Las Águilas se aprovechan de Rodríguez para salir con el empate

El escándalo se apoderó de la Gran Final del Clausura 2005. Marco Antonio Rodríguez, con ese afán de protagonismo a veces involuntario y otras no tanto, privó a los Tecos de la Universidad...
El escándalo se apoderó de la Gran Final del Clausura 2005. Marco Antonio Rodríguez, con ese afán de protagonismo a veces involuntario y otras no tanto, privó a los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara de una victoria por la mínima diferencia a
 El escándalo se apoderó de la Gran Final del Clausura 2005. Marco Antonio Rodríguez, con ese afán de protagonismo a veces involuntario y otras no tanto, privó a los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara de una victoria por la mínima diferencia a

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio 3 de marzo. 26 de mayo de 2004

El escándalo se apoderó de la Gran Final del Clausura 2005. Marco Antonio Rodríguez, con ese afán de protagonismo a veces involuntario y otras no tanto, privó a los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara de una victoria por la mínima diferencia ante las Águilas del América. El marcador favorecía a los de casa. El tiempo expiraba y no se veía forma mediante la cual pudieran empatar las Águilas. Pero el árbitro se tiño de negro. Corrían los cuarenta y un minutos de la parte complementaria cuando Jesús Mendoza recurrió al engaño para equilibrar la batalla. El silbante compró el boleto sin darse cuenta y se convirtió en el causante principal de la resurrección americanista. Cuauhtémoc se limitó a recibir el regalo con satisfacción. Su disparo fuerte y al centro rompió buena parte de las ilusiones estudiantiles.

Al final, Tecos sufrió un nuevo y certero golpe. Eliomar chocó tardíamente con Ochoa y se ganó el segundo cartón preventivo. Rigorista, mas no fuera de reglamento, fue la apreciación del juez central.

PRIMER TIEMPO

Las predecibles reservas de ambos conjuntos se impusieron a los deseos de triunfo. América saltó a la cancha con la intención de esperar al rival en el sector bajo, y lo consiguió sin muchas complicaciones. El ataque fue lo de menos para el cuadro azulcrema durante los primeros cuarenta y cinco minutos. La posibilidad de salir del 3 de Marzo con un empate en el marcador no disgustaba de modo alguno a los capitalinos, que sortearon la parte inicial sin sufrir alteraciones de cuidado.

Tecos se apropió del esférico desde el silbatazo que dio rienda suelta a la confrontación. El rival le permitía llegar hasta tres cuartos de cancha, donde, entonces sí, aparecía una muralla inexpugnable. Los disparos de media y larga distancia se convirtieron en el único recurso válido para tratar de hacer daño; sin embargo, la de gajos nunca alcanzó el destino soñado por los universitarios: o se estrellaba en la bien parada retaguardia enemiga o, en el mejor de los casos, volaba por encima del arco americanista. El tiempo discurrió y la ofensiva estudiantil se cansó de tener el balón sin generar peligro.  Las Águilas, con todo y su sistema conservador, fueron las que más se acercaron al gol. Un venenoso disparo de Pardo cerca estuvo de sorprender a Corona, pero este reaccionó y desvío la pelota. Afirmar que dicho embate fue el único logro notable de los de Coapa en la ofensiva no es una exageración, aunque ello no significó ni siquiera un resquicio de intranquilidad en el rostro de Mario Carrillo, quien entiende que en instancias como la Gran Final del Clausura 2005 lo importante es ganar a como dé lugar. El fondo es lo importante;  La forma, lo de menos. En los minutos finales de la primera mitad, Tecos  lució un tanto desesperado. El hecho de poseer el esférico sin trascender terminó produciendo desesperación en el equipo de casa. Tras cuarenta y cinco minutos disputados, quedó muy en claro que la escuadra de Daniel Guzmán no encontraba la solución al problema planteado por el contrincante. El receso llegó y los cartones se mantuvieron intactos.

SEGUNDO TIEMPO

América buscó sorprender en los inicios del periodo complementario. La idea de enfriar el ímpetu estudiantil con un gol tempranero sedujo al cuadro capitalino, que mostró ambición ofensiva en los suspiros iniciales del segundo tiempo. Los azulcremas ya hacían acto de presencia en tres cuartos de cancha e inquietaban a los defensores locales. Las Águilas vivían su mejor momento en la confrontación. El peligro no era constante, pero al menos se percibía cierta intranquilidad en el cuadro de casa. Todo iba viento en popa para los de azul y crema hasta que Daniel Colotto decidió presentar su solicitud como delantero. Centro de Juan Pablo Rodríguez; Colotto mata con el pecho, gira hacia la derecha y dispara de volea. La pelota termina incrustándose en el ángulo derecho de la puerta americanista.

Tras la anotación, Tecos siguió presionando. Los de Zapopan lucharon incansablemente por aumentar la distancia en el tanteador; no obstante, Ochoa, para variar, congeló el peligro e impidió que la escuadra de casa se acercara a la corona del Clausura 2005. Gradualmente, América se reacomodó y recuperó la calma en el sector bajo.

 El primer episodio de la Final parecía estar definido. El reloj señalaba cuarenta y un minutos de la parte complementaria y no se veía por dónde las Águilas pudieran hacer daño. Pero el show de Marco Antonio Rodríguez evitó la victoria de los Tecos. Jesús Mendoza ingresa al área entre dos hombres, Colotto y Davino, se tira un clavado espectacular y el árbitro come el anzuelo. Lo demás fue de rutina. Ante el regalo, Cuauhtémoc sentenció desde los once pasos. Si disparo fue al centro y arriba; Corona se tiró inútilmente a la derecha.

El enojo de los elementos de Zapopan estaba justificado. Ver que te empatan gracias a un error del silbante no alegra ni al más afable de los jugadores. Y aún faltaba la cereza al pastel... Eliomar choca tardíamente con Ochoa y Rodríguez le muestra el segundo cartón preventivo. La ira estudiantil se convirtió en rabia y coraje. Quedó muy claro que el peso histórico de una institución influye en el accionar de los hombres de negro. No necesariamente con el deseo de dañar al más débil, sino en la carga emotiva que se genera al pitarle a un cuadro de prestigio.

América está cerca del campeonato. Tecos llegará a la contienda definitiva con el orgullo herido y con la importante ausencia de Marcón. Aún así, no es recomendable dar por muertos a los pupilos de Daniel Guzmán. Mientras la pelota gira, la esperanza existe.

1-0 Centro de Juan Pablo Rodríguez. Daniel Colotto la baja con el pecho ante la marca de Davino, gira y dispara de volea con la diestra para incrustar el esférico en el ángulo derecho. (60´)

1-1 Penal inexistente a favor del América. Cuauhtémoc, con disparo fuerte y al centro, vence a Corona e iguala injustamente la contienda. (87) EL ARBITRAJE

Pésimo de Marco Antonio Rodríguez. Se equivocó al señalar la pena máxima a favor del América. En la expulsión de Eliomar, su decisión no puede ser considerada como un error, pues se encuentra respaldada en el reglamento.

[mt]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×