A fin de cuentas, el Águila sí se adueñó 90 minutos de CU

Sí, se llenó el estadio… eran la mayoría de los comentarios cuando faltando 15 minutos para las 12, ya sólo quedaban los "huecos de seguridad" en el Olímpico.
 Sí, se llenó el estadio… eran la mayoría de los comentarios cuando faltando 15 minutos para las 12, ya sólo quedaban los "huecos de seguridad" en el Olímpico.

Agustín Cuevas | MEDIOTIEMPOEstadio Olímpico, 30 de Octubre de 2005

Sí, se llenó el estadio… eran la mayoría de los comentarios cuando faltando 15 minutos para las 12, ya sólo quedaban los "huecos de seguridad" en el Olímpico.

Desde los himnos América se salía con la suya, ya con un acuerdo, saltó al campo una vez que Pumas cantó su himno y la Monumental, aun no sabemos bien a bien porqué lo hace, gritó unas 10 veces el "Huelum", la porra del Poli, mientras sonaba el himno de local. ¿En realidad tiene algo que ver el Politécnico con la afición del América?... es algo difícil de saber, pero bueno, desde ahí el color amarillo se mostró incómodo en casa del puma.

El morbo se respiraba en el aire desde el momento en que Hugo tuvo que correr entre unos 25 reporteros y camarógrafos que lo persiguieron como una nube sólida, cuando se dirigió a la banca del América a saludar a Carrillo y algunos jugadores. Mucha prensa… hoy, pasara lo que pasara, habría nota.

Pumas arrancó con un futbol que hacía mucho no se le veía, atacó, filtró balones y pesó en el área rival, pero no pudo anotar. América tenía una alineación alterna, en la cual llamaba la atención el debut del defensa central Diego Cervantes, hermano de Horacio que militó en Pumas y ahora juega en Atlante. Pero pocos, incluyendo Pumas, esperaban que en su primer partido en Primera, Diego Cervantes se plantara con categoría, con una ubicación impresionante y se convirtiera en una altísima pared infranqueable.

El árbitro Hugo León, en cambio, se cargó el partido desde el arranque, con decisiones malas para ambos lados y una extraña actitud de que todas las manos eran sin intención. Sus Asistentes, peor aun, pues ellos estaban en la posición de que toda jugada que acabara en las redes en el primer tiempo era fuera de juego. Un gol anulado al América por que claramente no era, pero bueno… digamos que era una jugada rápida, pero la que le anuló el Asistente 1 a Pumas siete minutos después, lo menos que generó entre los que estábamos ahí atrasito del arco fue un "y ahora que marcó ¿falta? fuera de… no, pues como va a ser, no sí mira, fuera de lugar… ah caray, no pues si está raro".

Ante el calor, en el medio tiempo muchos nos impresionamos por la nueva indumentaria de algunas de las animadoras que, como un prodigio de la física y con un resultado muy agradable, se habían metido en unos trajes elásticos que daban la impresión de que sólo se habían pintado el cuerpo de azul. Ellas si lograron, en serio, unificar criterios.

En el segundo tiempo vimos porqué el América es el Campeón y puede prácticamente armar dos equipos de alta competencia. Cazaron el error de Pumas y este llegó para el 0-1, a pedir de boca, justo un minuto antes de que Cuauhtémoc entrara al campo como estaba ya planeado.

Ni siquiera tuvo Cuau que esforzarse mucho, pues un pase no “como con la mano”, sino literalmente con la mano del "Gansito", lo dejó para fusilar y anotar su primer gol en CU con la playera amarilla y el 0-2. Lo peor que pudo haber hecho Hugo León al no marcar la mano, fue indicar que sí la había visto, pero que "había sido sin querer…" reclamos al por mayor y, ante el susto, Hugo León salió corriendo hacia el medio campo con sólo una tarjeta amarilla de por medio.

América se llevó el juego con categoría impresionante, durante varios minutos pasearon a Pumas en la cancha y los rostros de los universitarios se desencajaron. En tanto, la policía abría una brecha entre las porras que se habían calentado de más. La "Monu" cantaba, "pueden cantar, pueden cantar, no tengan miedo, pueden cantar”, dos o tres mentadas, dos o tres hielazos y ya con unas chelas encima no faltó los que se lanzaran, “pues vamos a darnos en la madre pues".

En la cancha, a Pumas le costó un esfuerzo tremendo encontrar caminos, se calmaron un poco y llegó el descuento justo cuando el Cuarto Árbitro decía que faltaban 3 minutos. Sin embargo, el cierre fue nervioso y la última jugada fue un centro bueno, pero que se quedó a 20 centímetros de la cabeza de De Nigris quien pegó un salto de esperanza que terminó en un desaliento al ver que la pelota pasaba sin ser rematada.

Cuau tuvo que huir rápidamente al ver que una marabunta de cámaras y grabadoras se le abalanzaba, mientras en la calle, se armaba un alboroto innecesario y que creció más de lo que ameritaba cuando un petardo fue lanzado a un camión que sacaba a la porra águila y armó la camorra, las corretizas y las tacleadas de los polis para llevárselos a la Dele sin, por esta vez, nada grave que lamentar.

Después de tanto rollo, el Águila, a final de cuentas, encontró en CU su nido para resucitar en la liga y buscar el milagro el miércoles ante Vélez.

[mt][foto: Agustín Cuevas]

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