Protestas sociales, alerta para Brasil 2014

Las manifestaciones sociales son el gran problema que mantiene en vilo la seguridad durante el próximo Mundial en Brasil.
Las manifestaciones sociales son el gran problema que mantiene en vilo la seguridad durante el próximo Mundial en Brasil.
 Las manifestaciones sociales son el gran problema que mantiene en vilo la seguridad durante el próximo Mundial en Brasil.  (Foto: Getty, )
Ciudad de México -
  • Los servicios secretos brasileños comenzaron a intervenir las redes sociales para detectar movilizaciones en contra del Mundial
  • Se esperan más de 600 mil turistas extranjeros durante el mes que dura el Mundial

Mucho se habla de los retrasos en la entrega de los estadios mundialistas, de los accidentes que han sufrido los trabajadores e incluso de los problemas de transportación que podrían existir para la Copa del Mundo, pero la realidad es que las manifestaciones sociales son el gran problema que mantiene en vilo la seguridad durante el próximo verano en Brasil.   LOS ANTECEDENTES Las manifestaciones que se presentaron en la pasada Copa Confederaciones encendieron los focos de alerta entre autoridades, tanto brasileñas como de la FIFA, para intentar solventar un problema que se podría colocar como el gran “enemigo” de la logística alrededor del máximo evento futbolístico.   Los problemas en el sector educativo y de salud, además del alza en el costo del transporte público, fueron los motivos que llevaron a millones de personas a las calles de Brasil en reiteradas ocasiones durante el verano del 2013, justo cuando los ojos del mundo comenzaron a voltear hacia el país que albergará la próxima Copa del Mundo de futbol y dos años más tarde los Juegos Olímpicos.   La violencia se adueñó por momentos de las calles de ciudades como Brasilia, Sao Paulo y Río de Janeiro, superando la respuesta por parte del Gobierno comandando por Dilma Roussef, quien vivió su momento menos popular durante la inauguración de la Confederaciones, cuando fue abucheada por más de 60 mil aficionados en el Estadio Nacional de Brasilia.   MANIFESTACIONES BUSCAN EL CLÍMAX EN 2014 Después de un “receso” en el segundo semestre del 2013, las protestas volvieron a inundar las calles de Brasil a partir del 25 de enero del 2014, fecha en la que se presentó la primera gran manifestación tras la Copa Confederaciones.   Bajo el lema “No habrá Copa”, miles de estudiantes salieron a las calles con las mismas consignas de un verano atrás. Transporte, salud y educación, los temas en los que la sociedad se siente relegada por la estratosférica inversión en la organización de la Copa del Mundo. Ante ello, las autoridades comenzaron a reaccionar. El Ministerio de Justicia de Brasil dio a conocer hace algunas semanas sus intenciones de permitir las manifestaciones, aunque descalificó por completo el uso de la violencia durante las mismas o como pretexto para expresar sus peticiones y desacuerdos.   Bajo el discurso de: “garantizar la libertad de las personas a manifestarse en paz en vías públicas”, José Manuel Cardozo, Ministro de Justicia, dejó en claro la intención de las autoridades de eliminar los hechos violentos que se produjeron en el 2013 en las manifestaciones durante la Copa Confederaciones y que llevaron al incendio de negocios locales.   Algunas de las medidas que ya se han tomado es la incursión de los servicios secretos brasileños en las redes sociales. Twitter, Facebook, Instagram y WhatsApp fueron algunos de los medios por los que las manifestaciones se hicieron virales en el 2013. Además en algunas ciudades ya se presentó el “Manual de Procedimientos para Grandes Eventos”, en el que se contemplan algunas medidas como el hecho de no vender bebidas alcohólicas en zonas aledañas a los estadios.   NUEVOS MIEMBROS A los reclamos básicos de transporte, salud y educación se han añadido nuevos personajes. Apenas la Policía Federal expresó su desacuerdo por los salarios que perciben.   Según datos de la Asociación Brasileña de Hoteles, las manifestaciones que se presentaron en 2013 provocaron que la tasa de cancelaciones a las reservas de hotel se alzaran por encima del 25 por ciento, pese a la expectativa de los más de 600 mil turistas que se esperan en el mes que durará el Mundial de Brasil.

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