Una plaza Garibaldi, sin mariachis

La Rambla es larga, cara y divertida. Uno de los puntos más visitados y deambulados de esta parte de España, es La Rambla. Se comercia todo. A cualquier hora y de todos los precios.
La Rambla es larga, cara y divertida. Uno de los puntos más visitados y deambulados de esta parte de España, es La Rambla. Se comercia todo. A cualquier hora y de todos los precios.
 La Rambla es larga, cara y divertida. Uno de los puntos más visitados y deambulados de esta parte de España, es La Rambla. Se comercia todo. A cualquier hora y de todos los precios.

Juan Téllez | MEDIOTIEMPO (Enviado)Barcelona, España, 1 de Septiembre de 2007

  • Hay muchos vendedores

La Rambla es larga, cara y divertida. Uno de los puntos más visitados y deambulados de esta parte de España, es La Rambla. Se comercia todo. A cualquier hora y de todos los precios.

Dentro de La Rambla hay kioscos donde se venden, periódicos, banderas, flores, almohadas, mochilas, camisas piratas del Barsa, banderines, gorras; a unos pasos, pero por la banqueta también se ofertan los mismos productos, pero los propietarios de estos aseguran que tienen mejores precios.

"Yo te doy mejor precios, pero compras aquí. No te vayas mexicano", dice un árabe en tono de película mexicana de Joaquín Pardavé, donde el de Pénjamo la hacía del Baisano Jalil. Así que entre estos vendedores y miles de marchantes sigue esta calle que tiene fama de ser un centro cultural, pero es más un sitio donde todo el mundo te quiere vender alguna baratija Made in China, pero eso sí con la cara de Ronaldinho o un edificio construido por Gaudí.

En una de las calles que da a La Rambla, hay una plaza, donde abundan los bares y restaurantes.

En este sitio, hay una placa que dice que dicho lugar es la plaza Garibaldi, lamentablemente no hay mariachis, sería bueno, pues se antoja escuchar una canción de José Alfredo, o una de esas que los de la capital de la república entonan acompañados de guitarras, violines y trompetas.

Tampoco hay puestos de antojitos, acá sólo se consiguen las tradicionales hamburguesas de la M amarilla y de los que se dicen los reyes de esta comida rápida.

En este Garibaldi tampoco está el teatro Blanquita a unas cuadras; pero por fortuna tampoco hay esos carteristas que abundan por el centro del DF.

Algunos turistas le toman fotos a la placa, otros nada más leen su contenido; pero para los mexicanos este recordatorio de que Barcelona y el D.F. son ciudades hermanas, echa a andar la máquina de los recuerdos.

[mt][foto: J. Téllez/MEDIOTIEMPO]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×