El Barcelona debería vender a Messi

El Barcelona debería empezar a plantearse si es momento de dejar ir a su máximo símbolo

Los San Francisco 49ers y los Green Bay Packers  son consideradas dos de las franquicias más exitosas en la NFL en las últimas décadas. La primera obtuvo cinco títulos, entre 1981 y 1994, mientras que la segunda sólo ganó dos, en 1996 y 2010, pero llegó diez veces a playoffs entre esos años. Más allá de sus buenos resultados, tienen, además, un rasgo en común. Supieron deshacerse de su jugador más emblemático cuando empezaba su declive y se lograron mantener en las alturas como consecuencia.

El equipo de la bahía tuvo entre sus filas al que quizá haya sido el mejor quarterback de la historia, Joe Montana, pero cuando éste pidió su salida del equipo en 1992, tras dos temporadas de lesiones, lo dejaron en libertad. Su relevo, Steve Young, llevó al equipo a ganar su quinto Super Bowl tres años más tarde. Con los Packers sucedió algo similar. Dejaron ir a su gran símbolo, Brett Favre cuando entendieron que su sustituto, Aaron Rodgers, podía encabezar el barco.

Hago referencia a estos casos porque siento que la comparación es pertinente con lo que sucede ahora con el Barcelona y Lionel Messi. Nadie duda que el argentino ha sido el jugador más importante en la historia del club –y, en mi opinión, el mejor futbolista de todos los tiempos-. El aporte que ha dado a la causa blaugrana ha sido invaluable, tanto dentro de la cancha como fuera de ella. No son sólo los títulos sino también una identidad e incluso un estado de ánimo. Desde hace una década, Messi y el Barça han sido sinónimos, y han marcado una página gloriosa en la historia del futbol.

Sin embargo, el romance entre ambos no pasa por sus mejores momentos. Hace tiempo que circulan rumores sobre la tirantez de las relaciones entre el argentino y sus más recientes directores técnicos. De acuerdo con distintas versiones, los roces se han extendido desde Pep Guardiola en sus últimos meses, hasta el “Tata” Martino, pasando por la actual crisis con Luis Enrique. Más allá de la veracidad de todo lo publicado, lo cierto es que la fase de enamoramiento entre el club y el crack hace tiempo que se terminó.

Hay más. Ya hace seis meses, en este espacio , hablaba de los planes que la directiva blaugrana parecía tener con el equipo y cómo estos apuntaban a la sucesión del crack. Lo decía con estas palabras: “Está claro que la apuesta máxima es Neymar, un fichaje hecho por el ex presidente Sandro Rossell en cuyo equipo estaba el actual dirigente, Josep María Bartomeu. Y también que el astro argentino representaría una fortuna en el mercado. Si el brasileño explota y Luis Suárez funciona, ¿trataría el Barcelona de hacer caja?”

Hasta ahora, Neymar no ha explotado por completo y Luis Suárez ha tardado en arrancar, pero está claro que Messi se siente muy incómodo con esta aparente pérdida de protagonismo, y también que no se limita a sufrir solo y en silencio. La situación del mejor futbolista en la historia del club se ha ido convirtiendo en una bomba de tiempo, y habrá que ver si termina por estallar.

En julio pasado titulé aquel texto: “¿Hacia un Barcelona sin Messi?”, pero ahora iré un paso más allá. Creo que el club tendría que plantearse seriamente vender a su delantero estrella. No sólo por su situación fuera del campo por supuesto, sino también dentro de ella. Los últimos años han visto un declive del argentino, y tengo la impresión, apoyada en mi teoría estadística sobre delanteros (que pueden ver aquí) , que, pese a sólo tener 27 años, nunca volverá a ser el mismo.

De hecho, los números lo avalan. En la temporada anterior, el argentino tuvo un total de goles ajustado de 67, el más bajo desde que tenía 21 años. Para este ejercicio 2014-2015, lleva, casi a la mitad, un total de 37.5 que proyectado al resto de la temporada sería 65, manteniendo así la curva descendente en su trayectoria.

Por supuesto, ese número sigue siendo altísimo para cualquier otro jugador del planeta no llamado Cristiano Ronaldo, pero como pudimos ver en los primeros párrafos, las grandes franquicias logran mantenerse como tales porque se dan cuenta antes que nadie cuando es momento de un recambio. En el caso de Messi, el Barcelona tendría derecho a preguntarse si es el momento, porque en principio su valor de mercado no ha bajado (se mantiene en 120 mde según Transfermarkt), y clubes como Chelsea o Paris Saint Germain parecerían estar dispuestos incluso a pagar su cláusula de rescisión de 250 millones de euros.

Obviamente, hay muchos más factores en juego. El Barcelona no puede fichar a un relevo con ese dinero porque está imposibilitado por la FIFA, y ayer el presidente Bartomeu anunció elecciones para dentro de seis meses, así que ni siquiera está claro quién encabezará el nuevo proyecto blaugrana. Toda esta sensación de desorden en la que era, hasta hace muy poco tiempo, la entidad futbolística más sólida del mundo hace difícil la toma de cualquier decisión.

Pese a ello, por primera vez en muchos años, el club debería empezar a plantearse si es momento de dejar ir a su máximo símbolo, como una gran franquicia lo hiciera hace algunos años, una que no está en la NFL sino en la Liga Española, y que usa los colores azul y grana. En 2008, el propio Barcelona empezaba una nueva era al traspasar a Ronaldinho y los resultados los conocemos todos.

Como siempre los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

 

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