El día que el cielo dejó de ser límite

Nunca nadie pudo imaginar, ni siquiera Leonardo Da Vinci o Julio Verne que un hombre podría descender desde 39,000 metros a una velocidad superior a los 1000 kilómetros por hora y pisar tierra.

Desde el principio de nuestros días, desde la aparición del Homo Sapiens comenzamos a crear, a tener ideas, a utilizar estructuras lingüísticas o simbólicas; inventamos, somos capaces de aprender y de cuestionar nuestro entorno y sus razones de existir. Sapiens quiere decir sabio o capaz de conocer y es precisamente eso lo que nos diferencia del resto de las especies del planeta, podemos disfrutar de las cosas y desafiar a la naturaleza misma.

Con el paso del tiempo, y conforme vamos encontrando respuestas, nos vamos planteando nuevas preguntas, metas y retos que en un principio parecen absurdos pero que terminan por demostrarnos que todo se puede. Nunca nadie pudo imaginar, ni siquiera Leonardo Da Vinci o Julio Verne que un hombre podría descender desde 39,000 metros a una velocidad superior a los 1000 kilómetros por hora y pisar tierra completamente sano, sin embargo sucedió.

Félix Baumgartner paralizó al mundo entero por más de cuatro minutos, al convertirse en el primer humano, sí, el primero en rebasar la velocidad del sonido sin ayuda mecánica, en realizar el salto con paracaídas de mayor altura y en viajar en globo más allá de lo imaginable.  ¿Qué se puede comparar con lo que logró el austriaco para tener un parámetro acorde con algo tan descabellado?,  el australiano Edmund Hillary fue el primero en completar con éxito un ascenso al Everest y regresar para contarlo, Robert Edwin Peary alegó ser el primero en llegar al Polo Norte, el Capitán Robert Scott protagonizó una batalla fatal con Roald Amudsen por llegar al Polo Sur por primera vez en la historia de la raza humana. En 1969, Neil Armstrong pisó por primera vez la Luna, detrás de él 11 personas más lo han hecho.

¿Este salto desde la estratósfera en caída libre alcanza la misma magnitud de dichos logros? Para mí lo es, y por supuesto que respeto la opinión de cualquiera que me haga el favor de leer esto, pero hoy en día Baumgartner es un ser único en el mundo y abre la puerta de los cuestionamientos futuros. ¿Qué sigue?, ¿Qué más puede hacer una sola persona?, ¿Cuántas personas más continuarán esta carrera?, las respuestas seguramente se irán revelando con el paso de los años y con nuevas aventuras de hombres invencibles.

El salto rompió 3 records pero también fue un logro científico en el que se trabajó por más de 5 años. La ciencia rompió su propio récord al desafiar a la naturaleza para traer sano y salvo a un loco que tuvo el valor de retar todas las leyes establecidas previamente en este sentido.

Félix Baumgartner dejó hecho pedazos el trillado refrán que dice que el cielo es el límite, fue más allá del mismo cielo y volvió para contarlo. Solamente me queda decir, gracias a este tipo, que me permitió ver algo en lo que nunca siquiera pude pensar se podría conseguir.

Mi twitter: @betoruizg

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