Primera lección de Rayados bajo el agua

El agua era lo que sobraba en el Tec. El agua y el futbol más primitivo que se pueda concebir cuando la pelota no rueda. Pero en medio de una alberca verde, y una tormenta que empañó la tarde,...
El agua era lo que sobraba en el Tec. El agua y el futbol más primitivo que se pueda concebir cuando la pelota no rueda. Pero en medio de una alberca verde, y una tormenta que empañó la tarde, Neri Cardozo puso una dosis de futbol.
 El agua era lo que sobraba en el Tec. El agua y el futbol más primitivo que se pueda concebir cuando la pelota no rueda. Pero en medio de una alberca verde, y una tormenta que empañó la tarde, Neri Cardozo puso una dosis de futbol.  (Foto: Notimex)
Estadio Tecnológico, Monterrey, Nuevo León, México -
  • Consigue Rayados primer triunfo con el “Profe” Cruz a costa de los Tuzos
  • Cardozo se luce con golazo en duelo llanero pasado por agua

El agua era lo que sobraba en el Tec. El agua y el futbol más primitivo que se pueda concebir cuando la pelota no rueda. Pero en medio de una alberca verde, y una tormenta que empañó la tarde, Neri Cardozo puso una dosis de futbol, una joya que le dio el gol al Monterrey, y con ello el primer triunfo en la era del “Profe” Cruz a costa de los Tuzos del Pachuca.

Fue una tarde que no debió existir. La tormenta que azota el noreste de México se reflejó en una cancha anegada y llena de charcos, pero donde el cuerpo arbitral consideró que se podía jugar el deporte del balón.

Y en esa especie de waterpolo llanero, La Pandilla puso lo que se necesitaba para tomar oxígeno en la campaña, mientras que los Tuzos siguen asfixiados, aunque con suficiente coraje para ponerle drama al final en busca del empate.

Con el resultado Rayados llegó a 10 puntos, aún lejos de pensar en zona de Liguilla, mismas unidades que tienen los hidalguenses, en dos decepciones hasta hoy en el Apertura 2013.

La batalla dejó claro que en la Liga prevalece más el interés por evitar rezagos que por proteger el futbol de calidad. Lo que se vio en la Sultana fue en su mayoría un espectáculo bochornoso, con balones que se quedaban estancados en varias zonas, y donde la única solución era levantar el pelotazo y encomendarse al “gigantón” del frente.

Injusto juzgar el proceso de los dos técnicos en el banquillo. Enrique Meza y Guadalupe Cruz, a tres semanas de tomar las riendas de los equipos. Imposible progresos cuando no quedó margen para el toque de pelota, las triangulaciones, los enroques, las variantes, o algún indicativo de su trabajo en la semana.

Viendo las condiciones, Rayados decidió mandar de titular a su refuerzo extemporáneo, el ecuatoriano Marlon de Jesús Pabón, quien brilló cazando rebotes hasta salir lesionado al 66’ producto del esfuerzo.

Meza se tardó en entender el partido, y cuando aplicó la misma ingresando a Othoniel Arce para buscar balones altos puso en predicamentos a la zaga albiazul, pero sólo por los balonazos que hicieron recordar el desorden del balompié escolar.

Aún así hubo chispazos de juego, antes del auténtico prodigio que fue el gol albiazul.

Al 30’, Ludueña filtró para Cavenaghi, quien enfiló al área por la izquierda y definió con un punterazo sobre la marcha, pero Orozco salvó a una mano.

Al 35’, Marlon respondió bajando la pelota entre cuatro zagueros, cubriéndola y dándose un autopase de ‘inglesita’ para después probar al marco de zurda, donde entre el ‘Conejo’ Pérez y la zaga salvaron a córner.

Pero entonces vino la jugada que marcó la diferencia del juego, cuando al 42’ Marlon bajó la pelota de espaldas sobre la media luna, y de atrás llegó Cardozo para sacar un disparo espectacular, teledirigido, casi increíble, para colocar la pelota como si estuviera saca pegada al poste, y marcar el único gol de la noche.

Lo que siguió fue la misma batalla cavernícola con las ganas por adelante, en complicidad con el silbante Oscar Macías que sólo exhibió malas decisiones.

La lesión de Marlon al 66’ obligó a Monterrey a poner al canterano Luis Madrigal, quien sufrió para jugar todo el tiempo de espaldas al marco, y La Pandilla perdió profundidad.

El tiempo se volvió un aliado de los regios, pero el Tuzo tuvo los arrestos para ponerle dignidad al tropiezo, dejando a la afición rayada con el rosario en la mano, y al equipo en la cancha pidiendo la hora.

Al 84’ Riascos cazó el esférico en el área y sacó una media vuelta de zurda, que Orozco mandó a córner cuando se cantaba el empate.

Y ya con todos los Tuzos ya plantados en el área, el “Remi” Arreola metió un centro desde la izquierda que se paseó por todo el frente del área chica, hasta que de atrás Meza y el arquero prolongaron a córner en otro aviso agónico que perdonó la igualada.

El árbitro llevó el duelo hasta el 94’, y silbó el final de un triunfo a fuego y lodo, que le da a Monterrey tres puntos que le urgían, pero sin dictar si existe algún progreso futbolístico en la nueva era post Vucetich.

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