Argentina vive una euforia por enfrentar a Brasil

Argentina vive una jornada de fervor futbolístico previa al Superclásico de este miércoles ante Brasil, el cual definirá cuál de las 2 selecciones quedará como líder de la Eliminatoria...
 Argentina vive una jornada de fervor futbolístico previa al Superclásico de este miércoles ante Brasil, el cual definirá cuál de las 2 selecciones quedará como líder de la Eliminatoria Sudamericana rumbo al Mundial de Alemania 2006.

MEDIOTIEMPO | Agencias7 de Junio de 2005

Argentina vive una jornada de fervor futbolístico previa al Superclásico de este miércoles ante Brasil, el cual definirá cuál de las 2 selecciones quedará como líder de la Eliminatoria Sudamericana rumbo al Mundial de Alemania 2006.

El Superclásico ante los pentacampeones del mundo despertó una devoción que parecía olvidada entre los seguidores argentinos, quienes en menos de 2 días agotaron los 75 mil lugares que este miércoles serán ocupados en el capitalino Estadio Monumental.

La Selección Argentina llegará muy golpeada después de la caída 2-0 frente a Ecuador, en Quito, el sábado pasado, en una derrota que le quitó la cómoda ventaja en el liderato que había ostentado a lo largo del torneo.

En cambio, los brasileños llegan envalentonados por la goliza 4-1 que el domingo propinaron a Paraguay, en Porto Alegre, y que le permitió alcanzar los 27 puntos, apenas 1 menos que Argentina en la tabla general de la Eliminatoria Sudamericana.

El partido Argentina-Brasil, el más esperado de la jornada, se cubrirá de una serie de aderezos que sobrepasa el interés de llegar como líderes a la Copa del Mundo del próximo año.

La polémica previa se desató cuando Carlos Alberto Parreira convocó, de manera inusual, al jugador Grafite, quien el mes pasado acusó judicialmente de discriminación a su colega argentino Leandro Desábato.

El llamado a Grafite se interpretó como una provocación de Parreira, pero el debate se detuvo cuando el jugador quedó fuera de la Selección por una lesión.

A ello se le sumó la decisión de Parreira, que muchos en Argentina consideraron infantil, de viajar con agua potable desde Brasil para evitar la posibilidad de que los argentinos les dieran "líquidos extraños".

El técnico se protegió así de episodios como el que presumió el astro argentino Diego Maradona, que el año pasado confesó que en el partido contra los brasileños en el Mundial de Italia 1990 le dieron agua alterada al brasileño Branco para afectar su juego.

Las provocaciones entre ambas escuadras también han sido verbales, pues apenas la víspera Parreira minimizó el impacto del partido y dijo que era como un "casi amistoso de lujo" porque Argentina y Brasil ya tienen la clasificación en la bolsa.

El entrenador de los albicelestes, José Pekerman, reaccionó rápido y a los pocos minutos advirtió que Argentina "siempre toma este partido como decisivo. Queremos jugar con el mejor y queremos  confrontar en cualquier circunstancia".    [ntx][foto: Mexsport]

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