¿Quién sigue después de Armstrong?

Una década dantesca, terrible, inimaginable es la que vive el deporte de los Estados Unidos. Uno tras otro han ido cayendo sus grandes ídolos; hombres y mujeres que inspiraron con sus hazañas.

Por Antonio Rosique   Una década dantesca, terrible, inimaginable es la que vive el deporte de los Estados Unidos. Uno tras otro han ido cayendo sus grandes ídolos; hombres y mujeres que inspiraron con sus hazañas a una generación y que hoy, tras haber sido exhibidos, nos dejan con una terrible sensación de engaño, enojo y vacío.   La cacería de brujas que ha emprendido la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (USADA) comenzó hace un lustro con los grandes velocistas estadounidenses. La fabulosa Marion Jones, quien lo ganaba todo en la pista, terminó despojada de sus cinco medallas olímpicas, también del dinero que ganó en el deporte y fue a parar a la cárcel por mentirle a un gran jurado. Lo mismo le ocurrió a su ex esposo Tim Montgomery, quien fuera plusmarquista mundial en la prueba reina del atletismo.   Dentro de esta persecución, el campeón olímpico de 100 metros planos en Atenas 2004, Justin Gatlin fue el más listo y sinverguenza de todos. Salió positivo por doping en dos ocasiones. Lo castigaron 8 años por reincidir, pero como colaboró con las investigaciones de la USADA, le redujeron el castigo a sólo cuatro años. Esa reducción permitió que Gatlin corriera los cien metros planos en Londres 2012 y que subiera al podio junto a Usain Bolt y Yohan Blake, al ganar la medalla de bronce. Sí, tipos como Gatlin son, al parecer, los amigos que necesita la USADA.   Tras los velocistas, comenzó la persecución sobre los beisbolistas. Mark McGuire, Sammy Sosa, Roger Clemens, Alex Rodríguez, Barry Bonds, etc. todos fueron investigados. Algunos prefirieron aceptar, rápidamente, su culpabilidad entorno al uso de sustancias prohibidas y se disculparon. Otros como Clemens o Bonds se defendieron, hasta que se encontraron acorralados y tuvieron que escoger entre confesar la verdad o la cárcel.   El último y, tal vez, más grande de todos los perseguidos ha sido Lance Armstrong, el símbolo mundial de la lucha contra el cáncer, el fenómeno del ciclismo contemporáneo es hoy exhibido como un estafador dentro de un deporte donde la trampa es, un gran negocio y una práctica mas común de lo que nos hubiésemos imaginado.   Está claro que donde hay mucho dinero, lamentablemente hay dopaje.

Las cloacas del atletismo, el béisbol, y el ciclismo han sido destapadas. Los ídolos están siendo sacrificados. Pero…¿Quién investiga a los directivos de esas ligas, federaciones o campeonatos que prefirieron voltear hacia otra parte mientras esto sucedía? ¿Cómo quedan la Unión Ciclista Internacional y el Tour de Francia? ¿Cómo queda la MLB (Major League Baseball) con sus récords y leyendas?   Pero más que el lodoso pasado, lo aterrador es: ¿quiénes serán las siguientes decepciones tras Lance Armstrong? Se atreverá la USADA a buscar en los basureros de la multimillonaria NFL, o es que acaso: ¿ahí todo es paradisiaco? Buscarán en el basquetbol de la NBA, en deportes olímpicos como la natación o la gimnasia? Destaparan algún escándalo dentro de la intocable FIFA?   ¿Debemos tener miedo de que unos años nos digan que Michael Phelps, Michael Jordan o Usain Bolt nos vieron la cara? ¿Nos dirán un día que Roger Federer y Rafa Nadal eran unos impostores? ¿Saldrán a decirnos que el Barcelona era también un engaño? ¿Messi? ¿Cristiano? ¿Iker Casillas? ¡Bah! Todo esto es un asco. Sólo espero que esta pesadilla, termine pronto.   *Te invito a seguirme en Twitter: Antonio_Rosique y en mi página de Facebook oficial: Antonio Rosique / Descarga de Adrenalina   *Te invito a conocer mi nuevo libro: www.eldiademivida.com.mx

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