Aún añoran a 'Bebeto' en La Coruña

Desde el último partido que jugó 'Bebeto' con la camiseta del Deportivo La Coruña a la fecha han pasado más de 13 años y nadie hace el mínimo esfuerzo por olvidarlo.
 Desde el último partido que jugó 'Bebeto' con la camiseta del Deportivo La Coruña a la fecha han pasado más de 13 años y nadie hace el mínimo esfuerzo por olvidarlo.  (Foto: Juan Téllez)
Zapopan, Jalisco -
  • Pero no sólo en los grandes dejó su honda huella el delantero de Brasil

Desde el último partido que jugó “Bebeto” con la camiseta del Deportivo La Coruña a la fecha han pasado más de 13 años y nadie hace el mínimo esfuerzo por olvidarlo. Corrió más una década, estuvieron en una Semifinal de la Champions League, levantaron el campeonato de Liga, se acostumbraron a jugar los torneos internacionales, pero en el corazón del pueblo gallego aún no superan la partida de José Roberto Gama de Oliveira. Con sólo dar unos pasos por La Coruña es evidente que en esa ciudad jugó este delantero quien hizo 108 goles, pero no sólo eso; sino que el brasileño dejó un legado. Lo añoran, nadie logra superar su recuerdo; es como si fueran las "Viudas de 'Bebeto'". A dos cuadras del Estadio Municipal de Riazor, está la pensión Nogallás y ahí está José. Él tiene un hotel, un cuadro lleno de fotos del astro sudamericano, y una memoria digna de un historiador capaz de recitar de memoria los once elementos del equipo que le cambio la cara a esa parte al norte de España. “Es que dejó huella 'Bebeto', todo el mundo lo quiere toda la gente lo recuerda y aquí él fue un jugador muy importante para la ciudad. Con él estuvimos a un tiro de penal de ganar el campeonato. Lo tiró Djukic y lo falló, pero la gente se queda con la imagen de aquel Súperdepor”, dice José que es venezolano, pero desde 1981 no va a su patria. Pero detrás de sus palabras hay un dejo de sentimiento, de profunda añoranza de aquellos partidos donde ir a Riazor era sinónimo de perder tres puntos para todos los equipos. Pero no sólo en los grandes dejó su honda huella el delantero de Brasil, en la juventud también hay fans eternos de él. Después de los tiempos de buenaventura la dirigencia optó por construir un predio deportivo de altos vuelos. Pero como en La Coruña ya no hay para dónde crecer, lo construyeron en la población de Abegondo, a unos 30 kilómetros de la ciudad. Ahí está otro aficionado del Deportivo, que se llama Álex, y que en la pantorrilla derecha tiene tatuada la cara del ex jugador del Depor. “Es que yo era un niño, pero crecí viéndolo jugar y era algo especial, el estadio se llenaba siempre y fue lo mejor por eso es que me lo tatué porque lo voy a llevar siempre”. La vida en La Coruña pasa a una velocidad menor, es una ciudad chica comparada con Madrid o Barcelona, pero no los limita a llevar al extremo sus pasiones futbolísticas. Por poner ejemplo, en todos los bares futboleros que hay frente al estadio hay fotos del prócer brasileño, festejando un gol o levantando un trofeo o levantando a un hijo del dueño, que ahora está a punto de cumplir los 20 años. “Bebeto” al parecer nunca se fue de Galicia, o con el recuerdo no lo dejan ir; por eso cada extranjero nuevo que llega a jugar con el Deportivo tiene dos tareas. La cotidiana, la diaria por buscar un puesto en el once del conjunto herculino y una más pesada, la de lidiar con el recuerdo de “Bebeto”, de sufrir las comparaciones y los comentarios eternos de “como hace falta un jugador como él”.

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