Alvin Mendoza quiere emular a Rafa Márquez y jugar en el Barça

Los sueños revolotean por la mente de Raúl Alvin Mendoza Argüello, quien quiere volver a ser campeón con América como titular y después vestirse con el uniforme del Barcelona de España, donde...
Los sueños revolotean por la mente de Raúl Alvin Mendoza Argüello, quien quiere volver a ser campeón con América como titular y después vestirse con el uniforme del Barcelona de España, donde juega el mexicano Rafael Márquez.
 Los sueños revolotean por la mente de Raúl Alvin Mendoza Argüello, quien quiere volver a ser campeón con América como titular y después vestirse con el uniforme del Barcelona de España, donde juega el mexicano Rafael Márquez.

MEDIOTIEMPO | Agencias4 de Julio de 2005

Los sueños revolotean por la mente de Raúl Alvin Mendoza Argüello, quien quiere volver a ser campeón con América como titular y después vestirse con el uniforme del Barcelona de España, donde juega el mexicano Rafael Márquez.

Esa es la ilusión del futbolista que el próximo 27 de Julio cumplirá 21 años y que en menos de 6 meses sumó 3 títulos en el futbol mexicano, 2 con San Luis en la Primera "A" y uno con América en la Primera División.

Este joven, que a sus 14 años recibió su primer salario, 200 pesos mensuales por jugar en las fuerzas básicas de las Águilas, dinero que le alcanzaba incluso para ir al cine, darle gasto a su mamá y pagar su transporte, quiere llegar a lo más alto en su carrera deportiva, vivir sin privaciones y siempre rodeado del amor de su familia.

"A la distancia se ve diferente, soy un afortunado al estar aquí y tener a mi familia. Lo que me da ahora el equipo me alcanza para estar en casa y me siento contento de ver a mi familia desahogada, unida, con algo en el refri", expresa.

Eso es lo que lo motiva a ser un excelente futbolista y mejor persona, recordar que muchas veces cuando llegaba a casa no había para comer y más cuando su papá se separó de ellos y entonces su mamá "se echó la bronca de mis hermanos y yo, con los estudios y la comida, por eso le tengo mucho respeto y gratitud".

Y sentencia: "Mi ídolo es mi madre".

También da créditos a sus hermanos por sus logros, "ellos no salen en la tele, pero son lo más importante para mí".

Aunque Alvin Mendoza es tricampeón en el futbol mexicano no tiene la fama de Cuauhtémoc Blanco ni la del argentino Claudio "Piojo" López o del brasileño Kléber Boas, pero sí reparte autógrafos y empieza a ser reconocido.

"La fama se debe manejar bien, hay que tener mucho cuidado con ella. El dinero es importante y viene solo si uno da lo mejor de sí en entrenamientos y partidos, y me gustaría que mi hermano, que es menor que yo, no pase lo que yo viví", dice.

De su vertiginoso crecimiento en el balompié nacional comenta que "de la noche a la mañana tuve un ascenso muy importante, mi familia está al lado mío y si subo tantito los pies, un centímetro del suelo, me baja luego luego, porque en este ambiente se mueve mucho dinero, la fama, la farándula y si te dejas llevar por eso, pierdes todo".

Mendoza todavía se transporta en microbús y metro. "A veces la gente se me queda viendo como diciendo es o no es y si me hablan les respondo, porque no voy andar presumiendo que juego en el América", comenta.

Aun cuando primero fue a probar suerte en Cruz Azul, por la influencia de su padre que era aficionadísimo de “La Máquina", se siente impregnado de los colores americanistas, por el equipo azulcrema siente amor, cariño y gratitud, sólo piensa ser mejor cada día y salir a jugar al extranjero diciendo: "Salí del América, el mejor equipo de México".

Cuando Raúl Alvin Mendoza tenía 14 años participó con el equipo de América en la Copa Nike y ganó la final nacional al derrotar a Monterrey para calificar al Campeoato Latinoamericano en Santiago de Chile.

"Nunca había viajado en avión y mi familia y amigos me decían ­vas a viajar en avión, qué bonito, y con América y a Chile!, lo cual me hace sentir con la piel chinita, chinita de emoción y de nervios", dice.

El equipo llegó a la final y la ganó a Rosario Central argentino, en partido previo entre Colo Colo y U. Católica, en un esplendoroso estadio del primer equipo. Y de ahí a Barcelona, al Campeonato Mundial.

Otra vez el sueño de viajar, el avión, cruzar el Océano Atlántico y llegar a Barcelona y enamorarse de la ciudad y de su equipo. "Yo quiero jugar aquí algún día", se dijo y desde ese día forja su destino.

[ntx][foto: Mexsport]

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