calderon

¡Me pareció ver a un lindo gatito!

Sábado 3 de Noviembre del 2012

  • En 1964, el Piolín llegó al Necaxa. (Foto: Club Necaxa)
  • La calidad del arquero lo llevó a la Selección Mexicana. (Foto: Carlos Calderón)
 

Esta frase tan conocida por todos remonta nuestra imaginación de inmediato a aquel personaje que, en una jaula, hacía rabiar a Silvestre, el gato que siempre se lo quería comer. Nos referimos por supuesto a ese pajarillo amarillo y pequeño de nombre Piolín.
 
En México, también tuvimos a nuestro Piolín, nada más que éste era portero ¡Y de los buenos!
 
Antonio Mota Romero o simplemente “El Piolín” Mota, era un guardameta de extraordinarias facultades. Hermano de otro extraordinario arquero de nombre Salvador, el pequeño Toño ya a los seis años lucía su uniforme de portero en las canchas del Deportivo Don Bosco, en la Perla Tapatía, tratando de seguir los pasos de aquel. 
 
Antonio –de baja estatura- parecía todo menos portero, pero sus lances, carácter y arrojo, buscando el balón siempre a los pies del contrario, convencieron a más de uno de que el muchacho podía ser lo que quisiera y si era guardameta, mejor. 
 
En 1958 participó en los Juegos Nacionales Juveniles y sólo recibió tres anotaciones en todo el certamen, por lo que la gran figura del equipo Oro José “Chepe” Naranjo, puso su vista en aquel jovencito y lo invitó a probarse con el llamado Club de Oblatos. 
Ese mismo año, en la entonces famosa Copa de Oro de Occidente, que era un torneo veraniego de gran prestigio en Jalisco, recibió su soñada oportunidad jugando en contra del León, partido que ganó el Oro 4-3. 
 
Para la temporada 1959-1960, inició por fin en la liga, jugando de nueva cuenta contra el León el 18 de abril de 1959 y ya no soltó la titularidad. Era increíble como un arquero de baja estatura podía saltar tanto y llegar de un extremo a otro de la portería ¡Como si volara! “El Piolín”, que ya comenzaba a ser llamado así por obvias razones, en tres años alcanzó no sólo un lugar en la Selección, sino que fue de los convocados por Ignacio Trelles para ser parte de la delegación que jugó el Mundial de 1962. 
 
Antonio Mota no vería acción en la Copa del Mundo, ya que por encima tenía al gran Antonio “La Tota” Carbajal, con el que por cierto no llevaba buena relación. Resulta que en una gira un año atrás, México enfrentó a Inglaterra y el encargado de estar bajo los tres palos fue Mota y recibió aquella ocasión 8 goles encajados hasta lastimar el orgullo. “El Piolín” asegura que Carbajal se “enfermó” para no ser él el que portereara aquel encuentro, algo que por supuesto “El Cinco Copas” negó, comenzando una enemistad que duró toda la vida. 
 
En 1964, “El Piolín” emprendió el vuelo y llegó al Necaxa, en donde tendría tardes gloriosas, siempre como titular indiscutible, hasta su despedida involuntaria el 14 de julio de 1971. 
 
Mota, al igual que Albert, Arturo Chaires, “El Loco” Martínez, “El Tigre” Sepúlveda y otros tantos, habían tratado de implementar un sindicato de futbolistas profesionales, para exigir mejores sueldos y trato digno. En ese entonces, Albert había demandado al Necaxa por despido injustificado y el equipo prefirió cambiar de nombre, llamándose por diez años Atlético Español, que pagar lo que Albert había ganado en tribunales. 
 
 Con las puertas cerradas, ya que los equipos se hicieron uno solo y no contrataron a jugadores sindicalizados, tuvo que comenzar con una nueva faceta: La de comentarista, tarea que llevó a cabo en Guadalajara. Poco después, también abrazó  la pasión de dirigir niños en clubes deportivos.
 
Antonio Mota siguió jugando, pero en el llano. Con amigos de la infancia, ex futbolistas y prácticamente con todo aquel que lo invitara. 
 
“El Piolín” voló por los aires por última vez el 13 de septiembre de 1986 a la corta edad de 45 años. Esa mañana, jugaba como cada fin de semana y luego de un ataje impresionante –como en los buenos tiempos- se sintió mal, por lo que se llevó la mano al pecho. Trataron de salvarle la vida, pero fue inútil. Antonio, el portero de los lances extraordinarios, murió como muchos tantos futbolistas veteranos lo desean, en una cancha de fútbol…
 
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