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Nacho, miembro de la dinastía celeste

Ignacio Flores Ocaranza fue miembro de la dinastía cementera en la década de los 70. El ex futbolista brilló como lateral derecho del Cruz Azul multicampeón en aquellos años, donde se ganó...
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  • El ex jugador fue figura del Cruz Azul multicampeón en la década de los 70

Ignacio Flores Ocaranza fue miembro de la dinastía cementera en la década de los 70. El ex futbolista brilló como lateral derecho del Cruz Azul multicampeón en aquellos años, donde se ganó bastantes convocatorias a la Selección Nacional hasta que cumplió el sueño de jugar una Copa del Mundo en 1978.

Miembro de una familia futbolera, en la que también destacó su hermano Luis como figura de los Pumas, Ignacio era originario de la Ciudad de México, donde nació el 9 de julio de 1953. Amante del balompié desde pequeño Ignacio no cesó en su intento por llegar al profesionalismo, no sin antes tocar puertas y picar piedra.

En el extinto Torneo de los Barios, con 16 años de edad Nacho encontró la vitrina para darse a conocer ante los visores de diversos clubes de la Primera División, y fue el América la institución que lo invitó a probar suerte, pero Flores se dio el lujo de rechazar el ofrecimiento porque definitivamente no le interesaba estar en dicho club.

Entonces Ignacio prefirió probar suerte con el Pachuca donde mejoró su nivel y cuando podía escalar hacia el primer equipo éste descendió a Segunda División y se esfumaron sus ilusiones por llegar al Máximo Circuito.

Así es que le llegó la oportunidad de su vida en el comienzo de 1970 y ésta le cambió por completo. Cruz Azul, un equipo con poco tiempo en Primera División lo llamó para que realizara algunas pruebas con la intención de extender su plantilla juvenil, y fue así que Nacho comenzó una trayectoria llena de éxitos.

El entonces técnico de La Máquina, Raúl Cárdenas, le abrió la puerta para ser parte del plantel de Primera, y Flores no desaprovechó la ocasión para demostrar su calidad y de inmediato se convirtió en un futbolista confiable e inamovible para el entrenador.

De esta manera, Flores se ganó un lugar y rápidamente se dio a conocer en el medio futbolístico nacional al lado de hombres que también se convirtieron en leyendas de Cruz Azul.

Nacho formó parte del conjunto celeste que arrasó en la década de los 70 con cinco títulos de Liga (1971-72, 1972-73, 1973-74, 1978-79, 1979-80) y esto le valió ser considerado en muchas ocasiones para jugar con la Selección Mexicana, con la cual cumplió el sueño de disputar una Copa del Mundo, cuando en Argentina 1978 integró el combinado nacional dirigido por José Antonio Roca y que para su desgracia terminó en el último lugar de la competencia.

Miguel Marín, Javier “Kalimán” Guzmán, Alberto Quintano, Javier Sánchez Galindo, Horacio López Salgado, Cesáreo Victorino, Octavio Muciño, Fernando Bustos, Heladio Vera, y por supuesto Nacho Flores, fueron parte de aquel equipo que le dio brilló a la institución cementera.

En febrero de 1990 recibió un partido homenaje entre Cruz Azul y Guadalajara con lo cual le puso fin oficialmente a una carrera en la que sólo defendió la camiseta celeste, siendo uno de los futbolistas más representativos de este club en toda su historia.

Nacho desempeñó después varias funciones dentro de La Máquina, sobresaliendo su labor en Fuerzas Básicas como detector de talento y desarrollo de nuevos jugadores para beneficio de la institución, hasta que perdió la vida la noche del miércoles 10 de agosto de este año en una balacera ocurrida en el poblado de Chimilpa, cuando se dirigía hacia Cuernavaca.

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