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Jugando de noche

Domingo 11 de Noviembre del 2012

  • El futbol nocturno. (Foto: Carlos Calderón)
  • El futbol nocturno. (Foto: Carlos Calderón)
 

Hace tiempo, en una columna hablé sobre los partidos nocturnos, pero, son varios los correos en donde me piden trate sobre cuando y como se comenzó a jugar de noche en México.

Actualmente, casi todos los estadios tienen los requerimientos necesarios para poder apreciar un partido a cualquier hora del día o de la noche. Los alumbrados son magníficos y tienen inclusive plantas especiales, para que, en caso de que se vaya la luz, puedan restablecer el servicio casi de inmediato.

Esto, sin embargo, hace 70 años era impensable. Los estadios, de entrada, eran de madera y carecían por completo de alumbrado. La idea de un partido nocturno, era poco práctica y no digamos que imposible.

Pero viajemos en el tiempo. Corría el año de 1940. El país era gobernado por Lázaro Cárdenas en su último año de mandato y en todo el país había poco más de 20 millones de habitantes, lo que hoy en día tan solo es el número de personas que viven en la ciudad de México.

En el Distrito Federal, más de la mitad del territorio eran llanos. La gran urbe comenzaba a poblarse y a fracionarse para la construcción de casas. En la ciudad, tres grandes e imponentes estadios de madera eran la delicia de los aficionados: El Asturias, el  Necaxa y el España.

Fue en este último en donde se jugaría el primer partido nocturno en México.

La idea vino de un directivo del Club América, quien había sido jugador del equipo y que por aquel entonces ya era delegado en la Liga Mayor (hoy Primera División). El chileno Pedro Barra García, en una de tantas reuniones, buscando nuevas ideas para la liga, comentó que en América del Sur era todo un acontecimiento el jugar por las noches y que –pensaba-  sería de gran atractivo en la liga mexicana.

No hubo que decir más, casi de inmediato fue aceptada su propuesta con la que además se jugarían también por vez primera, los partidos a visita recíproca, tal y como se celebraban los encuentros de Copa en Inglaterra y España. El juego marcado para la inauguración de este acontecimiento, fue un partido del Torneo de Copa entre dos acérimos rivales el España y el Atlante el 28 de marzo de 1940 a disputarse en el estadio del Club España, en la Calzada de la verónica (hoy Marina Nacional).

En revistas y periódicos se anunció desde días atrás el gran acontecimiento. Las estaciones de radio le dieron espacio en sus programas. Todos querían presenciar el primer partido de esta índole.

La gran noche llegó y el estadio estaba a reventar. En las gradas llamadas de sombra, se podían apreciar hombres vestidos de postín, con traje y sombrero de copa y las damas, ataviadas con sus mejores ropas. Parecía que en lugar de un partido de fútbol iban a la ópera o al ballet.

En las zonas populares, los obreros asistían también de traje o de mezclilla para ver lo que sería un espectáculo digno de contar.

La compañía de Luz y Fuerza había colocado postes de luz en las esquinas de las tribunas, apuntando a la cancha y en las partes altas del estadio. El terreno de juego, estaba perfectamente iluminado, salvo en el área de los tiros de esquina. El espectáculo, era francamente fabuloso.

Aunque, cabe decirlo, las tribunas permanecieron en sombras. Vendedores de botanas tuvieron que ayudarse de lámparas de aceite o velas para mostrar sus productos. Salvo en las primeras filas, la luz no alcanzaba más allá de las primeras 5, pero eso no importaba, el espectáculo es lo que contaba y ese se iba a dar en la cancha.

El partido dio inicio a las 20:45, jugándose un excelente encuentro en donde los morenos del Atlante vencerían al son de dos goles contra cero al España. El primer gol fue anotado por "El Chanclas" Zamudio lo que le valdría obtener una placa y un sin fin de entrevistas de la prensa especializada. Para manejar el encuentro se echó mano del mejor árbitro del momento, el internacional Carlos Esteva.

Al término del encuentro, una partida de autobuses llevó en distintas direcciones a los aficionados, quienes en su mayoría acudieron a cenar para comentar no solo el encuentro, sino de lo bien iluminada que se veía el terreno de juego.

El experimento de los partidos nocturnos fue un éxito. El torneo de Liga, jugaría también fútbol nocturno dandose el primer encuentro el 17 de octubre de ese histórico 1940.

Sin embargo, y como dato curioso, los partidos nocturnos tuvieron que suspenderse en diciembre, porque el Departamento del Distrito Federal, dueño de los reflectores, se los pidió a la Liga para que –como cada año- la Compañía de Luz y Fuerza los colocara en el Zócalo, ya que eran parte del alumbrado de de las fiestas de fin de año en la ciudad.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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