México 3-0 Brasil ¡Campeones del Mundo! Un 2 de octubre doblemente inolvidable

 
  

 

 

 

 

 

 

 

 

Mauricio Cabrera | MEDIOTIEMPOEstadio Nacional. Lima, Perú. Domingo 2 de octubre de 2005

¡México, Campeón del Mundo! La Selección Mexicana Sub 17 inscribió con letras de oro su nombre en la historia del futbol nacional tras derrotar por un categórico tres goles a cero a su similar de Brasil en la Final de la Copa del Mundo Perú 2005. Vela se encargó de abrir el marcador, de fortalecer la semilla de la esperanza; Esparza fusiló sin piedad y les hizo ver a los amazónicos que eran nuestros; Guzmán, en el ocaso del partido, cuando el silbatazo final era objeto de súplicas, se mostró como un auténtico Monarca y terminó de escribir la frase esperada durante años: “México, Campeón del Mundo”.

PRIMER TIEMPO

Saltar al terreno de juego con la plena conciencia de tener el Campeonato Mundial a noventa minutos de distancia no es cosa fácil de digerir. México y Brasil se vieron tensos en el inicio de la contienda. La acostumbrada precisión en el toque de la escuadra dirigida por Jesús Ramírez dio paso al nerviosismo, a la incertidumbre. Los cariocas tampoco podían evitar cometer pifias al momento de contactar la de gajos. La pelota quemaba los pies, se convertía en un objeto tan valioso como amenazante. No cualquiera llega a tener en sus pies la posibilidad de hacer historia, de entrar al selecto grupo de ganadores que alcanzan la inmortalidad.

Los de verde rápidamente recobraron el aplomo de anteriores batallas. Recordaron que hace treinta y siete años, el 2 de octubre de 1968, la unión de miles de jóvenes cimbró la estructura de una nación y amenazó la estabilidad de un gobierno dictatorial. La  revancha contra ellos fue cruel, infame, completamente deleznable. El grupo de héroes que saltó a la cancha del Nacional de Lima entendió que no estaba librando un conflicto semejante, pero supo que, al igual que sus antecesores, podía marcar un antes y un después, convertirse en un parteaguas para que las nuevas generaciones aprendieran no sólo a soñar, sino a convertir la más fantasiosa de las ilusiones en una maravillosa realidad. Vela fue el primero en advertir que éste México, el de unos adolescentes con hambre de triunfo, no falla, que puede contra cualquiera. La de gajos rebotó y se fue al cielo. Las alegrías se presentaron más adelante…

A los veitiocho minutos, la historia estuvo a punto de tornarse negra para los nuestros. Arias y su travesaño se estremecieron con un tremendo disparo de Celso. Un centímetro más abajo y el marcador hubiera entrado en movimiento. Una vez recobrados del susto, todos de nuevo a la contienda, a la cita ineludible con el destino.

Fueron ciento veinte segundos de alarido, de magia ilimitada. Giovani se escapa por la punta derecha, centra para Carlos Vela y éste remata de palomita para demostrar que sí, que México puede ser Campeón del Mundo. Por si quedaban dudas, Omar Esparza nos agarra en pleno festejo, a un paso de retornar a nuestros asientos, cuando prende la de gajos y la incrusta en el arco resguardado por Felipe. Pensamos que se trata de un sueño; cerramos y abrimos los ojos, pero nada cambia: México está derrotando a Brasil en la Final de la Copa del Mundo.

Brasil pretendió regresar al partido antes del silbatazo intermedio. Arias y sus defensores estuvieron atentos y lo impidieron con gallardía. Cuarenta y cinco minutos nos separaban de la gloria.

SEGUNDO TIEMPO

La oncena tricolor recurrió al contragolpe a lo largo de la parte complementaria. Ramírez y sus pupilos administraron correctamente la ventaja en el tanteador y soportaron el empuje de unos brasileños poco inspirados en el ataque. Sergio Arias fue exigido con frecuencia, aunque nunca se vio amenazado de gravedad.El reloj siguió su marcha y nos confirmó segundo a segundo que el dos de octubre posee en su esencia un significado especial en el corazón azteca. Los papeles se invirtieron. México jamás se mostró como una escuadra temerosa, se olvidó de viejos traumas que aquejan a nuestro futbol y dio un partido redondo. Los nuestros tuvieron la capacidad de ponerse en ventaja y, lo más importante, conservaron la distancia en el marcador sin que existieran más sobresaltos que los estrictamente normales. Mientras que en todo México se rogaba por la culminación del partido, Ever Guzmán se decidió a terminar con la angustia generalizada sin que fuera necesario el silbatazo final; el jugador michoacano, rompió la línea del fuera de lugar, encaró al arquero, perdió en el mano a mano, pero se rehizo y finiquitó la suerte amazónica. México, Campeón del Mundo. Ellos, los seleccionados, lo supieron desde antes de enfrentar a los sudamericanos. Nosotros lo festejamos a todo pulmón y les damos las gracias por habernos transportado a un mundo en el que México puede y sabe ganar, a un planeta en el que podemos ser los mejores.

No queda lugar a dudas, el 2 de octubre es doblemente inolvidable.

GOLES

1-0 Excelente jugada de Giovani, quien centra desde el costado derecho para Carlos Vela, éste remata de palomita y vencen al golero brasileño. (31´) 2-0 Omar Esparza prende furiosamente el esférico en la punta derecha del área brasileña y estremece las redes con disparo cruzado a segundo poste. (32´) 3-0 Ever Guzmán rompe el fuera de lugar, enfrenta al arquero, sucumbe frente a él, pero se rehace, pica hacia la izquierda y termina con nuestro camino a la gloria. (86´)

ALINEACIONES:

México: 1 S. Arias, 2 P. Araujo, 3. E. Valdez, 4 C. Sánchez,  16 A. Aldrete (amonestado al 29´), 5 H. Moreno (amonestado al 24´, salió al 75´por el 17 P. Valverde), 6 O. Esparza (amonestado al 51´), 7 J. Hernández, 18 C. Villaluz, 8 G. Dos Santos (amonestado al 74´, salió al 78´por el 10 E. Guzmán) y 9 C. Vela. D.T. Jesús Ramírez

Brasil: 1 Felipe, 2 Leyrielton (amonestado al 67´), 3 Sidnei (amonestado al 89´), 5 Roberto, 6 Marcelo (expulsado al 90´), 7 Denilson (salió al 63´por el 11 Mezenga), 14 Simoes (salió al 81´por el 20 J. Claudio), 19 Celso (amonestado al 45+1´), 8 Anderson (salió al 15´por el 16 Mauricio), 10 Ramón y 9 Igor. D.T. Nelson Rodrigues

EL ARBITRAJE

Excelente del belga Frank de Bleeckere. Supo aplicar la justicia sobre el terreno de juego sin distinción alguna.  [mt][foto: Mexsport]

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