Tormentoso empate entre La Máquina y Chiapas

En un Estadio Azul convertido en un lago, la Máquina celeste falló en su intento de conseguir una segunda victoria en casa ante unos aguerridos Jaguares.
Estadio Azul, Ciudad de México ante una tímida... -
  • Pablo Barrera falló un penal en el primer tiempo
  • Debido a la lluvia, el juego fue suspendido 12 minutos

En un Estadio Azul convertido en un lago, la Máquina celeste falló en su intento de conseguir una segunda victoria en casa ante unos aguerridos Jaguares.

Al momento en que se jugaban 75 minutos y el marcador estaba igualado a un tanto, la lluvia que había estado cayendo desde el inicio del segundo tiempo, arreció y provocó que el duelo se suspendiera.

Cuando el granizo sustituyó a las gotas de agua, el público comenzó a abandonar el inmueble de la colonia Nochebuena. Unos 12 minutos después, el árbitro Miguel Ángel Ayala comprobó, junto con sus asistentes, que era posible reanudar el encuentro.

Sólo que las pinceladas de futbol correspondieron únicamente a los autores de los goles.

Primero fue Avilés Hurtado, quien mediante un tiro libre inauguró el marcador. El atacante calculó su disparo y con un toque al ángulo izquierdo de la portería defendida por Corona, anotó el 1-0 al 71’.

Apenas había transcurrido un minuto cuando Mariano Pavone se encontró con un balón afuera del área y mediante un “globito” colocó el balón en las redes para anotar el 1-1.

En la Máquina, los tiros desde el manchón penal siguen siendo un dolor de cabeza, ya que Pablo Barrera falló ahora al 39’ tras mandar el balón a un costado del marco.

La jugada del tiro desde los once pasos se debió a una mano del zaguero Félix Araujo, quien había cometido mano tras un disparo de Joao Rojas. El zaguero insistió que no era intencional pero el juez decretó de todas maneras.

Ya en tiempo de reposición, Joao Rojas anotó un gol mediante una jugada individual, pero el árbitro lo anuló debido a que había decretado una falta en una jugada previa pese a los reclamos celestes.

El futbol desplegado ya no fue lo mismo, los jugadores cuidaban más que no se presentara un error en lugar de intentar combinaciones con el balón, pues la redonda perdía su trayectoria en los charcos.

La lluvia borró el toque del esférico y sólo dejó una Máquina detenida y unos Jaguares peleando con las garras para no hundirse en el Azul.

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