calderon

Diario de un portero... año 1931

Sábado 26 de Enero del 2013

  • Tario se caracterizaba por su gran forma atlética. (Foto: Carlos Calderón)
  • Dividió su vida entre diferentes artes. (Foto: Carlos Calderón)
  • Tario fue distinguido como un gran guardameta. (Foto: Carlos Calderón)
  • Carmen fue el gran amor de su vida. (Foto: Carlos Calderón)
  • Dejó de lado el futbol para dedicarse de lleno a la escritura. (Foto: Carlos Calderón)
 

Les voy a contar una historia poco conocida, la de Francisco Peláez.

¿Quién es Francisco Peláez? Si les digo que fue el padre de Sergio Peláez Farell, los viejos aficionados recordarán a aquel Directivo, Presidente del Atlante, Oaxtepec y Toluca, en este último justo antes de la entrada de Lebrija al frente de los Diablos,  además que fungió como Director de actividades del IMSS en la década de los  ochenta y Director de Comunicación Social, en la Subsecretaría del Deporte y fue el Director General de Prensa del Comité Organizador del Mundial México 86.

Si les menciono que Francisco Peláez Vega fue más conocido por su sobrenombre de “Tario”, aquellos que gustan de la buena lectura, comenzarán a recordar algún pasaje de sus cuentos.

Tario, contemporáneo de José Luis Martínez, Alí Chumacero, José Diez Canedo, Octavio Paz y Pita Amor, era uno de los escritores “más fascinantes del panorama mexicano” en palabras del prologuista Mario González Suárez. Admirado por Octavio Paz y Celestino Gorostiza, comparado por algunos con Juan Rulfo, sin embargo no logró los alcances comerciales de estos últimos, aunque su obra es muy seguida, sobre todo por grandes escritores y lectores de la novela fantástica.

Pero no, tampoco les voy a hablar de los cuentos, novelas o poesía de Francisco Peláez, porque no corresponde a este espacio deportivo.

Les hablaré de lo menos conocido de Tario, de su época como jugador de fútbol en la liga mexicana.

¡Sí! Francisco Peláez Vega fue guardameta en la Liga Mayor, hoy Primera División, jugando para el equipo del Asturias.

Al inicio de la década de los treinta, un joven de apenas 19 años debutaba a las órdenes del entrenador andaluz Juan Luqué de Serrallonga.

Francisco era alto, atlético, gran deportista, pero que ya temprana edad tenía también la vocación que lo haría famoso, la de escritor.

Paco llevaba un diario –por cierto poco conocido y encontrado hace poco en el armario de su casa- en el que hacía apuntes de su situación como guardameta y de la vida diaria, su relación con su novia Carmen Farrell, con la que recién comenzaba a salir y que sería su esposa de toda la vida.

Comparto con ustedes algunos fragmentos de su diario del mes de enero del año 1931, esperando los disfruten tanto como yo, ya que nos lleva a épocas pasadas hablando de un fútbol que no conocimos, antes de la profesionalización del balompié mexicano, de aquella época romántica.  

Tario escribe:

“Día 12.- Es domingo. Será la inauguración del Parque Alianza y jugaremos contra del Germania. Hace un día espléndido. Me levanto a las 8 y tomo un baño de regadera antes de irme al campo. Desayuno un trozo de lomo y una cerveza helada. Salgo con Manuel para buscar a Poncho; iremos juntos al partido…

…Terminó con una victoria nuestra 2/1. He quedado muy satisfecho de mi actuación. Llamaré a Carmen para informarle del partido…”

“Día 14.- Llueve. Parece una mañana londinense…Encontré al entrenador del Asturias, Serrallonga, quien me indicó que acaso reforzara yo al Germania el domingo en su partido contra los argentinos del Vélez Sarsfield…A las siete  y cinco de la noche sufrimos un terrible temblor de tierra; el más fuerte que recuerdo. La ciudad se quedó a oscuras…”

“Día 17.- …Perdí la mañana entera en recoger unos cigarrillos que me mandaron de Inglaterra…Esta noche iré con Manuel a la Arena Nacional a ver la pelea entre el negro Godfrey y Rushell, el campeón americano de la lucha libre…”

“Día 18.- De nuevo frío. Me levanto a las ocho y media, pues hoy jugamos contra el Atlante. Ganamos 2/0. El partido fue muy bueno y quedé contento de mi actuación. Los argentinos del Vélez sarsfield debutaron derrotando al Germania 3/1; un llenazo en el campo…Me acosté a las once y media, después de oír las noticias deportivas.”

“Día 25.- Hoy jugamos contra el Aurrerá. Hablé a padrino para ver si yo pasaba por Poncho, pero me dijo que él lo llevaría al partido. Éste fue un desastre; perdimos por 5/4…Fuimos en el coche de Sánchez al Regis, donde vimos Wu-li-chang, de Vilches…

“Día 26.- Telefoneé a Carmen, como de costumbre. Parece que en el Centro Asturiano va a celebrarse una junta para formular un reglamento relacionado con el uso del teléfono. Eso va por mí, ni duda cabe. Estoy haciendo un librito de poesías para Carmen…”

Francisco siguió su vida de futbolista, retirándose aún joven por seguir sus estudios y su afán de escritor, aún y cuando los que lo vieron jugar, como fue el caso de don Fernando Marcos, quien decía que tenía unas cualidades impresionantes, un alcance increíble y un resorte espectacular.

Autor entre otros de los libros de cuentos La noche (1943), Tapioca Inn: mansión para fantasmas (1952) y Una violeta de más (1968), la vida de Tario, por sí misma, es una gran aventura, amigo entrañable de Manolete y de Dominguín, dos grandes toreros de época, que gustaba de los toros, pero que a la muerte de Manolete se juró no volver a asistir a un ruedo y así lo hizo. Escribía música, hacía dibujos eróticos y gustaba de la poesía.

Tras la muerte de Carmen, su esposa, se autoexilió en España, la tierra de su padre y no volvió a escribir. Él –decía- sólo escribía para su Carmen querida. Francisco murió en España en 1977.

Resulta poco común tener futbolistas escritores. Y menos común que lo sean del calibre de Tario, precursor de la literatura fantástica, un escritor que comenzó por construir su propio personaje dentro del fútbol.  

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