de junio y como mejor argumento el alza en el costo del transporte público, aunque su esencia está en la desconfianza que siente el pueblo brasileño y en exceso de querer parecer ante el mundo lo que aún se está lejos de ser. Y es que las protestas que desde el pasado 9 de junio comenzaron a invadir las calles tiene números y matices que no aportan la verdad, pero sí una explicación de los motivos y las características de los grupos sociales que se han volcado a las calles para manifestar su inconformidad, teniendo a la Copa Confederaciones como el mejor pretexto para captar la atención del mundo. NÚMEROS REVELADORES De acuerdo con una encuesta realizada por Ibope y cuyos resultados fueron publicados en medios brasileños como O'Globo, el 52 por ciento de los manifestantes tienen como principal actividad estudiar, el 48 por ciento cursa o ha culminado una licenciatura y el 43 por ciento tiene 24 años de edad o menos. Números que día a día llenan los canales de televisión y las secciones deportivas con la Copa Confederaciones, pero que reflejan que la juventud brasileña, esa que se supone disfrutará a un país colocado como la séptima economía del orbe de acuerdo con el Banco Mundial, es el grupo más inconforme. Ni hablar de su economía familiar, pues de acuerdo con la propia encuesta, el 46 por ciento de los manifestantes vive en una familia donde el ingreso es de cinco salarios mínimos brasileños que se traducen en un ingreso de 3 mil 400 reales, es decir, poco más de 22 mil pesos mensuales. Una cifra lejos de los lujos, pero cercana a la clase media que ha preferido salir a las calles con pancartas, silbatos y cualquier medio de expresión en lugar de adquirir un boleto para alguno de los 16 cotejos que se viven en la "fiesta" llamada Confederaciones. BRASIL, LA ÚNICA BANDERA Un número que resulta contundente es que el 46 por ciento de las personas que hasta el momento se han manifestado nunca antes lo habían hecho y ven a los partidos políticos como un obstáculo en la expresión de sus quejas. Uno de los gritos recurrentes, más allá de las manifestaciones en contra de la FIFA, es: "la única bandera es la de Brasil" y "a mí nadie me representa" en clara alusión a la marcada barrera que las protestas han puesto a los partidos políticos y cualquiera propaganda que busque sacar provecho de las mismas. De hecho los enfrentamientos no sólo han sido entre manifestantes y Policía Militar, sino también entre los manifestantes y aquellos grupos que intentan elevar banderas de algún partido político durante el recorrido por calles de Río de Janeiro, Sao Paulo, Brasilia, Porto Alegre, Belo Horizonte, Fortaleza y otras tantas. El 96 por ciento de los manifestantes no es afiliado a algún partido político y al 83 por ciento ni siquiera se siente representado en el poder legislativo. REDES SOCIALES COMO FORMA DE ORGANIZACIÓN Si bien la propaganda a través de panfletos ha sido recurrente para organizar las multitudinarias manifestaciones, el 78 por ciento de los asistentes hasta el momento se han enterado y han invitado a otros allegados gracias a redes sociales como Twitter y Facebook, principalmente. Cabe destacar que la cobertura de los medios como periódicos, radio y televisión ha estado a la orden del día, llegando incluso a dar una cobertura de más de tres horas a las protestas que el jueves llenaron las calles de diversas ciudades brasileñas, lejos de la censura que dentro y en los alrededores de los estadios funciona. Esa es la otra cara de la "fiesta" llamada Confederaciones, que si bien ha resultado un éxito en la logística, no ha sido así en cuanto al termómetro social que está lejos de corresponder al invierno que hoy vive Brasil.

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