'Soy España... soy Holanda'

La segunda Copa del Mundo celebrada fuera de Europa y América ha cumplido en términos generales de muy buena forma con las expectativas que provoca un evento de esta magnitud.

La segunda Copa del Mundo celebrada fuera de Europa y América ha cumplido en términos generales de muy buena forma con las expectativas que provoca un evento de esta magnitud. Más allá de algunas complicaciones que padecieron quienes acudieron a vivir la fiesta futbolera más importante del planeta, Sudáfrica deberá sentirse orgullosa porque de allí saldrá el octavo país que podrá celebrar la obtención de un título mundial. Doce años habrán transcurrido el próximo domingo para que el mundo vuelva a ver a un país levantar la Copa más anhelada de este deporte por primera vez en su historia. Sin duda, España u Holanda podrán gritarle al mundo con todo orgullo que su propuesta no sólo ha sido efectiva con el título que cualquiera de las dos alcance, sino que marcará una nueva tendencia en el futbol mundial. Tras la decepcionante y frustrante demostración del otrora mejor futbol del planeta, el brasileño, era urgente una "revolución" y "renovación" en el concepto de la forma en como se puede jugar este deporte.

Con la presencia de holandeses y españoles en la disputa por la supremacía, se revierte claramente la tendencia que se ha vivido en las anteriores 4 ó 5 ediciones de la Copa del Mundo, aquella que basaba su sistema en la precaución en exceso y la fortaleza física al servicio de una imparable defensa con 8 ó 9 hombres con la función básica de obstruir al rival, en lugar de utilizarla buscando como agredir al contrario.

Vicente del Bosque y Bert van Marwijk han dado un gran ejemplo a los técnicos, sobre todo los jóvenes, con la propuesta que han presentado en Sudáfrica 2010. han tirado a la basura la filosofía de muchos técnicos de la actualidad que justifican la victoria a cambio de lo que sea, incluso, hasta el ir en contra de su propia naturaleza (el brasileño Dunga, el mejor ejemplo).

Si bien es cierto que el objetivo fundamental en la mente de un entrenador es ganar; a partir de esa premisa, las tendencias son tan vastas como entrenadores hay. Los dos técnicos finalistas han logrado plasmar en la cancha conceptos que más se asemejan a lo que hoy el mundo más añora, el "futbol total", creado por los propios holandeses de Johan Cruyff y compañía.

Sin pretender asegurar que esta España o esta Holanda juegan igual que ese inolvidable equipo (por la simple razón de que genios como Cruyff nacen una vez en la vida), sí son los dos equipos que más se le pueden acercar, entendiendo las diferencias que existen entre los años 70 del siglo pasado y esta primera década del Siglo XXI.

Desde su llegada en 2008, Del Bosque ha hecho algo totalmente lógico, pero no por ello tiene algún desmerecimiento: le ha dado continuidad a un proyecto que lleva muchos años trabajando el futbol español basado, especialmente, en lo que ha logrado hacer su mejor exponente, que es a la vez el mejor del mundo, el Futbol Club Barcelona. Con su sello personal, pero esta España es una versión similar y mejorada del Campeón de la Eurocopa con Luis Aragonés. Ese es el gran mérito del "bigotón" español; ha sabido, primero, mantener y también superar la calidad futbolística de su equipo. Jugadores como Iniesta, Xavi, Puyol y Villa han alcanzado su máximo nivel en el momento preciso. Pero qué decir de Sergio Ramos, por ejemplo, Piqué o Xabi Alonso, que parecían estar en un nivel un poco abajo hace algunos meses. Hoy España es un todo en futbol.

El caso de Holanda no es nuevo. Quizá en los últimos 40 años no ha habido un país con tanto talento consagrado como grandes figuras a nivel mundial. Curiosamente, esta generación del 2010 (Robben, Sneijder, Van Persie, Heitinga, Van Bommel, Van Bronckhorst y Kuyt) no ha alcanzado la fama de sus compatriotas antecesores, pero tienen ante sí la posibilidad de lograr lo que ninguno de ellos pudo conseguir.

La Holanda de Van Marwijk es la menos espectacular de las grandes "Holandas". Es un equipo más equilibrado y al contar con una gran figura que sobresalga de sus compañeros, se ha vuelto un equipo más de conjunto.

Como la perfección no existe, tanto España como Holanda tienen sus puntos débiles que a simple vista parecieran no percatarse. En estas horas previas al gran domingo, Van Marwijk y Del Bosque tienen la obligación de encontrarlas y diseñar la fórmula para atacarlos.

Decir quién puede ganar es tan difícil como el entender cómo es que un pulpo se ha convertido en una de las grandes figuras de Sudáfrica 2010. Lo único cierto es que habrá nuevo campeón del mundo y que gracias a la forma como han llegado a la disputa de la Copa FIFA, hoy en las calles y en las canchas del mundo hay millones de niños que en las cascaritas gritan: "yo soy España... yo soy Holanda". Y ese es el mejor legado que habrá dejado Sudáfrica 2010.

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