Iconos, Rivales, Campeonas... Hermanas

"Antes de que naciera Venus, escribí un plan de 78 páginas para convertirla en la número 1 del mundo": Richard Williams.

"Antes de que naciera Venus, escribí un plan de 78 páginas para convertirla en la número 1 del mundo”: Richard Williams

El fin de semana me encontré en Apple TV (USA) un extraordinario documental sobre Venus y Serena Williams, las fenomenales hermanas que revolucionaron el tenis femenil a partir del 2001. Detrás de los 26 títulos de Grand Slam, las cinco medallas de oro olímpicas y los casi 80 millones de dólares en ganancias que han labrado durante sus carreras, está su padre, Richard Williams, un tipo que meticulosamente planeó esta descomunal historia de éxito, para dos chicas de Compton, California, un “guetto” marcado por el pandillerismo, las drogas y la violencia. 

El documental no sólo sigue a las hermanas Williams por el circuito profesional, sino que las retrata desde la intimidad, en sus casas y dormitorios, con sus mascotas y amigos, las sesiones de trabajo físico, sus pasatiempos (¡mucho karaoke!) y el equipo de profesionales que las acompaña en todo momento. Lo mejor de este filme es el material de video que rescataron los directores (Maiken Baird Michelle Major) de cuando las hermanas Williams eran niñas, y se entrenaban, todos los días, en una sucia cancha pública, con las pelotas de tenis usadas que su padre iba recogiendo de club en club. 

Venus y Serena son, primordialmente, obra de un padre obsesionado,  un entrenador revolucionario, un “psicólogo” que le “lavó el cerebro” a sus hijas hasta convencerlas de que serían las mejores del mundo, un tipo que quemó todas “sus naves”, todos los “puentes”, con tal de sacar a su familia de la pobreza e irrumpir, escandalosamente, en un deporte para “blancos”. 

Iconos afroamericanos, rivales en partidos memorables, campeonas legendarias, la pareja de doblistas más dominante de todos los tiempos, pero sobre todo, un par de hermanas, quienes desde esta cinta, le anuncian al mundo que no planean tener una carrera “tradicional” y que seguirán jugando y ganando hasta donde les permita el cuerpo. 

Trailer: “Venus & Serena”: www.youtube.com/watch?v=6lzg9tJwItI

¡Al demonio con Vela!

Es hora de dejar de gastar energías en Carlos Vela y concentrarnos en los juegos ante Panamá y Costa Rica. Hay que poner toda nuestra atención en los rivales. ¿Cómo nos pueden hacer daño? ¿Cómo nos van a atacar? Nuestros rivales de CONCACAF tienen “sed” por eliminarnos y celebrar un hecho histórico dentro del área. Por no pensar en Costly, Bengston, Donovan, Johnson, Blas Pérez... Estamos al borde de la eliminación. Dejemos la soberbia. Aceptemos que, en este momento, no somos más que nadie. Recuperemos la humildad. Volvamos a competir con respeto por adversario y hambre de triunfo. Por favor, dejemos de pensar en Carlitos Vela. No creo que él dedique tanto tiempo a pensar en la Selección Mexicana. 

“Living large in Texas”

Aunque los Vaqueros de Dallas no se cansan de presumir las gigantescas pantallas (160 x 72) cuelgan del techo de su nuevo estadio, a partir de esta temporada sus rivales de estado, los Houston Texans tienen las pantallas más grandes del mundo, dos colosales artefactos (277 x 52 pies cada uno) manufacturados por Mitsubishi, en los que 5 millones de pixeles se activan para transmitir las mejores imágenes del juego en alta definición. Se trata de pantallas 25 por ciento más grandes que las del AT&T Stadium, casa de los Vaqueros. Igualmente, el nuevo lujo del Reliant Stadium de Houston superan también a la pantalla más grande en el béisbol de las Grandes Ligas, la que se puede disfrutar en el Safeco Field, casa de los Marineros de Seattle (201 x 56). 

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