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AfganistánLiga de Campeones CONCACAFConcachampions 2012-2013Final VMonterrey - Santos


Rayados, Tricampeón de CONCACAF y vuelve al Mundial

Monterrey levanta por tercera vez esta copa. (Video: MEDIOTIEMPO)

Óscar Adrián Velázquez | MEDIOTIEMPO (Corresponsal)
Estadio Tecnológico, Monterrey, Nuevo León, México ante un lleno, miércoles 1 de Mayo del 2013

  • Voltereta agónica de los regios, Tricampeones de CONCACAF
  • De Nigris, Cardozo y Suazo, los héroes de La Pandilla
  • Vivirá Rayados su tercer Mundial de Clubes consecutivo, ahora en Marruecos

El Tec vivió una noche mágica, de ésas que prevalecen a lo largo de los años.

Existen historias que ni el mejor de los guiones de Hollywood pueden igualar, y donde los calificativos salen sobrando viendo que la realidad supera la ficción. Rayados, en su casa, pero contra la pared, sacó todo lo que se tiene que poner en una Final para mantenerse en la cima de la Confederación, en una espectacular voltereta de 4-2 ante el equipo del Santos, que tocaba el cielo en su patio más anhelado. Ahora las rayas azul y blanco extenderán su recorrido al continente africano en el próximo Mundial de Clubes, con un boleto magistralmente logrado, sellado con un título invicto por segunda ocasión en tres campañas.

Fue una noche no apta para cardiacos. Santos ganaba 2-0 con la ventaja del gol de visita, pero Rayados sacó tres goles en los últimos ocho minutos, para tocar la gloria, estremecer el Tec, sus alrededores, y todo el Norte del país.

La Pandilla no dejó nada para mañana. Perdiendo con dos tantos de los Guerreros desde el 50', sacó el alma como si no tuviera Liga el Fin de semana, dejando en vilo al conjunto de La Comarca, que se vio borrado del campo por un torbellino azul y blanco.

El resultado extiende a Monterrey en su reinado en CONCACAF, histórico en un inédito tricampeonato con el nuevo formato, y le da un tercer boleto consecutivo para el Mundial de Clubes, que ahora tendrá por sede el país de Marruecos en el mes de diciembre.

En lo particular, el resultado ratifica a La Pandilla como el club más ganador del Norte del país, ahora presumiendo siete estrellas en su escudo, tres de ellas en el plano internacional. 

Era una noche con un marco inmejorable para saludar a un campeón, con un Estadio Tecnológico lleno, con enorme mayoría a favor de los regios.

Tres el 0-0 de la Ida, Rayados necesitaba ganar por cualquier marcador, mientras que a Santos le bastaba un empate con goles, dado el criterio del gol de visitante.

Fue así que Monterrey salió al frente buscando la ventaja, pero Santos apareció inteligente, cazando su objetivo, poner un gol primero, y hacer temblar a la casa.

Fue así que tras varios avisos en ambos marcos, el cuadro Guerrero encontró el 1-0 al 38’, en un centro de Iván Estrada por la derecha, Jonathan Orozco rechazó al centro, y Gerardo Lugo, de frente al marco, simplemente puso un toquecito para Darwin Quintero, quien empujó la pelota en el área chica.

El gol caló hondo en el ambiente del Tec, que siguió con su cántico, pero más como un lamento.

Monterrey batalló para acomodarse tras el 0-1 y se presagiaba una noche donde la Copa podría irse con la minoría en el lugar.

Rayados salió al complemento con un cambio en su alineación, al sacar a Edgar Solís por Luis Madrigal. El mensaje era claro: se requerían goles, y el tiempo apremiaba.

Pero Santos estaba en la línea que requería, y al 50’ encontró el 2-0 vía Felipe Baloy, en un tiro de esquina por la derecha que cobró Osmar Mares, y que le dejó medio gol al panameño, peinando a segundo palo, y celebrando con todo una ventaja que parecía dictar campeón.

El ánimo caía. La Fiesta se iba a La Comarca Lagunera. El 2-0 coronaba a Santos en el patio más deseado por los laguneros. El Guerrero se veía firme y el duelo parecía sentenciado.

Pero nadie se iba del Tec, y menos viendo que Rayados apareció rabioso en el campo, dispuesto a vender caro su reinado.

Vucetich se jugó todo sacando a Basanta para poner a Severo Meza, mandándolo como fuelle para defender y atacar sin dejar hueco.

Y comenzó lo inesperado.

Al 60’ Suazo proyectó a Corona a la punta derecha, y el canterano metió un centro bravo que no atinó a tocar Madrigal, pero de atrás apareció De Nigris con toda la determinación para poner un zurdazo sobre la carrera, implacable, abajo, para vencer a Oswaldo en el 2-1 que ponía ánimos, pero no movía nada.

Caixinha fue a lo seguro, y sacó a Cárdenas, Darwin y Lugo, para poner a Hérculez, Crosas y Cejas, en lo que parecía el amarre definitivo.

Vucetich envió a Cardozo por Chávez, y era todo por el todo.

Al 83’ comenzó la vorágine. En un tiro de esquina de Suazo por la izquierda, la zaga santista rechazó, y de atrás Cardozo pateó raso y angulado para poner la pelota pegada al poste entre un bosque de piernas, en el 2-2 que ahora sí hizo desbordarse a la tribuna en pos de la esperanza. El reloj era enemigo y aún faltaba un gol sin recibir nada de la visita, más la sangre hervía en los de casa.

Era el momento que Santos ya no veía la pelota, y al 87’  Suazo inició el gol de la locura, cobrando un tiro libre frontal, a donde llegó Aldo de Nigris para poner de cabeza el 3-2, que se festejó con todo y puso a temblar el inmueble. Era la voltereta, la hazaña tomaba forma.

Santos estaba herido. Tan pronto se reanudó el partido saltó con todo en busca de un gol que le devolviera la Copa, comenzando a meter balones frontales en pos del milagro.

Pero el momento era rayado, y al 91’ Zavala robó en medio campo. La lógica era enfriar la pelota y consumir segundos al reloj, pero tras tomar mal parada a la zaga enfiló solo al área, encaró a Oswaldo y tocó sobre la salida para Suazo, quien simplemente empujó el 4-2 poniendo el pandemonio en el lugar. Llegaba el gol del infaltable en Finales rayadas. Santos ahora necesitaba dos. Quedaban dos minutos para la contrahazaña. Demasiado pedir para un Guerrero agonizante, enorme rival de Final pero que de nuevo probaba quedarse en la orilla.

El duelo aún se reanudó, pero ya el estadio presionaba por el silbatazo que firmara la obra, el cual llegó al 93’, y Marco Rodríguez dio pie a una de las más grandes fiestas que se hayan visto en el Tec, en una hazaña que por sí misma valió el mote de Rey, el más largo reinado internacional para un equipo mexicano. 

[MEDIOTIEMPO]

 

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