Rugido de triunfo y drama en el 'Volcán'

Minimalista, justa, desesperada, merecida, deslucida, repetitiva, revividora, opaca, inconformante. Todos esos calificativos encajan perfectamente en la victoria que obtuvo Tigres ante Leones...
Estadio Universitario, Monterrey, Nuevo León,... -
  • Tigres se impuso a Leones Negros por la mínima diferencia
  • Segunda victoria auriazul en casa, ante unos tapatíos que siguen sin levantar

Minimalista, justa, desesperada, merecida, deslucida, repetitiva, revividora, opaca, inconformante. Todos esos calificativos encajan perfectamente en la victoria que obtuvo Tigres ante Leones Negros, en otra noche donde el "Volcán" probó la victoria, pero no la plenitud. El cuadro de la UANL sacó apenas su segundo triunfo en casa en el torneo, pero lo hizo mostrando una cara poco grata, defendiendo con todo un gol y renunciando a ir por más, ante uno de los rivales más pobres de la Liga.

El plantel de Ricardo Ferretti jugó con un hombre menos desde el minuto 28 debido a la expulsión de Torres Nilo, y ése fue el perfecto motivo para que renunciara al frente, dedicándose simplemente a cuidar la anotación. Con el resultado llegó a 13 unidades, pisando de nuevo zona de Liguilla, aunque con un futbol que no parece para tal. Leones por su cuenta se estancó en seis, penúltimo de la tabla sólo encima del Morelia, y último de los cocientes, renglón donde tiene su prioridad. Tigres vivió una noche con un león encima, respirándole en la nuca, incomodándole en cada centímetro, pisando cada vez terrenos más peligrosos... pero sobrevivió. Y lo hizo jugando contra todo lo que predica el ideario universitario. Nueve hombres marcando en el primer tercio del campo, correteando el balón y reventando centros.

En la tribuna la gente se desesperó por la forma. En el campo en el equipo dejó claro que no está para lujos.

Las alegrías, pocas. Fue al 13' cuando Joffre Guerrón explotó bajando una pelota por la punta derecha, y tras enfilar en diagonal quitándose rivales metió un centro perfecto, que Gerardo Lugo cacheteó de pierna derecha para estremecer las redes.

Después, las emociones llegarían a cuentagotas. El grueso del tiempo los de casa se la pasaron metidos en su terreno, ajenos a la súplica de la tribuna, que clamaba por de algo de acción ofensiva.

La poca inventiva de los tapatíos fue el perfecto cómplice para cumplir la tarea, ya que los Leones se cansaron de tener la pelota, más nunca supieron qué hacer con ella. Apenas al 89' Diego Campos tuvo el empate en sus botines, pero cerró mal a segundo palo cuando un centro lo dejaba solo.

Con la tensión, los silbidos. Cuatro minutos de alargue pusieron el toque de drama. Pero el libreto era demasiado sólido para romperse, y varios auriazules se derrumbaron en el césped tras el silbatazo final, en un triunfo sufrido y alcanzado, pero poco celebrado. Una misión que bien pareció un manual de cómo suicidarse, sin morir en el intento.

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