Bravo mató al Tigre y le dio vida a Trejo

Tigres fue vencido a domicilio por unos Pumas (1-2) con más hambre, que vinieron de atrás para lograr su primera victoria del año y que le dieron una palmada a José Luis Trejo en el banquillo.
Tigres fue vencido a domicilio por unos Pumas (1-2) con más hambre, que vinieron de atrás para lograr su primera victoria del año y que le dieron una palmada a José Luis Trejo en el banquillo.
 Tigres fue vencido a domicilio por unos Pumas (1-2) con más hambre, que vinieron de atrás para lograr su primera victoria del año y que le dieron una palmada a José Luis Trejo en el banquillo.  (Foto: Notimex)
Estadio Universitario, San Nicolás de los... -
  • Los Felinos regios ganaban, pero se quedaron con 10 y les dieron la vuelta
  • La UNAM logró su primer triunfo a costa de la UANL que se hunde en el sótano general

La interrogante de si Pumas aún luchaba por su técnico quedó contestada en el Volcán. Tigres fue vencido a domicilio por unos Pumas con más hambre, que vinieron de atrás para lograr su primera victoria del año y que le dieron una palmada a José Luis Trejo en el banquillo.

Toda la presión que recaía sobre Trejo se pasó al banquillo de al lado, el de Ricardo Ferretti, al vencer los capitalinos a unos regios sin alma, que se hunden en el sótano general a una semana del Clásico Regio 102.

Fue un partido de dos caras. La primera, con los equipos en igualdad numérica, en la que Tigres se puso al frente y se conformó con el 1-0 que logró Guido Pizarro; y la segunda, con los regios en inferioridad por la expulsión de Pepe Rivas, y donde Pumas logró emparejar las acciones y dar la vuelta en el marcador gracias a un Martín Bravo que sigue siendo el más rescatable de los del Pedregal.

Con el resultado, Pumas llegó a cuatro unidades en el torneo, aún en la zona baja, pero apagando todo el entorno negativo que pesaba tras el mal arranque.

Tigres por su cuenta sigue sin conocer el triunfo en la Liga, y esta vez aunque anotó su primer gol del certamen, cargará con una doble pesadumbre, ya que no le sirvió para sumar unidades, y con un dejo en la conciencia ya que la acción se dio en fuera de lugar. El panorama es sombrío al tener sólo un punto de 12 disputados y un -6 en la diferencia de goles.

Un velo de morbo cubría el Volcán Universitario, enfrentando a dos fieras sin estilo en la campaña, que se jugaban el puesto del deshonor en el Clausura.

Tigres aparecía favorito para romper el mal paso, y al cobijo de su afición lucía confiado, aunque al final todo se volvería en su contra.

Con las incidencias en Morelia, que lo dejaron sin “Gutty”, Juninho y Burbano, Tigres mandó al campo a Dueñas, Rivas y Pacheco, devolviendo la titularidad a Damián Álvarez al sacrificar a Danilinho. Caso especial el del portero Enrique Palos, que tras la falla la semana previa en el segundo gol de Morelia, fue enviado a la banca para poner bajo los tres postes a Sergio “Matute” García.

La presión sobre José Luis Trejo era el lastre de unos Pumas víctimas en el papel y que jugaron en el primer tiempo con etiqueta de querer un relevo en la Dirección Técnica.

Tigres inició avasallando la meta de Alejandro Palacios, pero falló jugadas claras de Pulido y Lobos en las porterías.

La mala racha sin gol de los bengaleses terminó al 11’, cuando en un tiro de esquina Lobos jugó en corto para Damián, quien metió un centro templado que nadie atinó a despejar, y a segundo palo, Pizarro llegó para saludar a las redes en la anotación que hizo explotar el Volcán y que dejó la cuenta en 314 minutos consecutivos sin marcar en la Liga. La acción, empero, fue un claro fuera de juego, ya que Pulido hizo por la pelota y estaba adelantado al momento del toque.

Pumas lucía noqueado en el campo, y al 16’ Bravo tenía el empate en una pelota larga que lo dejó mano a mano con el portero, pero al querer bombear puso la pelota lejos de la meta.

Pulido respondió al 17’ con una acción idéntica, pero su disparo quedó en el cuerpo de Palacios.

Eran los de casa los que lucían en el campo, y al 18’ Lobos provocó el alarido de la tribuna al patear de media distancia y poner a vibrar el travesaño.

El clásico repliegue de líneas llegó para Tigres, y aún así el plantel tuvo para el 2-0 al 37’, cuando Damián dejó solo y de frente a Lobos en el área, listo para fusilar, pero atrás Palacios evitó con la pierna la caída de su marco.

Todo era felicidad hasta el momento, pero en el cobro del córner, Pepe Rivas le metió un codazo inexplicable en el rostro a Marco Palacios, ganándose la roja directa y dejando al equipo con uno menos.

La jugada transformó todo el partido, y “Tuca” decidió cubrir la ausencia mandando al campo al ‘”Gringo” Torres, sacrificando a Pacheco.

Pumas tomaría entonces una actitud protagonista, y para el complemento, Trejo envió al campo a Roberto Ramírez quitando a Toño García.

La UNAM aumentó su volumen al frente, y esto se reflejó al 54’ cuando Dante López se plantó en el área y tuvo para el empate, pero su disparo a quemarropa fue contenido por el “Matute”.

Diego Lagos fue el siguiente en tomar la alternativa por Pumas, y el sacrificado fue Dante López, con lo que los visitantes ganaron velocidad y encare.

Ya la pelota cruzaba alegremente el medio campo camino a ambas áreas, hasta que Pumas recibió su recompensa al 65’, cuando Jesús Dueñas pisó a Velarde en su zona para que el silbante decretara la pena máxima.

Un minuto más tarde Martín Bravo capitalizó perfecto, cobrando raso de derecha, a la derecha del ‘Matute’ que se tendió al lado contrario.

Tigres tenía la responsabilidad de la localía para buscar más, y en ese intento Ferretti mandó al campo a Lugo por Torres al 84’, pero el cambio sólo desajustó a su equipo en el cierre.

La guillotina cayó al 85’, cuando Ludueña le puso un balón enorme a Bravo al frente, quien aprovechó una pifia de Salcido para llegar habilitado al área, con tanto tiempo que pudo acomodarse y fusilar de zurda al “Matute”, en el gol que hizo enmudecer al Volcán, en otra noche negra, cada vez más frecuentes en la era Ferretti.

Tigres se deshizo en balonazos buscando un milagro al frente, hasta que a los cuatro de compensación el silbatazo los ratificó como el peor equipo del torneo, dejando a José Luis Trejo con una sonrisa a costa del que fuera alguna vez su equipo y mayor proyecto deportivo.