Tigres 0-0 Rayados... Clásico del Norte sin daños

El 2011 pasará a la historia como un año gris para el Clásico Regio, y nuevamente como una batalla con sabor a decepción.
El 2011 pasará a la historia como un año gris para el Clásico Regio, y nuevamente como una batalla con sabor a decepción.
 El 2011 pasará a la historia como un año gris para el Clásico Regio, y nuevamente como una batalla con sabor a decepción.  (Foto: Notimex)
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El 2011 pasará a la historia como un año gris para el Clásico Regio, y nuevamente como una batalla con sabor a decepción.   Tigres y Rayados empataron 0-0 por segunda vez consecutiva, quedando muy por debajo de la expectativas que generó la confrontación más esperada del Norte del país.   El colorido y la pasión volvieron a quedarse en el marco, y la afición tendrá que conformarse con decretar un ganador en la opinión pública, al salir los equipos sin daños del terreno de juego, con dominio alterno a lo largo del encuentro.   El gol volvió a ser el gran ausente de un partido que suma sólo un tanto en sus últimas tres ediciones, y que arrastra 224 minutos sin la explosión del invitado de lujo. La presencia de figuras no inclinó la balanza de un duelo que no tiene reproches en su entrega, pero sí en su falta de brillo.   A diferencia del duelo de febrero, que resultó infumable para el balompié, la edición 94 disputada en el Volcán fue bien jugada, con intensidad y propuestas claras de los dos equipos, pero sin el riesgo necesario para romper el planteamiento.   Tigres, el de casa, asumió el papel de ser el protagonista, pero sin ceder a su rigidez táctica para marcar diferencia.   Monterrey, el visitante, apostó al contragolpe y jugó con fuego exponiéndose en cualquier cantidad de tiros de esquina y balones parados cerca de su área, pero logró inquietar por momentos en peligrosos contragolpes.   Y en el recuerdo quedará que al minuto 68’ el árbitro Paul Delgadillo Penal dejó de marcar un claro penalti de Hugo Ayala sobre Sergio Santana, que pudo cambiar la tendencia y abrir el juego a un nivel más espectacular.   Pero los hubiera sucumben ante la dureza del 0-0, que marca una deuda del partido con respecto a otros Clásicos, y con sus mismas aficiones.   Si acaso el ligero sabor positivo al final para el Monterrey, al lilgar su séptimo duelo sin caer en Clásicos, saliendo con vida de una batalla a la que llegó como víctima por su mala campaña.   Con el resultado, los felinos llegaron a 22 unidades, aún sin amarrar nada para la próxima Liguilla. Rayados, por su cuenta llegó a 18, obligado a un cierre ganador si quiere aferrarse a la zona clasificatoria.   En la historia Tigres sigue mandando con 33 triunfos por 32 de Rayados, y ahora 28 empates.   La tarde inició inmejorable en el inmueble auriazul, ensordecedor al saltar los equipos al campo, y con un mosaico gigante apoyando al conjunto de casa.   Tigres formó como de costumbre, y se llevará el ser el que más trabajo le dio al portero contrario. La más clara, la que tuvo Danilinho al 80’ al plantarse de frente en el área y sin marca para disparar, pero terminó dejando el balón al alcance de Jonathan Orozco, quien tapó de un manotazo.   Monterrey, en tanto, terminó el partido sin poner un balón para exigir a Enrique Palos, apenas con su primer disparo al minuto 32 en los botines de Sergio Santana, pero terminando encima de la meta.   Por Tigres la escena pintaba como cuestión de tiempo para abrir el marcador, pero todo cambió al 62’ cuando Damián Álvarez se lesionó el tobillo derecho al caer mal en una jugada, dejando el campo para la entrada de Alberto Acosta.   Los felinos fueron a la baja considerablemente, y Monterrey vivió sus mejores momentos, mandando al campo a Neri Cardozo y Walter Ayoví para liquidar la tarea.   Pero al sacar a César Delgado para el ingreso del ecuatoriano, La Pandilla perdió al artífice de sus contragolpes, y el duelo fue a menos hasta extinguirse totalmente.   La marca se sobrepuso en dos equipos que no tendrán reproche en su entrega, pero sí mucho en su futbol.   Ya en tiempo de compensación Lucho Pérez cobró un tiro libre tras una falta sobre Suazo, y la pelota se fue apenas encima del travesaño.   Y cuando todo parecía acabar, Ricardo Osorio se enredó en un despeje y Lobos ganó para enfilar con peligro, pero Meza llegó a taponearlo, lo que Delgadillo marcó como falta un tiro libre en los límites del área.   Salcido perfiló como el cobrador en el 94’, y su disparo fue decepcionante, como reflejo de lo que pasó con el partido más esperado en el Norte de México, que sufre un bache peligroso en sus 37 años de historia.

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