El color de la Final, Brasil 4-1 Argentina

La tarde en el Waldstadion de Frankfurt era soleada y la gente disfrutaba del bello día, sin embargo, pocos minutos de partido bastaron para que la lluvia hiciera su aparición. Resguardados por un...
La tarde en el Waldstadion de Frankfurt era soleada y la gente disfrutaba del bello día, sin embargo, pocos minutos de partido bastaron para que la lluvia hiciera su aparición. Resguardados por un techo retráctil, los 45, 591 fanáticos del futbol veían co
 La tarde en el Waldstadion de Frankfurt era soleada y la gente disfrutaba del bello día, sin embargo, pocos minutos de partido bastaron para que la lluvia hiciera su aparición. Resguardados por un techo retráctil, los 45, 591 fanáticos del futbol veían co

Agustín Cuevas | MEDIOTIEMPO / MEXSPORT (enviado)Frankfurt, Alemania 29 de Junio de 2005

La tarde en el Waldstadion de Frankfurt era soleada y la gente disfrutaba del bello día, sin embargo, pocos minutos de partido bastaron para que la lluvia hiciera su aparición. Resguardados por un techo retráctil, los 45, 591 fanáticos del futbol veían con agrado la sencilla ceremonia de clausura, en espera del plato fuerte.

Al minuto 3 de partido, el cielo tronó con toda su fuerza, anunciando el inminente arribo de la lluvia, que llegó, y de que forma. El moderno domo retrácril del estadio de Frankfurt fue insuficiente para contener la gran cantidad de agua que venía desde el cielo alemán, incluso, una porción del terreno de juego fue blanco de un chorro incesante que provenía de un "hueco" sin cubrir. Los que más sufrieron esto fueron los fotógrafos que se encontraban en dicha zona, pero pronto encontraron un lugar seco para seguir trabajando.

El partido fue de un sólo lado. Muy pronto en el juego, Brasil ya iba adelante por 2-0 y, no conformes con es, anotaron uno más al inicio del segundo tiempo, justo como ante Grecia, que apagó cualquier esperanza argentina.

La tormenta eléctrica que cayó durante todo el primer tiempo, provocaba que el espectacular escenario luciera un poco más bello con cada rayo que se alcanzaba a colar por la parte mas alta del inmueble.

Con el partido decidido, el festejo verde-amarelha comenzó. La ovación para los brasileños era unánime, el estadio entero coreaba cada pase, cada jugada, cada fantasía de los que, a la postre, se quedarían con el título de esta Copa Confederaciones 2005.

El árbitro Lubos Michael pitó el final del encuentro y, antes de dar paso al eufórico festejo, todo el equipo de Brasil, Cuerpo Tecnico incluído, rezó y agradeció el triunfo. Algunos de ellos portaban playeras con la leyenda "Jesus loves you".

Blatter fue anunciado y la rechifla se dejó escuchar; en contraparte, al ser presentado, Franz Beckenbauer se llevó la mayor ovación de la noche.

La premiación inicio con la entrega de preseas para los jueces del encuentro; posteriormente se premió a los goleadores de certamen, para luego dar paso a la entrega del balón de oro al mejor jugador del evento, que en este caso fue el brasileño Adriano.

Argentina, que miraba todo con suma tristeza desde un costado de la cancha, fue el siguiente en aparecer en el podio. Un segundo lugar no es malo para la mayoría de los países que juegan al futbol, pero, para Argentina, un subcampeonato le sabe a poco, más si el ganador es el odiado rival.

Así, luego de algunos minutos de espera, llegó la entrega del bello trofeo a los campeones que, con bombos y panderos bailaban y festejaban el triunfo. Ronaldinho, el Capitán amazónico, fue el encargado de recibir la Copa. Su rostro, sonriente como siempre, era fiel reflejo de la felicidad de sus companeros de equipo.

Asi llega a su fin esta Copa Confederaciones 2005, que trajo consigo buenos partidos de futbol y que, al final, coronó a un merecido Campeón.

[mt / Mexsport]

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