Afectó Semana Santa entrada en León

Más valieron los partidos de Fase de Grupos en época regular, que los Octavos de Final en Semana Santa.
Más valieron los partidos de Fase de Grupos en época regular, que los Octavos de Final en Semana Santa.
 Más valieron los partidos de Fase de Grupos en época regular, que los Octavos de Final en Semana Santa.  (Foto: Notimex)
Estadio León, Guanajuato, México -
  • La afición descargó su frustración con abucheos al "Gullit" y reclamos al árbitro

Más valieron los partidos de Fase de Grupos en época regular, que los Octavos de Final en Semana Santa.

A pesar de que el León disputó esta noche su primer partido de instancia definitiva en Copa Libertadores en la historia, la asistencia no estuvo a la altura de las acostumbradas por el público esmeralda.

A diferencia de los encuentros en casa contra Flamengo, Emelec y el mismo Bolívar, con prácticamente llenos de 28 mil espectadores, esta vez fue de aproximadamente 20 mil.

La afición esmeralda había acostumbrado a que su equipo jugara con gradas pletóricas, pero ahora reservó tiempo y ahorros para las vacaciones, sin importar que éste pudo ser el último juego del León en este torneo en caso de no superar nuevamente al Bolívar.

Los boletos tuvieron precios que iban de los 250 a los 500 pesos, más caros en comparación con los del torneo local.

A pesar de ello, la afición vivió el duelo con la misma intensidad que el color rojo del saco de Gustavo Matosas, eufórico como siempre, pero más cuando señaló con dedo flamígero a José Luis Capdevila por una falta cerca del área técnica sobre Franco Arizala.

Uno de los huecos en la tribuna rodeó a la pequeñísima porra visitante, que de cualquier modo logró captar la atención de Juan Miguel Callejón, quien celebró en dirección a ellos el gol del 1-1 al final del primer tiempo.

“¡Bo, bo, bo-li, li, li-va, va, var; Viva, Bolívar!”, era el grito de guerra de la afición visitante, apenas distinguible ante la marea verde que otra vez se quedó con las ganas de celebrar un triunfo ante los de Xavier Azcargorta.

El público local más bien buscó descargar la frustración y por ello bañó a Juan Carlos Arce cuando marcó el 1-2, o igual cuando despidió con abucheos a Carlos Peña, hasta que explotó en el gol de Mauro Boselli para el empate.

Todavía purgó la ira por una jugada en la que exigió penal por una caída de Boselli en el área, cuando el árbitro escuchó gritos de “¡Ratero, ratero!” como coro de despedida.

No te pierdas