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Un triunfo y un vuelo hasta Japón

No fue una noche tranquila pero en diciembre las angustias vividas serán lo de menos para las Águilas que, adormecidas en gran parte de este partido, consiguieron un triunfo de 2-1 que los mandará...
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  • Las Águilas son el máximo campeón del torneo, superando a Cruz Azul
  • El América se sobrepuso a su propia alineación y volverá a Japón

No fue una noche tranquila pero en diciembre las angustias vividas serán lo de menos para las Águilas que, adormecidas en gran parte de este partido, consiguieron un triunfo de 2-1 que los mandará de nuevo hasta Japón.

El séptimo título de clubes de Concacaf llegó para el América y se convirtió así en el más ganador de la competencia. Pero eso también será lo de menos. Lo importante será el regreso al Mundial de Clubes gracias a un partido donde las Águilas tuvieron que sobreponerse a su propia alineación y que terminó 4-1 en el global tras el 2-0 de la ida.

Ignacio Ambriz se pasó de "ofensivo" en la alineación y paradójicamente lo pagó su equipo cediendo terreno. Sin contenciones naturales porque ahí estuvieron Osvaldo Martínez y Andrés Andrade, el América inició bien, pero pronto se diluyó.

Eso aún cuando en el frente había póker: Sambueza, Darwin, Oribe y Benedetto conformando un ataque decorativo. Más allá del cabezazo que Nahuel Guzmán le quitó al último de estos o del centro de Martínez que casi empuja Quintero en los primeros minutos, el local padeció el partido.

En el momento preciso, los felinos se fueron arriba mediante André Gignac, quien a punto del descanso remató un balón que antes había rechazado de gran manera Hugo González por un disparo de Rafael Sobis, quien después terminó cediéndole el balón.

Pero Ambriz corrigió y al complemento apareció Daniel Guerrero para solidificar el medio campo, aunque el cambio clave fue el de Michael Arroyo; el ecuatoriano que se quitó la playera de éxtasis mientras el Azteca rugía.

Su carrera festejando el 1-1 al 67’ por un disparo desde fuera del área y una enorme jugada que desde tres cuartos él construyó significaban un vuelo, no solo como metáfora águila sino literalmente el trayecto hasta Japón.

Con Tigres flacos atrás porque necesitaban dos goles, llegó la cereza del pastel por el penal que concretó Osvaldo Martínez a punto del final, con el que la afición azulcrema que casi llenó el Azteca, donde la representación felina fue mínima, se terminó la garganta.

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