Barcelona recupera su identidad

En su mejor momento de la Temporada, tras encadenar 3 triunfos consecutivos con 10 goles a favor y ninguno en contra, el Barcelona brilla con luz propia y camina hacia el equipo sólido y creativo...
En su mejor momento de la Temporada, tras encadenar 3 triunfos consecutivos con 10 goles a favor y ninguno en contra, el Barcelona brilla con luz propia y camina hacia el equipo sólido y creativo que demostró ser el año pasado, cuando se alzó con el títul
 En su mejor momento de la Temporada, tras encadenar 3 triunfos consecutivos con 10 goles a favor y ninguno en contra, el Barcelona brilla con luz propia y camina hacia el equipo sólido y creativo que demostró ser el año pasado, cuando se alzó con el títul

MEDIOTIEMPO | Agencias31 de Octubre de 2005

En su mejor momento de la Temporada, tras encadenar 3 triunfos consecutivos con 10 goles a favor y ninguno en contra, el Barcelona brilla con luz propia y camina hacia el equipo sólido y creativo que demostró ser el año pasado, cuando se alzó con el título de Liga.

Después del amargo empate de Riazor, el Barça afrontaba 3 partidos en el Camp Nou que se convirtieron en un examen para los de Rijkaard. Aplicados como buenos alumnos, los jugadores lo superaron con matrícula de honor.

Pero no sólo por la contundencia de los resultados, sino por las sensaciones que transmite el equipo. A juzgar por lo ofrecido en estos 3 partidos (3-0 ante Osasuna, 2-0 al Málaga y 5-0 frente a la Real Sociedad), el Barça vuelve a mover el balón con fluidez, a crear espacios donde no los hay y a diversificar sus recursos, porque ha marcado goles para todos los gustos: de corner, de falta, de penalti, de oportunismo o de disparos desde fuera del área.

Aunque en el primer tercio de campeonato al Barça se le acusó de indolente, de estar instalado en el éxito y de haber aparcado la mentalidad defensiva, estos 3 partidos (ante rivales que han llegado al Camp Nou ciertamente retraídos, por otra parte), el equipo catalán ha recuperado la presión en la línea de tres cuartos para ahogar al contrincante, recuperar el cuero y lanzarse al ataque con una voracidad encomiable.

En líneas generales, no sería arriesgado afirmar que el conjunto de Frank Rijkaard está recuperando los mecanismos que le auparon a la cima el curso pasado, es decir, que recupera uno de sus rasgos de identidad, su impronta ofensiva, su tendencia a brillar o a fracasar en el intento, porque tradicionalmente ha sido un bloque concebido para mirar la portería rival y jugar sin el freno de mano.

Con una plantilla más amplia debido a la ausencia de lesiones y en un entorno más calmado tras la tormenta del ´caso Echevarría´, el Barça vive ahora en un oasis, más por lo que tiene por delante que por el momento presente: la próxima jornada visita el campo del Getafe, de donde podría salir líder para viajar de nuevo a Madrid, pero al Santiago Bernabéu.

Convertido gracias al acierto de sus figuras en el equipo más goleador de la Liga, el Barça vuelve a cabalgar a lomos de su mejor jugador, Ronaldinho.

El brasileño que nunca pierde la sonrisa parece más inspirado que nunca, porque conjuga a la perfección lo estético y lo práctico, el disparo y la asistencia, el desborde y el pase atrás. A Ronaldinho se le ve suelto, cómodo en su banda izquierda, siempre con la meta contraria entre ceja y ceja.

Afortunadamente para el equipo de Rijkaard, el brasileño no capitaliza el juego ofensivo: Samuel Eto´o no estuvo muy acertado ante la Real, pero sigue siendo el Pichichi de la Liga. Andrés Iniesta parece haber mejorado sus prestaciones en los metros finales, Van Bommel se entona con el paso del tiempo y Larsson saca petróleo de sus escasos minutos.

Sin olvidar al joven Messi, a quien Rijkaard parece empeñado en proteger contra una montaña de piropos.

El propio Rijkaard, poco dado al elogio, puso de manifiesto otra de las claves de la recuperación del Barça: el buen papel de los suplentes. Ciertamente, los jugadores de segunda línea, destinados al banquillo en condiciones normales, están cumpliendo satisfactoriamente cuando se les requiere.

Es el caso de Sylvinho, consolidado poco a poco en el lateral zurdo cuando se daba por hecho que el puesto sería para Gio van Bronckhorst. O de Van Bommel, sustituto de Deco. También de Oleguer, desplazado al lateral derecho, y de Larsson, Ezquerro o Iniesta, cumplidores y capaces de sostener al equipo.    [EFE][foto: EFE]

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