Conociendo al Guillermo Franco (Segunda Parte)

 
  

 

 

 

 

 

 

Dulce Moncada | MEDIOTIEMPOEntrevista Exclusiva

Sigue de la Primera Parte

BENDITAS ENCOMIENDAS

Ya en la Casa Club, Guille formó parte de una nueva familia: de las Juveniles del San Lorenzo. En su primer año estuvo en la Quinta División y vivía con muchos chicos que eran nacidos en el interior de Argentina. La unión de los jóvenes era incuestionable, para muestra, basta un botón: Las encomiendas.

"Todos compartíamos cosas, hablábamos, jugábamos y siempre esperábamos a que a uno le llegara la encomienda…-dice mientras se sonroja- cuando te llegaba la encomienda, generalmente te mandaban comida y cosas típicas de la provincia de donde eras. Uno decía ¡me llegó la encomienda! e íbamos todos a recibirla como si fuera un gran acontecimiento, abríamos todos juntos la caja y había alfajores, pastas, fruta…".

"Era un momento muy lindo, porque la emoción que le daba a uno de que le llegara la encomienda era porque algo había ahí adentro que nos unía a todos, hacíamos bromas porque a veces les decíamos, -Mirá lo que te mandó, tu mamá no te quiere, no te mandó nada".

En lo futbolístico, a Franco siempre le fue bien pese a que subía y bajaba de división. Cada ocasión que se vestía para jugar se preguntaba cuándo lo haría en el "Pedro Bidegain", en la cancha en donde jugaba el primer equipo; de hecho cuando veía llegar figuras al equipo sentía que las puertas se le cerraban.

En aquel tiempo, en los partidos preliminares jugaba el representativo de reservas con el que finalmente Guille jugó, fue Bicampeón y se distinguió por ser uno de los goleadores de esa generación.

Cuando el Cuerpo Técnico del San Lorenzo vio las cualidades del ahora seleccionado mexicano no dudó en subirlo a Primera División pero primero, debió pasar un trago amargo… Tan amargo, que casi deja el fútbol.

¡ME ESTÁS CORTANDO LAS PIERNAS!

"Una vez me dieron vacaciones en Reservas y me dicen que me presente tal día porque iba a hacer la Pretemporada con la Primera", platica Guillermo mientras su tono de voz baja poco a poco.

"Voy a casa, paso 20 o más días con mi familia, pensando en lo que sería la Pretemporada y hasta con quién me tocaría la habitación. Llego a Buenos Aires, me presento el día, voy a buscar la ropa de concentración y me dice un directivo:-No, no viajas...Y le contesto: -¿Porqué?-No, no puedo darte explicaciones.-Pero escúchame, explícame, ¡Me estás matando, me estás cortando las piernas! Dime porqué no viajo...!"

Guille no recibió respuesta. Salió de la concentración que se encontraba dentro del Estadio de San Lorenzo, bajó cerca de 80 escalones hecho un mar de lágrimas y cuando entró a la casa club estalló, "Abandono el futbol, se terminó para mí porque no me pueden hacer una cosa así... Todo lo que pasé y me sacan sin darme ninguna explicación", dice.

Justo cuando tomó sus cosas para irse, el encargado de la casa club lo abordó y, al verlo llorar, le pidió que se sentara y le contara lo que ocurría. "Lo puso Dios porque no había nadie pues todos los chicos estaban fuera, yo volví ahí porque iba con los de Primera. Lloré con él y después acepté seguir".

Se fue nuevamente a casa de su padre y cuando volvió con Reservas se topó con la noticia de que iría a trabajar con la Cuarta División. Pasaron varios meses y Guillermo entabló una plática con aquel directivo que le impidió viajar con los jugadores de Primera y le confesó que había sido el mismo entrenador de Reservas quien le informó que Franco se había ido a su casa sin permiso. "Era mentira, él me dijo que iría a Pretemporada con Primera así que debía irme antes".

Y entonces, su voz comienza a cortarse y revela: "Si en ese momento encontraba a esa persona, estaría sin vida. Nunca di de qué hablar como para que me hayan mentido de esa manera y me perjudicaran. Fue tremendo. Fue el único momento que pensé en dejar de jugar".

Ve a la Tercera Parte

[mt][foto: Mexsport]

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas
×