Tigres-Monterrey: Un personaje que los une

Generalmente al hablar del Clásico se buscan las grandes diferencias entre uno y otro club. Los aficionados discuten por qué su equipo es el mejor y al calor del juego crecen las diferencias.

Generalmente al hablar del Clásico se buscan las grandes diferencias entre uno y otro club. Los aficionados discuten por qué su equipo es el mejor y al calor del juego crecen las diferencias. Los habitantes de las metrópolis separadas por dos clubes viven para esos juegos, no importando en qué lugar de la tabla lleguen al momento del encuentro. Les voy a contar un par de anécdotas históricas a las cuales va ligado un personaje que mucho tuvo que ver en ambas instituciones con casi 30 años de diferencia y al que por tanto, ambos clubes deben un homenaje a este hombre del futbol. 1945: El Club de Futbol Monterrey nació con el sello de la tragedia. En 1945 debutó en la Liga Mayor con una victoria sobre el San Sebastián de León con un gol de su delantero José “Che” Gómez. Pero la alegría no duraría mucho tiempo. El 15 de septiembre de ese año el camión que transportaba al plantel se incendió mientras cargaba gasolina con todos los jugadores dentro. A causa de las quemaduras, Guillermo Cuadros Vidal y el costarricense Enrique Lizano morirían días después. Otros hubieran corrido la misma suerte de no ser por José “Che” Gómez, un jugador argentino que había llegado apenas a la institución y quien arriesgando su vida los sacó de las llamas. Con casi todo su plantel incapacitado por el accidente, el club regio debió recurrir a jugadores prestados por otros equipos para seguir jugando en la Liga. No tuvo suerte. Al final de la temporada 1945-1946, incapaz de recuperarse de la desgracia, el equipo desapareció por un tiempo. José Gómez por las quemaduras no pudo ejercer su profesión de futbolista por un tiempo y como el equipo había desaparecido, nadie le pagó mientras estaba convaleciente. Esto, no le importó al “Che” que siguió de cerca todo lo que ocurría en el futbol regio y fue el primero en lamentar que el equipo tuviera que desaparecer. Gómez jamás se marchó del país, jugó en otros equipos y siguió ligado al recuerdo de los norteños. 1974: En 1967 la Segunda División lanzó una convocatoria para aumentar el número de sus equipos. El primer invitado fue el Unión de Curtidores de León. El segundo, los Tigres de la Universidad de Nuevo León. A diferencia de sus rivales de plaza, los Tigres nacieron con buenos augurios. A sólo unos días de su fundación estrenaron el Estadio Universitario, cuyas tribunas serían el escenario de las grandes gestas del nuevo equipo vestido de amarillo y azul. Durante siete temporadas el equipo se quedó a las puertas del ascenso a la máxima categoría. Por fin, en la temporada 1974-1975, el equipo consiguió el título de la Segunda División dirigido por un hombre que llegó a darlo todo con aquel equipo de la Universidad de Nuevo León: José Gómez, aquél que casi 30 años atrás salvara de la muerte a sus compañeros rayados. Así, el “Che” viviría el extrañísimo caso de ser un referente de los dos equipos con mayor rivalidad en el futbol mexicano.

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