Los connacionales de Nueva York también festejaron el título del Tri Sub-17

Sin Ángel de la Independencia, mucho menos una picante botana para aderezar el momento, los paisanos mexicanos se tomaron un receso en sus labores para presenciar por televisión la coronación de...
 Sin Ángel de la Independencia, mucho menos una picante botana para aderezar el momento, los paisanos mexicanos se tomaron un receso en sus labores para presenciar por televisión la coronación de la Selección Sub-17 en el Mundial de Perú.

MEDIOTIEMPO | Agencias3 de Septiembre de 2005

Sin Ángel de la Independencia, mucho menos una picante botana para aderezar el momento, los paisanos mexicanos se tomaron un receso en sus labores para presenciar por televisión la coronación de la Selección Sub-17 en el Mundial de Perú.

A diferencia de otras ciudades estadounidenses, los mexicanos en la "gran manzana" son muchos, pero no tienen gran influencia como otras minorías y por ello no tuvieron muchas opciones para ver el encuentro del domingo por la noche.

Fueron pocos los restaurantes que anunciaron el partido, en el que México goleó 3-0 a Brasil para conseguir el primer título Mundial en su historia en cualquier categoría.

Algunos compatriotas tuvieron que refugiarse en un bar colombiano en Queens en la céntrica avenida Roosevelt, pues en otros sitios como Manhattan, Brooklyn y el Bronx, el encuentro pasó inadvertido.

A falta de una mejor opción, unos 40 aficionados, si acaso 2 o 3 de ellos brasileños, se dieron cita en el mencionado lugar, donde disfrutaron del encuentro, no sin antes pagar 5 dólares de riguroso "cover".

Aunque una cerveza mexicana estaba a módicos 4 dólares, en las mesas brillaron por su ausencia esas atractivas botanas de los bares mexicanos, es decir nada de caldo de camarón, tacos de chamorro o algún guiso de chile morita.

Sólo la cerveza, un ruidoso cronista de fondo que narraba un juego de la liga colombiana en otra televisión y algunos cortes en la señal desde Lima.

De extracción humilde e indocumentados en su inmensa mayoría, los mexicanos, de inicio, vieron el encuentro con timidez, pues limitados por el idioma, batallan para integrarse a una sociedad a la que sólo pertenecen a la hora de lavar los platos, servir la comida y barrer los pisos.

Pero no importó el chillido infatigable del cronista colombiano, ni la ausencia de tostadas de tinga y similares, los paisanos poco a poco empezaron a calentarse, gritaron los goles como si estuvieran en casa y aplaudieron a esos nuevos héroes que aún no pueden votar pero ya son ídolos nacionales.

Después de la tensión del segundo tiempo, en la que los chicos mexicanos aguantaron con estoicismo al orgulloso rival, no obstante cargar con un peso de 80 años de fracasos internacionales, el gol agónico que marcó el 3-0 definitivo, por fin hizo explotar el júbilo de los presentes.

José vive en Harlem, un barrio habitado predominantemente por negros -o afroamericanos, para decirlo políticamente correcto- y cada que puede se da sus escapadas para sentirse mexicano con cualquier pretexto. Por cierto, le va a las Chivas, aunque un día usa una gorra de los Yanquis y al otro, una de los Mets.

Nunca había conocido una ciudad hasta que llegó a Nueva York proveniente de un pequeño pueblo en la frontera de Puebla y Oaxaca - "donde sólo hay miseria", dice-, y momentos como el de la histórica coronación le hacen más llevadero el hecho de estar lejos de casa.

Apenas acabó la ceremonia de premiación, los felices aficionados recobraron sus rostros serios, tímidos, y abandonaron rápidamente el lugar que por un momento dejó de ser colombiano para celebrar a ritmo de "México lindo y querido". Una cortesía del "DJ".

Sin un "Ángel de la Independencia" a la mano para seguir la fiesta, tomaron presurosos el camino a su hogar, pues al día siguiente debían reanudar sus pesadas labores, además de que pasearse por la Roosevelt por la noche no es recomendable para quien quiere seguir viviendo.

En los diarios hispanos que circulan en Nueva York, el título Mundial no fue la gran cosa. Apenas ocupó una página en la sección deportiva en medio de una extensa cobertura del béisbol de Grandes Ligas, que el domingo vivió su última jornada de temporada regular.

No obstante, el título fue un buen pretexto para que los paisanos gritaran, se emocionaran y cantaran aunque sea por unos instantes, mientras llegaba la hora de volver a poner a funcionar a la "Gran Manzana" el lunes por la mañana.   [ntx][foto: Mexsport]

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