Monterrey 1-1 Pachuca... Suazo salvó a Rayados en la última

La noche tenía el apellido Franco, pero terminó con la rúbrica Suazo. Una genialidad del "Chupete" marcó que es la realidad para la hinchada rayada, dueño absoluto de los reflectores cuando de...
Hasta que le salió la magia de sus botines.
 Hasta que le salió la magia de sus botines.  (Foto: Notimex)
Estadio Tecnológico, ante un lleno -
  • El ‘Chupete’ logra igualada en la última jugada del partido
  • Franco recibe la entrega del Tec, que después se rinde ante el chileno

La noche tenía el apellido Franco, pero terminó con la rúbrica Suazo. Una genialidad del "Chupete" marcó que es la realidad para la hinchada rayada, dueño absoluto de los reflectores cuando de goles se trata.

Corría el minuto 93. Suazo cobró un tiro libre con efecto irreal, de fantasía, teledirigido, para vencer a Rodolfo Cota y poner el 1-1 ante el Pachuca, salvando a La Pandilla en la última acción del cotejo.

Era la jugada que sellaba una noche con sabor a nostalgia, y que finalizó el torneo regular en el Tec, con marca invicta para los de Vucetich, aunque pasando minutos de apremio, ante unos Tuzos que muerden la raya aferrados a la Liguilla.

Con el resultado los albiazules llegaron a 29 unidades en el certamen, aún en el cuarto puesto general, aunque con el riesgo de ser desbancados por el América, que este domingo se mide al Puebla. Pachuca llegó a 25, en el séptimo puesto de la competencia, listo para una Jornada 17 de mucha presión.

El pasado y presente del Monterrey se mezclaron en el Tec, y al final no quedó duda de quién tiene en este momento el cariño y cuál el recuerdo.

La escena fue invisible, apenas perceptible en el aire, pero la estafeta de ídolo quedó entregada, y con creces.

Guillermo Franco volvió al lugar de sus grandes actuaciones, y la hinchada, algo pocas veces visto, se le rindió sin importar la playera visitante. El "Guille" recibió apenas unos minutos en la batalla, suficientes para el más grande homenaje al que puede aspirar un ídolo.

Pero el duelo se estaba perdiendo. Fue entonces que apareció el nuevo referente de la casaca rayada, Suazo, quien marcó su quinto tanto en el torneo, éste muy valioso en lo anímico.

No, definitivamente no fue un duelo claro para el Monterrey. La Pandilla vivió una de sus noches más imprecisas en el ataque, sufriendo para atinar a la meta de Rodolfo Cota.

Pachuca tuvo muy poco al frente, aunque inteligente en su dinamismo en el medio campo para ensuciar una batalla desigual en los papeles.

El gol hidalguense cayó en una descolgada por la derecha, donde la zaga no pudo frenar a Herrera, quien centró entre desviadas, y en el área apareció Daniel Arreola para cerrar la pinza en el 1-0 que cambió el estatus.

Monterrey había guardado a Severo Meza, Jesús Zavala, Luis Pérez, y Ángel Reyna pensando en la Final de CONCACAF ante el Santos, y sufrió para tomar ritmo en media cancha con Cardozo, Ayoví y Morales.

El gol invitó a los Tuzos a replegar, y Monterrey fue creciendo con el paso de los minutos, al cabo de terminar agobiando con la presión el área visitante.

Al 55’ Suazo tuvo la primera clara a pase de De Nigris, pero tras sacar a Cota metió un tiro centro que fue cortado por la zaga.

Monterrey mandó al campo a Carreño, Arce y Reyna quitando a Mier, Delgado y De Nigris, arriesgando al frente a costa de dejar espacios al fondo.

Pachuca tuvo para liquidar al 88’ cuando Herrera se fue solo contra Orozco, pero el portero aguantó a pie firme y tapó el disparo a quemarropa, dando un último impulso para buscar el rescate.

Fue entonces cuando el bando albiazul contó de nuevo con el héroe que aparece en los momentos difíciles, Suazo, con una joya de definición que entra a su galería de goles increíbles.

Fue al 93’ cuando Basanta hizo la individual y enfiló para disparar, pero fue derribado por Castillo en la media luna. Suazo pidió la pelota y la cuchareó a lo Panenka, para dejar a todos con visiones, y desatar la locura en la grada, que cambió el nombre a corear.

El árbitro no dio oportunidad ni de reanudar, y la tribuna festejó como en un triunfo, mientras Suazo gritaba cosas inaudibles en medio de sus compañeros.

El Guille puede irse tranquilo del Tec. Su lugar en la historia está seguro, y su lugar de héroe hoy está bien ocupado.

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