¡Bienvenido, Rubén! La Máquina y Dorados te dedican el empate

SEGUNDO TIEMPO
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Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPO/DORADOSEstadio Azul. Sábado 24 de septiembre de 2005La Máquina Celeste del Cruz Azul se quedó con las ganas de regalarle la victoria a Rubén Omar Romano. Los Dorados de Sinaloa decidieron unirse al festejo y consiguieron un punto de oro molido al igualar dos a dos en la cancha del estadio Azul. PRIMER TIEMPOEl ambiente de fiesta y alegría que se vivía en el Azul por la presencia de Rubén Omar Romano en el banquillo encontró una opaca reacción en el terreno de juego, donde el cuadro anfitrión careció de la creatividad requerida para vulnerar la sólida muralla sinaloense. Los minutos iniciales pasaron y el ferrocarril celeste tropezó una y otra vez con el aplicado enemigo, que hizo justo lo necesario para congelar el peligro existente en los botines de César Delgado, Francisco Fonseca y Gabriel Pereyra. Los fanáticos azules consideraban que era cuestión de tiempo para que su escuadra se pusiera en ventaja. Pero la historia distó mucho de ser como se preveía. El conjunto dirigido por Mizrahi y Romano sólo fue capaz de inquietar en un par de ocasiones. La primera mediante un disparo cruzado del “Chelito” que pasó a centímetros de la puerta rival. La segunda, por conducto de Francisco Fonseca, quien aprovechó un centro de Rogelio Chávez para picar la de gajos con la testa e incomodar a Cirilo. El golero visitante se tendió como los grandes e impidió que el marcador se pusiera en movimiento. Sin duda, la mejor atajada de Saucedo en todo lo que va del  corriente certamen.  El resto de la parte inicial se resume con un estéril intento de los cruzazulinos. Los dirigidos por Juan Manuel Lillo metieron al líder general de la competencia en un ritmo pausado, sumamente incómodo para el dinamismo que acostumbra la entidad capitalina. La ida a los vestidores tuvo múltiples significados: felicidad unánime por Rubén Omar Romano; satisfacción generalizada en los Dorados y cierta ansiedad entre los de casa.

SEGUNDO TIEMPOEl espectáculo visto en la parte complementaria divirtió como nunca a Rubén Omar Romano. El técnico celeste ya extrañaba la tensión que le genera el futbol. Se le notaba en el rostro, en el movimiento de las manos. Vaya, hasta las fallas de sus propios jugadores pareció gozarlas al tiempo que se mesaba los cabellos. Nada tan simple como este deporte y a la vez tan complejo. La pelota le devolvió la felicidad, le regresó la vida que le robaron durante sesenta y cinco días.

Los Dorados fueron siempre valientes sobre la cancha. Se negaron a fungir como simples comparsas de la Máquina. Juan Manuel Lillo y sus jugadores querían la victoria, lucharon por ella. Apenas al minuto de reiniciadas las hostilidades, Bernardo Sainz a punto estuvo de romper el hielo en los cartones. Pero el “Conejo” ratificó sus deseos de ir al Mundial y evitó el desaguisado. A los cincuenta y cuatro, Sainz decidió que ya era suficiente. Un centro de Hugo García derivó en el remate del artillero sinaloense; Pérez reaccionó con reflejos felinos. Para su mala fortuna, el balón impactó con el pie izquierdo de Bernardo y se fue hasta el fondo. Dorados tomaba la ventaja. Cruz Azul luchaba sin cesar por el tanto de la igualada. Cirilo se negaba a ceder mediante vuelos y aciertos memorables. Fue necesaria una majestuosa jugada de César Delgado para que Francisco Fonseca pudiera derrotar por primera ocasión al golero sinaloense. Los aficionados aún festejaban el gol de la paridad cuando un pase a profundidad de Gerardo Torrado fue capitalizado por Alberto Rodríguez, quien cruzó la de gajos a segundo poste. La lógica adquiría validez.Los de Juan Manuel Lillo jamás dejaron de luchar. Desde el banquillo Dorado se realizaron las modificaciones pertinentes y las amenazas en la puerta de Pérez se volvieron una constante. Hugo García, todo una locomotora por el sector derecho, se decidió a disparar de larga distancia. La pelota se estrelló violentamente en el travesaño para después chocar con la espalda del “Conejo” y vencer la muralla del cancerbero celeste.  Al final, la división de unidades es justa. Pero hay un triunfador definitivo: el futbol, porque con Rubén Omar volvemos a estar completos. GOLES

0-1 Hugo García centra desde la punta derecha. Bernardo Sainz dispara con la diestra. Oscar Pérez desvía. La de gajos rebota en la pierna izquierda del artillero sinaloense y la pelota se va hasta el fondo de las redes. (54´)

1-1 Gran jugada de César Delgado. El argentino se quitó a dos hombres sinaloenses y habilitó a Francisco Fonseca, quien tira con pierna derecha y vence a Cirilo Saucedo. (63´)

2-1 Pase preciso en diagonal de Gerardo Torrado para Alberto Rodríguez. El jugador cementero se anticipa a su marcador y cruza la pelota a segundo poste para poner en ventaja a su escuadra. (66´)

2-2 Hugo García se decidió a disparar de larga distancia. La pelota se estrelló violentamente en el travesaño para después chocar con la espalda del “Conejo” y vencer la muralla del cancerbero celeste.  (83´)EL ARBITRAJE

Excelente de José Abramo Lira. Correcto en la expulsión de Gerardo Torrado. [mt]

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