La Comala futbolera

Uno de los capítulos más extraños en la historia del futbol en La Laguna ocurrió el sábado pasado en el TSM cuando el sonido local reclamó a la afición por no hacerse sentir.

-¿Está seguro de que ya es Comala? -Seguro, señor. -¿Y por qué se ve esto tan triste? -Son los tiempos, señor. Uno de los capítulos más extraños en la historia del futbol en La Laguna ocurrió el sábado pasado en el TSM cuando el sonido local reclamó a la afición por no hacerse sentir: “No puede ser posible que 500 personas se oigan más que todo el estadio”, fue lo que se escuchó en las bocinas del majestuoso complejo deportivo. Es la primera vez que escucho a un sonido local de un club hacer un reclamo directo al público en pleno partido y es en verdad algo que considero penoso, no me parece ni por mucho la forma más indicada de pedir apoyo, lo que me lleva a entender que hay un distanciamiento entre las partes involucradas generado por diversos factores que hacen de la región una zona “sui géneris” en lo que a futbol se refiere. Pero hay algo en lo que el club no se equivoca, y es en que en poco más de un año que el nuevo Corona tiene de vida no ha podido capturar ese espíritu que tenía el extinto inmueble. Es muy cierto que en los juegos de Santos como local esa presión que solían sentir los rivales ya no existe, y si no me creen pregúntenle a los futbolistas que lo visitan. Hoy asistir al estadio se convirtió en un evento social en el que la gente va a que le tomen la foto, a pasear con la familia y a caminar sobre las explanadas consumiendo toda la extensa gama de alimentos y bebidas que se expenden en el interior, no parece interesada por lo que sucede en la cancha y creo que debería ser en la proporción exactamente inversa. En un principio el aficionado lagunero fue etiquetado de “bárbaro y salvaje”, se decía que no se sabía comportar, que agredía de más y que era un ignorante en materia futbolera. Pasó el tiempo y esa fama se le fue desvaneciendo hasta convertirse en algo que localmente se manejó de forma errónea, se dijo hasta el cansancio que en La Laguna está la mejor afición de México, que se hace sentir, que asfixia al rival pero que aprendió a jugar su papel de espectador de la mejor manera, esto fue cierto mucho tiempo pero tenemos que reconocer, por más que nos duela, que ya no lo es más. Y a últimas fechas, el Corona parece ser la Comala de Juan Rulfo, es decir están presentes pero están distantes, como si fuera un estadio fantasma y voy a citar un ejemplo: la ida de la Gran Final pasada fue un partido de constantes emociones y de un juego veloz en el que yo supuse que la gente estaría metida hasta la médula, pero no fue así. Justo con el marcador empatado a 2 pude ver a una gran cantidad de fantasmas deambulando por la explanada superior del estadio, caminaban como si estuvieran de compras en algún mall de la ciudad. Eso, era impensable años atrás. Sí, es cierto que este torneo el equipo no ha ofrecido un sólo buen juego como local y que la pasión obliga a reclamar esto de muchas formas posibles. Santos está diseñado para dar espectáculo y no lo ha hecho en lo que va de la campaña, pero no finjamos que esto es nuevo porque no es así. Hoy la gente en La Laguna va al estadio para cumplir con un evento social más que para disfrutar del juego y apasionarse con su equipo. Señores la mejor afición no está en Torreón y sus alrededores, está en algún otro lado del país, pero definitivamente ya no vive por acá, decir eso sería una falacia. Agradezco a todos sus comentarios que me han hecho llegar al mail señalado en la parte de arriba de esta columna y al Twitter @betoruizg, seguiré pendiente de sus señalamientos.

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