Sufrido triunfo del Atlético; Raúl entró de cambio

Dos cabezazos del brasileño Joao Miranda y el croata Mario Mandzukic, transformaron un partido sufrido en victoria de 2-1 para el Atlético de Madrid sobre el Eibar, en el Estadio Vicente Calderón.
Dos cabezazos del brasileño Joao Miranda y el croata Mario Mandzukic, transformaron un partido sufrido en victoria de 2-1 para el Atlético de Madrid sobre el Eibar, en el Estadio Vicente Calderón.
 Dos cabezazos del brasileño Joao Miranda y el croata Mario Mandzukic, transformaron un partido sufrido en victoria de 2-1 para el Atlético de Madrid sobre el Eibar, en el Estadio Vicente Calderón.  (Foto: Notimex, )
Madrid, España (Reuters) -
  • Los goles “colchoneros” fueron obra de Miranda y Mandzukic; por Eibar descontó Abraham
  • El delantero mexicano ingresó al minuto 60 por Griezmann

La estrategia, con dos cabezazos del brasileño Joao Miranda y el croata Mario Mandzukic, transformaron un partido inquietante en victoria para el Atlético de Madrid, un triunfo infinitamente mejor en el marcador que en el juego y con dosis de sufrimiento hasta el final ante un competitivo Eibar (2-1). En un día de fiesta en el Vicente Calderón por la entrega del trofeo de Campeón de Liga de la pasada Temporada, ganado el 18 de mayo, el encuentro del conjunto rojiblanco transcurrió por debajo de las expectativas, aún sin el funcionamiento del pasado curso y agarrado a las acciones a balón parado para superar al equipo vasco. Porque el Atlético no necesita apenas nada para tomar ventaja en el marcador. No sucedió nada en el primer cuarto de hora, nada más que algún detalle, como un precioso sombrero de Griezmann, algún amago ofensivo del Eibar y el gol del equipo rojiblanco, en una nueva acción de esa estrategia tan productiva para los madrileños.

A pelota parada, como ya ocurrió la pasada campaña, el Atlético maneja una amplia variedad de recursos y golpea con una eficacia letal, como confirmó en el minuto 11, cuando el partido se limitaba a jugadas irrelevantes en uno y otro área, hasta que Koke botó un saque de esquina perfecto y Joao Miranda cabeceó para el 1-0 parcial.

O como ratificó una vez más en el minuto 25, en un lanzamiento de falta de Gabi, tocada con sutileza al borde del área pequeña, donde el croata Mario Mandzukic transformó su segundo gol en cuatro duelos oficiales con el Atlético con una de sus especialidades, la cabeza, y con toda la facilidad del mundo, sin oposición de la zaga rival.

Los dos primeros remates a portería, dos goles, en ese abanico de jugadas de estrategia que funcionan en el Atlético. Hubo mucho mérito rojiblanco en las dos acciones, pero también despiste del Eibar. Ni en el 1-0 ni en el 2-0 nadie incomodó al rematador. Ni siquiera había alguien cerca para estorbar los decisivos cabezazos.

Todo lo contrario sucede cuando el Atlético defiende el balón parado en contra. Ahí, Mandzukic es un muro que emerge poderoso para alejar cualquier amenaza por alto para Moyá, un portero ágil y seguro, como ha demostrado durante todo el verano y cuando el Eibar le probó por primera vez con un potente lanzamiento de Javi Lara.

No le alcanzó su estirada en el minuto 34 en una combinación preciosa del Eibar, rápida, con precisión y con una ejecución final formidable con el interior del pie derecho de Abraham a la escuadra, una parábola imposible para Moyá, tras una dejada de Aruabarrena. Un golazo para rearmar al equipo vasco, de nuevo metido en el choque.

Porque el Eibar, campeón de Segunda División el curso pasado, es un conjunto estructurado, que lanza bien el contragolpe y se mueve con intención en ataque y porque el Atlético, más allá de un disparo de Raúl García despejado entre el portero Irureta y el larguero, aún busca una conexión ofensiva más fluida hacia Mandzukic y Griezmann.

A la espera de eso, con un juego de ataque por muchos momentos trompicado y con decenas de pérdidas en medio campo, al Atlético contó los minutos hacia la conclusión del choque con una sensación creciente de inquietud por el apretado marcador, las intenciones del Eibar, los centros que sobrevolaron el área y algún remate rival.

Movió el banquillo el argentino Diego Simeone, hoy en el palco en cumplimiento del primero de los ocho partidos de sanción por su expulsión en la Supercopa de España -cuatro ellos serán en la Liga- y dio entrada al mexicano Raúl Jiménez, pitado por sus mensajes de simpatía hacia el Real Madrid hace meses en las redes sociales.

El Atlético, que terminó los últimos 20 minutos sin sus dos flamantes fichajes Mandzukic y Griezmann, ambos sustituidos en el segundo tiempo, y con Raúl Jiménez y Raúl García como referencias arriba, ya jugaba al filo del empate, sin futbol, en esa delgada línea de mínimos detalles que separa el triunfo de la igualada, pero que nunca logró atravesar por centímetros un meritorio Eibar (2-1) en un tiro desviado de Ángel frente a Moyá en los minutos finales.

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