Tigres 1-1 Cruz Azul… Probadita que queda a deber

Ante un estadio Universitario abarrotado por 43 mil aficionados, Tigres y Cruz Azul quedaron a deber y se conformaron con un empate a uno, con poco futbol y poco espectáculo.
Cementeros celebran el gol.
 Cementeros celebran el gol.  (Foto: Notimex)
San Nicolás de los Garza, Nuevo León -
  • Igualan felinos y celestes en arranque del torneo
  • Torrado regala medio gol a Mancilla
  • Afición abuchea postura de los equipos

Si por calidad se tratara, no hay duda que Tigres y Cruz Azul brindaron uno de los partidos más importantes de la jornada, pero digno de reproche a los dos es que la ambición apareció sólo en lapsos cortos del partido, y el abucheo del 'Volcán' fue el perfecto colofón al 1-1 que estrenó el Torneo de Apertura en San Nicolás de los Garza. La pelota volvió a rodar en el césped del 'Volcán' con unos felinos que tuvieron la misma postura del torneo anterior, reponiéndose oportunamente de un 1-0 adverso, pero sin hambre ni calidad para arriesgar por el triunfo. La escuadra de Ferretti volvió a acusar la falta de variantes que lo enterraron en la última Liguilla, contando con un sólo libreto para agredir a los rivales. Cruz Azul, en tanto, se colgó la etiqueta de villano para la tribuna universitaria, complicando a los regios en cada metro de su cancha, para agotar el reloj y llevarse el primer punto de la campaña. La Máquina, sin ‘Chaco’ ni Corona, ofreció una probadita de lo que pueden hacer con la dupla por la derecha de Flores y Aquino, aunque careciendo de una variante que inclinara la balanza para el triunfo. Su mayor pecado vino en los botines de Gerardo Torrado que le regaló el gol del empate a Tigres, cuando más apremiado lucía en el encuentro y más se antojaba ampliar la ventaja. La tarde ofreció emociones que fueron decreciendo en el encuentro, y fue en la primera parte donde se dio el mejor intercambio de golpes, alternando el peligro en las áreas. Al minuto 13’ Damián Álvarez encendió el escenario cuando le puso un gran pase a Mancilla desde el pico del área, el chileno cayó derribado junto a la meta y el árbitro Paul Delgadillo marcó el penalti, aunque todo se vino abajo cuando el abanderado refrendó la bandera el alto marcando anticipadamente el fuera de lugar. La Máquina logró el cometido de que Tigres tuviera poco la esférica, y al 20’ encontró el premio a su aplicación, cuando  Aquino hizo la jugada individual y tras ingresar al área disparó desde la izquierda, para poner el 1-0 que no figuraba en el libreto de los de casa. Tigres vivía sus momentos de mayor incertidumbre, y al 25’ Villa encontró un balón a profundidad y tras barrer y ganar sobre la salida de Palos punteó sin ángulo a la portería, pero Rivas sacó en la raya lo que ya se cantaba como el 2-0. Los felinos se dieron cuenta que era momento de apretar, y al 34’ Mancilla le tocó a Danilo a la derecha para que el brasileño conectara a segundo palo, pero afuera de la meta. Cruz Azul estaba cerca de llegar al medio tiempo con la ventaja, pero al 38’ vino la jugada inexplicable, cuando Torrado acompañaba la salida desde su meta, pero en vez de jugar de seguridad le puso un auténtico servicio de gol para Mancilla, quien por el centro y con todo el tiempo del mundo enfiló, se acomodó, y batió a Yosgart Gutiérrez con disparo raso, para el 1-1 que celebró la gente con todo. La igualada fue una invitación para crecer, y al 39’ Damián desbordó por la izquierda y centró para Jiménez, quien empalmó una volea de derecha, y el balón se fue rasurando la base del poste. El complemento prometía subir de tono las acciones, pero fue todo lo contrario. Meza, desde un palco por estar suspendido, ordenó el ingreso de Allam Bello por Droguett, restando picardía a la banda izquierda Al 61’ vino lo mejor del complemento cuando Mancilla le bajó un centro a Viniegra, quien de primera remató desde la media luna y la puso pegada al ángulo inferior del lado izquierdo, pero Yosgart salvó a córner. Cruz Azul reforzó su postura conservadora y al 70’ salió Aquino para el ingreso de Villaluz, y ocho minutos más tarde Flores para la entrada de Alejandro Castro. Tigres, en complicidad, no hizo ningún cambio, más allá de que ya deambulaba perdido sobre el terreno de juego. El árbitro decretó el final enmarcando una buena actuación, y el abucheo cayó merecido, digno de dos equipos que teniendo para más se reservaron la calidad. La pirotecnia que preparó la directiva no bastó para consolar a la gente, que refrendó el abucheo para los equipos camino al vestidor, en una demostración que quedó en apenas una probadita de lo que pueden –y deben- ofrecer.

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