Vuoso vs. el tiempo

El tiempo y el destino parecen a veces jugar sus propios partidos de futbol, y como en toda competencia, el resultado no siempre nos es favorable.
No soy de estos tiempos, soy de este momento.
Fabiana Cantilo.

El tiempo y el destino parecen a veces jugar sus propios partidos de futbol y como en toda competencia, el resultado no siempre nos es favorable. Así el tiempo y el destino le hicieron una gambeta a Matías Vuoso de la que todavía no se puede recuperar. El momento que atraviesa el “Toro”, como la bautizara mi buen amigo Rafael Rosell, es probablemente muy difícil de entender. De aquel futbolista capaz de romper defensivas a base de fuerza y calidad queda poco, a pesar de seguir siendo un futbolista joven. Vuoso parece no encajar en el América como hace no mucho dejó de encajar en Santos, y no me refiero nada más a las fallas en la Gran Final, sino a sus últimos torneos con los albiverdes y su pasado reciente con las Águilas. Está claro que cometió algunos errores que a la fecha siguen sin ser del todo perdonados por la afición santista. Sin embargo, la memoria puede ser su mejor aliado y ayudarlo a ganar el juego de la vida antes de que le llegue el silbatazo final. Esto lo comento porque sé muy bien que en La Laguna es motivo de largas charlas futboleras y de cantina, de esas que nunca llegan a un punto en el que todos estén de acuerdo. Para la afición santista ocupa un extraño lugar en el que juega de héroe y villano a la vez, puesto que algunos no olvidan los corajes causados al ver a uno de sus jugadores símbolos venir a menos, en cambio otros, todavía tienen presente que es el segundo mejor goleador en la historia del club, que ganó dos campeonatos de goleo individual y que en sus pies cayeron el último gol en el extinto Corona y el primero en TSM. Yo espero con mucha curiosidad el partido de vuelta de la Semifinal, me pregunto cuál será la reacción de la gente, ¿lo abuchearán o le aplaudirán?, ¿Qué hará el propio jugador? Ese será quizás el momento que le pueda traer la redención o el desprecio definitivo de la que fue su gente. El público será el encargado de emitir un juicio final. Quedo a sus órdenes para cualquier comentario en el twitter @betoruizg, los espero.

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