&#039Aunque sea pecado capital&#039, ¡qué envidia!

La tendencia a la exageración o radicalización de los conceptos es una tentación a la que muchos seres humanos no podemos resistirnos; diera la impresión que vivimos en una diaria competencia.

La tendencia a la exageración o radicalización de los conceptos es una tentación a la que muchos seres humanos no podemos resistirnos; diera la impresión que vivimos en una diaria competencia por encontrar a aquel individuo capaz de formular la mayor cantidad de “adjetivos” -sean positivos o negativos-, para entonces definirlo como el más cercano a la objetividad El futbol no ha dado la posibilidad de discutir un suceso que no involucra directamente a nuestro país, pero está totalmente ligado a México. Quizá con el 99.9 por ciento de las predicciones en su contra, la Selección de Estados Unidos venció y eliminó a su similar de España de la posibilidad de conquistar el título de la Copa Confederaciones. No hay duda que un resultado como el obtenido por el país vecino es digno de merecer cualquier “calificativo”. Ninguno quedará corto ante la “proeza” del equipo de Bob Bradley de no solamente cortarle la racha de juegos consecutivos sin conocer la derrota y de victorias consecutivas en duelos oficiales, al considerado, el equipo más poderoso del mundo en la actualidad, sino en la forma como lo hizo. Sin temor a la equivocación es el resultado más importante en la relativamente corta vida del futbol estadounidense. Pero después del asombro por el 2 a 0 final, deberá llegar el momento de tratar de encontrar una explicación a lo sucedido en el Estadio de Bloemfontein. Técnica y tácticamente habrá infinidad de ideas y conceptos. El único punto que podrá unificarnos en las conclusiones es que con todas sus carencias y virtudes, la Selección de Estados Unidos ha sabido ganar el partido más importante que haya disputado hasta ahora en una competencia oficial. Para nosotros los mexicanos, la victoria de los vecinos del norte cobra la mayor relevancia posible, en comparación al resto del mundo que ha destacado más la derrota de la “furia roja” que el muy buen partido de sus vencedores. No solamente por ser rival directo y próximo en la Eliminatoria Mundialista, sino por haber conseguido algo por el cuál el futbol mexicano y toda su poderosa infraestructura han suspirado. ¿Cuántas veces la Selección Nacional ha tenido ante sí el mismo escenario y la misma posibilidad de trascender en una competencia de alto nivel y cuántas veces la afición mexicana se ha topado con la misma y decepcionante pared?  ¿4… 5, o más, quizá? En cambio, los estadounidenses han sabido ganar  “COMO SEA”, los dos partidos más importantes que han tenido en 20 años dentro de competencias oficiales: eliminó a México en Japón y Corea 2002 para llegar a nuestro anhelado quinto partido y el de ayer, en Semifinales y ante la poderosa España, en la Copa Confederaciones.

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