Cruz Azul 2-0 Monterrey... ¡Adiós rachita! La Máquina ya ganó en casa a...

La afición de Cruz Azul tiene un nuevo triunfo que festejar. Después de seis meses su equipo concretó un triunfo del cual fue víctima La Pandilla de Monterrey.
 La afición de Cruz Azul tiene un nuevo triunfo que festejar. Después de seis meses su equipo concretó un triunfo del cual fue víctima La Pandilla de Monterrey.  (Foto: Agustín Cuevas)
Estadio Azul ante una regular entrada -
  • Emanuel Villa fue el autor de ambas anotaciones

La afición de Cruz Azul tiene un nuevo triunfo que festejar. Después de seis meses su equipo concretó un triunfo del cual fue víctima La Pandilla de Monterrey. Los celestes con orden, contundencia y un mejor trabajo de equipo que en el pasado, cambiaron los abucheos de su afición por una carretada de aplasos y música. Los Rayados extrañaron al líder de la defensa José Basanta ya que su sustituto, Felipe Baloy nada pudo hacer para detener al hombre figura de La Máquina Emanuel Viila quien colocó los dos tantos del partido en los minutos 34 y 62. Cruz Azul sumó seis puntos y se coloca momentáneamente en el liderato del Grupo 3. La próxima semana Enrique Meza visitará La Comarca Lagunera para jugar ante Santos; mientras Monterrey prevalece con cuatro puntos en el lugar 2 del mismo sector y recibirá el sábado a los Diablos Rojos del Toluca. EL PARTIDO En el instante en el que el Estadio Azul celebró el segundo frentazo de Emanuel Villa, el técnico Víctor Manuel Vucetich tuvo que dar media vuelta, ejecutó dos aplauzos y regresó con resignación a su banca mientras la afición le brindó un ¡Olé, Olé Villa!, al argentino que lleva tres en el Apertura 2009. Esta tarde Cruz Azul dio el primer paso hacia el camino por el que el técnico Enrique Meza desea llevarlo, el del futbol bueno, bonito y efectivo. Ante la ausencia de Torrado, Meza le dio su voto de confianza al canterano Héctor Gutiérrez para acompañar en la contención a Riveros y el chamaco le respondió como los grandes pues toda la tarde fue la sombra del guaraní y anduvo tras el balón acertadamente. En la primera mitad la banda izquierda fue una avenida sin semáforos para los cementeros Jaime Lozano y Ramón Núñez quienes se dieron el lujo de servir tremendos pases para Emanuel Villa que dicho sea de paso, se convirtió en la peor pesadilla de Felipe Baloy. Por ahí del minuto 25 el duelo se apretó tanto que estranguló el ánimo de los aficionados que comenzaron a exigir un gol con chiflidos. En ese instante un “click” se escuchó en la cancha, Lozano y “Tito” Villa, artífices de los mejores momentos de los cementeros en cancha contraria. Después de varias intentonas de Jimmy por romper el cero, llegó el minuto 34' y con ello el 1-0 del partido. Fue Baloy y Santana, quienes soltaron el castigo defensivo a Villa que aprovechó la libertad para saltar y con los ojos cerrados rematar el tanto de la victoria parcial. Un minuto después Lozano en contragolpe por banda izquierda le trazó a “Tito” cuyo remate besó el poste de Jonathan Orozco; Monterrey del otro lado de la cancha sólo tuvo oportunidad de descontar gracias a dos malas, muy malas salidas de Yosgart Gutiérrez, quien se sintió zaguero y quiso jugar con los pies, sin embargo, perdió la pelota y fue gracias a Cervantes que nada pasó. Meza envió al campo a Villaluz y con ello ganó algunos minutos de presión desde la media cancha hasta que al 62', Lozano metió velocidad por la izquierda y encontró cómodo a Villa que sacó el papel calca para definir con la frente el 2-0 con todo y el permiso de Baloy. Vucetich no tuvo más remedio que sentarse en la banca y esperar a que sus jugadores superaran el momento. Al 72', un error en la zaga le permitió al “Chupete” Suazo disparar un derechazo, para mala suerte del chileno la esférica se rompió en el palo izquierdo de Yosgart. La lluvia llegó y la temperatura bajó en el Estadio Azul, sin embargo, a la afición celeste le importó poco la empapada ya que por primera vez su equipo les ofreció un espectáculo digno de sus gritos. EL ARBITRAJE Mauricio Morales tuvo un trabajo bueno. A pesar de la jerarquía de ambos equipos no hubo necesidad de mostrar un par de tarjetas amarillas. El silbante supo detener a tiempo el choque que traía Lozano con la zaga regia evitando futuros accidentes. Cabe destacar que en el primer tiempo Santana intentó engañar al árbitro dentro del área pero Morales no le compró la actuación.

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