El legado de Borgetti

Con el retiro de Jared Borgetti se termina una dinastía de delanteros cazadores del área, de esos que solían habitar frente al marco a la espera de algún centro para satisfacer su apetito goleador.

Con el retiro de Jared Borgetti se termina una dinastía de delanteros cazadores del área, de esos que solían habitar frente al marco a la espera de algún centro para satisfacer su apetito goleador. Borgetti es muy probablemente el último delantero mexicano de estas características por lo que marca el fin de una era y de una forma de juego. Hoy en día, el futbol le pide al goleador otra manera de atacar, ya no puede estar estático y no se puede conformar con tener un potente remate de cabeza. Borgetti representa al último de esos heroicos goleadores que no requerían más que de unos cuantos  segundos para escribir la historia. Y este cambio en el futbol lo obligó, en sus últimos años, a peregrinar entre varios equipos y a deambular entre las masas pamboleras convirtiéndolo en un jugador más, algo que no debería vivir alguien de la trayectoria de Jared Borgetti. Es decir, me parece que su decisión llegó al menos seis meses tarde porque estamos hablando de uno de los históricos del futbol mexicano y que no tenía que haber pisado la Liga de Ascenso, y esto lo digo con todo el respeto que me merece la segunda liga en importancia en nuestro país, pero insisto, Borgetti  merecía finalizar su carrera en Primera División. Debe ser duro para un hombre que aún no alcanza los cuarenta años, entender que la jubilación está a la vuelta de la esquina y probablemente eso fue lo que lo llevó a brincar de un equipo a otro, en espera de que el club de sus amores le abra una puerta y lo reciba para despedirse dignamente, para su desgracia esto nunca llegó. Pero más allá de eso, tenemos que hacer una pausa para reconocer la gran trascendencia y el gran legado que deja al Santos, a la Selección Nacional y al futbol mexicano. En 16 años de vida profesional, jugó para Atlas, Santos, Dorados, Pachuca, Cruz Azul, Monterrey, Guadalajara, Puebla y Morelia de la Primera División mexicana, marcó en total 252 goles y es el tercer mejor goleador en nuestro país. Abrió brecha en el futbol inglés al convertirse en el primer mexicano en jugar en la Premier League al fichar para el Bolton Wanderers, además de que fue el primer mexicano en jugar en Arabia, en dónde militó con el Al- Ittihad. En la Selección Nacional es simplemente el mejor artillero, anotó 46 goles en total, el mejor de ellos lo hizo en el Mundial de Corea –Japón en contra de Italia, con Paolo Maldini en la espalda y con el portero Buffon a unos metros. Con Santos Laguna es también el mejor en números, tiene 181 goles con la playera albiverde y aún faltan muchos años para que alguien amenace su record. Ganó dos títulos de goleo y se coronó campeón también en un par de ocasiones. Esto es un poco de lo que Jared Borgetti representa en números, pero hay algo que va más allá de una cifra o estadística, me refiero al imborrable recuerdo que sobre todo la afición santista guardará por siempre, a los gritos de gol en el Corona, a los festejos y a las lágrimas compartidas por los triunfos o las derrotas. Y esos, nada ni nadie los podrá borrar. Jared Borgetti es sin duda alguna un histórico de Santos, de la Selección y del balompié mexicano y como tal se le debe recordar. Al menos yo prefiero hacerlo así. P.D. Estoy a sus órdenes para cualquier comentario, duda o queja en el twitter @betoruizg.

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