Atletas anti-bótox

En una época en la que el mundo profesa, abiertamente, su obsesión por la eterna juventud...

En una época en la que el mundo profesa, abiertamente, su obsesión por la eterna juventud; en un tiempo en el que, algo tan natural como envejecer, se ha vuelto –para muchos- un asunto de “mal gusto”; en la era del botox y los tintes para las canas; en plena “civilización del espectáculo”, como la ha definido el Premio Nóbel, Mario Vargas Llosa; me reconforta encontrar atletas quienes, lejos de sentir presión por la edad que señala su carnet de identidad, se ríen de todo el mundo y disfrutan presumiéndole sus arrugas a ese segmento que alimenta el desesperado mercado anti-envejecimiento. Jamie Moyer, es uno de esos “abuelos” del deporte que está haciendo válida, una vez más, la teoría Darwiniana de la evolución de las especies: “No sobrevivirán los más fuertes, sino los que sean capaces de adaptarse mejor a su entorno”. A los 49 años de edad, tras 24 temporadas como pitcher de Grandes Ligas, Moyer se ha ganado un lugar en la rotación abridora de los Rockies de Colorado, paradójicamente, el equipo más joven de las Ligas Mayores. Moyer, fino pitcher zurdo, debutó en 1986 con los Cachorros de Chicago. Ha jugado ya en cuatro décadas distintas y con diez equipos diferentes. Fue nominado al Juego de Estrellas en 2003 cuando militaba con los Marineros de Seattle, ganó la Serie Mundial 2008 con Filadelfia y, además ha recaudado, fuera del diamante, más de 20 millones de dólares para causas benéficas a través de su fundación. Está claro que no es el sueldo lo que le mueve. Hace casi año y medio, tuvo que someterse a la cirugía “Tommy John” para reconstruirle el codo izquierdo tras lastimarse lanzando pelota invernal en la República Dominicana. Contra todos los pronósticos, Moyer volvió esta primavera a los campos de entrenamiento y lució mejor que una docena de veinteañeros que buscaban un lugar en la rotación de lanzadores de los Rockies.      Moyer ha sabido adaptar su repertorio de lanzamientos a sus condiciones actuales. Como su recta ya no rebasa las 90 millas, Moyer opta ahora por engañar a los bateadores con bolas “lentas” que oscilan entre las 84 y las 86 mph; además de toda clase de curvas, “sliders”, cambios de velocidad, y Dios sabe que otras quimeras salgan rumbo a la goma del brazo de Jamie. ¿Cuántas entradas podrá lanzar este año? ¿Cuántas victorias podrá agregar a su foja esta temporada? ¿Qué tanto resistirá su codo? A estas alturas de su carrera, las estadísticas son irrelevantes cuando las comparamos con el poderoso mensaje que Moyer manda, indirectamente, cada vez que sube al montículo para enfrentar a algún joven de musculatura sospechosa. La historia de Jamie Moyer es inspiración pura para una generación que siente a diario la presión social por ocultar su envejecimiento. Tal vez el mejor remedio para sentirse bien cuando uno se ve al espejo, no se encuentre en la última crema de laboratorio o en las cuantiosas inyecciones de bótox que promueven los dermatólogos, sino esa actitud desafiante, retadora, divertida, competitiva y aventurera de tipos como Jamie Moyer, quien sigue lanzando en Grandes Ligas a los 49 años de edad; Dara Torres que ganó una medalla olímpica en natación a los 41 en Beijing 2008 y que se está preparando para ir a Londres 2012 con 45; Martina Navratilova que ganó el título del US Open en dobles mixtos en el 2006 a unos días de cumplir 50 años de edad; el gran Nolan Ryan que seguía ponchando bateadores a los 46 en las Ligas Mayores; el imponente George Foreman que boxeó hasta los 48, el legendario Sir Stanley Mathews, quien jugó en la Primera División de Inglaterra hasta los 50, o el entrañable camerunés Roger Milla, quien disputó una Copa del Mundo con 42 y se dio el lujo de meter un gol. Ellos, ellas, se están convirtiendo en un nuevo prototipo de atleta, dirigido a otro segmento de la población, pero muy atractivo también para la mercadotecnia. Son cuarentones que le están devolviendo la autoestima a los hombres y mujeres de la “Generación X”; atletas que están provocando que muchas madres y padres de familia se sientan mejor y emprendan aventuras que parecían reservadas para los sub-40´s. Cuando uno les ve competir, queda claro que llegar a los “50 años” no equivale a recibir una “sentencia de muerte social”, como promueven los adoradores del botox. Prefiero las canas de Jamie Moyer sobre el montículo y las líneas de expresión de Dara Torres sobre el podio olímpico, que a cualquier cuarentón restirado que se ha olvidado de los valores del tesón y el sacrificio, virtudes esenciales para lograr resultados en cualquier ámbito de la vida.             Si quieres leer la entrevista con Jamie Moyer visita: http://www.lafabulosamaquinadesuenos.com/2012/04/entrevista-con-jamie-moyer-49-anos-de.html ¿Quieres conocer a Dara Torres? visita: http://www.lafabulosamaquinadesuenos.com/2012/04/dara-torres-la-edad-es-solo-un-numero.html Te invito a seguirme en Twitter: Antonio_Rosique

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