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De portero a estrella de cine: Raúl

Sábado 23 de Febrero del 2013

  • Pipiolo era reconocido como el mejor portero de México. (Foto: Carlos Calderón)
  • Tenía que filmar con Esther Fernández. (Foto: Carlos Calderón)
  • El arquero presumía un gran porte. (Foto: Carlos Calderón)
 

El día de hoy, del baúl de los recuerdos, voy a desempolvar un par de anécdotas con mucho gusto, porque me fueron contadas por Raúl "Pipiolo" Estrada. 
 
Me vino a la mente don Raúl porque hace unos días, platicando con Juan Villoro, recordábamos que "El Pipiolo" asistió a la presentación de uno de mis libros, misma en la que Juan fue uno de los oradores. 
 
Para quienes no sepan quién era este singular personaje, debo decirles que se trataba del mítico portero de aquel Necaxa llamado de los "Once Hermanos", que en la década de los años treinta causó sensación en nuestro balompié por su forma de juego. 
 
Raúl, tras una década defendiendo la portería del Necaxa, pasaría al equipo Atlante, en donde también fue un legendario guardameta. 
 
Algo que tenía "El Pipiolo", además de ser un magnífico deportista, era su porte. Muy elegante siempre, fuera del futbol portaba traje y gabardina. Dentro del terreno de juego, sus suéteres con cuello de tortuga, siempre limpios y elegantes, lo distinguían. 
 
A don Raúl lo conocí hace aproximadamente 15 años, cuando lo entrevisté en su casa de la colonia Hipódromo Condesa. A sus más de 80 años aún conservaba ese porte que lo caracterizaba. En aquella ocasión, cuando llegamos con las cámaras, me pidió que lo entrevistara sentado, porque una de sus rodillas le dolía y decía que no quería que sus admiradoras lo vieran cojeando. 
 
Cuidaba mucho su figura, alto, siempre delgado, don Raúl me mostró sus dedos chuecos, fruto de ser un buen portero 
-Un buen guardameta tiene todos los dedos torcidos, porque quiere decir que portereó durante muchos años. Entre más chuecos, duró más años y fue mejor portero– Me dijo. 
 
En aquella ocasión de la entrevista, entre muchas anécdotas e historias, salió una de la cual ya he hecho referencia en algún otro espacio, pero que les cuento para aquellos que no la saben. 
 
Resulta que –como ya comenté- además de excelente guardameta y de que poseía un resorte impresionante, Raúl era –según comentarios de la época- muy guapo. Tenía un porte estilo Clark Gable, quien era el galán de moda del cine de Hollywood.
 
Pues bien, al "Pipiolo" lo conocían así dentro del medio, "El Clark Gable mexicano". Sus salidas siempre elegantes, parecían estudiadas, posadas para la fotografía, pero él dentro y fuera de la cancha era así, simplemente un Dandy.
 
La voz de Estrada era también magnífica, su tonalidad parecía de barítono y cuando era entrevistado en la radio las mujeres no podían evitar suspirar. Y si a esto sumamos que era el guardameta del equipo más popular del momento, a nadie sorprendió que una buena tarde lo fueran a buscar para proponerle ser actor de una película. 
 
Resulta que el productor de cine Luis Sánchez Tello y el Director Guillermo Hérnandez Gómez fueron a un entrenamiento del popular portero y grande fue su sorpresa el ver a varias jovencitas que acudían al mismo sólo por ver al cancerbero. En ese momento, Sánchez Tello supo que habían acertado, por lo que se acercó y dijo a Estrada que se interesaban en que éste saliera en una película que estaban próximos a rodar, le ofrecieron, por si fuera poco, el papel principal, corría el año de 1937.
 
Rául ni si quiera tuvo que pensarlo, se imaginó como actor y le entusiasmó la idea, además se sentía con capacidad para pararse frente a una cámara y desplegar todo su arte histriónico. 
 
El productor decidió darle un dinero como adelanto de su pago, con el que Estrada adquirió varios trajes y algunos otros objetos que le hacían falta como una radio, unas plumas y tres pares de zapatos hechos a la medida. 
 
¡Por fin! El día esperado llegó y Estrada se presentó –con el porte que lo caracterizaba- a la grabación. 
 
Al llegar se sentía nervioso pero conforme transcurría el tiempo y llegaba la hora de que entrara a escena los nervios se triplicaron. Tenía que filmar con Esther Fernández, una de las grandes actrices de aquellos años y esto lo perturbó aún más.
 
Se le olvidó el parlamento que llevaba ensayando por más de tres semanas y no sólo eso, sino que empezó a tartamudear. Por más que trataban de tranquilizarlo él seguía tartamudeando por lo que no se pudo hacer ya nada.
 
El Director decidió dejarlo que se relajara y lo citó para el día siguiente, pero la escena se repitió: el portero del Necaxa apenas sentía la cámara apuntando hacia su rostro y comenzaba a sudar y a tartamudear. Esto, volvió a suceder los siguientes días.
 
¡Definitivamente Raúl no servía como actor! 
 
El Director no podía aguantarlo más porque el tiempo se le venía encima y tuvo que buscar otro actor, el productor vio escapar su dinero ya que el adelanto que dio a Estrada se había gastado ya.
 
Raúl apenado dejó la actuación sin haber actuado. Sólo se limitó a asistir a las grabaciones por invitación del productor. 
 
Como dato curioso, la película se llamaba "La Adelita" y finalmente tuvo como actor principal a un joven que comenzaba a despuntar y pedía una oportunidad como actor principal y aquí lo obtuvo. Su nombre: Pedro Armendáriz, que con esta película se dio a la fama, misma que nunca soltó. Nacía una nueva estrella y Raúl "Pipiolo" Estrada se tuvo que conformar con seguir siendo nada más el mejor portero de México... 
 
A 7 años de su partida, lo seguimos recordando con cariño.  

Espero sus comentarios en twitter:  @CarlosCalderonC


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