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Traición dentro de la cancha

Sábado 20 de Julio del 2013

  • Raúl Cárdenas fue un gran técnico del futbol mexicano. (Foto: Carlos Calderón)
  • Raúl Cárdenas triunfó con América y Cruz Azul. (Foto: Carlos Calderón)
  • Con Cruz Azul vivió grandes momentos. (Foto: Carlos Calderón)
  • La anécdota es una de las más curiosas del futbol mexicano. (Foto: Carlos Calderón)
 

Sin lugar a dudas, cuando escuchamos el nombre de Raúl Cárdenas, uno de los DT más exitosos del futbol mexicano, casi todos lo vinculamos con Cruz Azul, ya que con La Máquina, el estratega ganó 5 Campeonatos de Liga (1968-1969, México 70, 71-72, 72-73 y 73-74).

Con 10 años como director de los celestes, Cárdenas era ya parte del inventario del Cruz Azul, sin embargo, en la temporada 1974-1975, luego de un buen torneo, pero tras una mala liguilla, a Raúl lo despidieron sin mediar ninguna explicación.

Cárdenas, que no podía creer ese trato, ya que Don Guillermo Álvarez Macías lo corrió de mal modo, después de todo lo que le había dado al conjunto, decidió cerrar aquel capítulo en su vida y se dispuso a escuchar ofertas, mismas que, por supuesto, no faltaron, ya que se trataba del Técnico más triunfador de los últimos años.

Entre las múltiples ofertas de trabajo, llegó la del equipo que menos esperaba Cárdenas, la del América. Raúl en varias ocasiones, como DT del Cruz Azul, se había expresado mal del equipo de Coapa. Era parte del juego y así lo vio Guillermo Cañedo, en aquel entonces Presidente del América.

Cárdenas escuchó la oferta de “los Millonetas” y le pareció muy buena, ganaría más de lo que ganaba en Cruz Azul y lo dejaron conformar su grupo de trabajo, además de que le prometieron los refuerzos que él quisiera.

La noticia no se hizo esperar y apareció en los principales diarios deportivos la nota sobre la casi inminente firma de Raúl con los cremas.

Esto, provocó la ira del máximo dirigente del Cruz Azul, quien no podía creer que su estratega de tantos años pudiera firmar con el enemigo deportivo que más odiaba.

De inmediato, habló por teléfono con Cárdenas y le pidió, casi le rogó que firmara con cualquier equipo que no fuera el América. Fue tanta la insistencia, que Cárdenas terminó prometíendoselo, sin embargo, como era la mejor oferta y además estaba muy dolido de la forma en la que salió del Cruz Azul, de buena gana firmó con el América y así se anunció. Cárdenas era el nuevo estratega americanista.

No obstante que se puso a trabajar de inmediato con los azulcremas de forma por completo profesional, cosa que al final del torneo se notaría con el título de liga para el América, es difícil cambiar un chip en la mente que por tantos años ha permanecido invariable y así le ocurriría al estratega.

Resulta que el primer partido en el que se enfrentaron ambas escuadras, ocurrió durante la fecha 2 del torneo 1975-1976. Era además, el primer partido del América en liga, porque había pospuesto el de la fecha 1 en contra del Tigres, por lo que resultaba el primer partido oficial de Cárdenas y nada menos que en contra de su ex equipo.

La fecha, sábado 8 de noviembre de 1975, el lugar, el Estadio Azteca, la hora, 5 de la tarde.  Al entrar al terreno de juego, los aficionados del Cruz Azul se dividieron, algunos, los agradecidos, le aplaudían a Cárdenas, los otros, los que olvidan, lo abuchearon.
Las miradas del DT y del Presidente del Cruz Azul se encontraron, ya que este había bajado a la cancha para dar ánimo a su escuadra, pero ni siquiera se saludaron.

El encuentro comenzó y el América, mostrando mejor conjunto, tuvo varias llegadas ante la Máquina, pero faltaba el toque final, el que marca diferencias. Dentro de la cancha Carlos Reinoso se multiplicaba con sus pases finos, milimétricos. En un par de ocasiones, los azulcremas tuvieron oportunidad de marcar, pero como siempre, en la portería celeste, un engrandecido Miguel Marín detenía cualquier obús enemigo.

El primer gol, llegaría hasta el minuto 27 y lo lograría el equipo que era apabullado hasta ese momento: El Cruz Azul. Miguel Ángel Cornero cometió una falta en los linderos del área sobre Horacio López Salgado y el árbitro señaló el tiro directo. El paraguayo Heladio Vera puso el balón con cuidado, lo colocó a su gusto y tiró, logrando un chanfle que superó la barrera y el esférico se incrustó en el ángulo superior izquierdo de la portería defendida por Verderi.

Fue en ese momento que sucedió la anécdota que enmarca esta historia, resulta que Cárdenas, acostumbrado a estar en la banca del Cruz Azul, se levantó como impulsado por un resorte ante el gol y, con los dos brazos en alto, gritó el tanto como si hubiese sido de su equipo.

El estratega reaccionó de inmediato y se regresó a la banca, pero ya era tarde, medio estadio se había dado cuenta que el DT del América, había celebrado el gol del Cruz Azul.

Todo apenado, Cárdenas se recargó en el poste de la banca y comentó algo con su auxiliar y su semblante era de enojo, tal vez consigo mismo. En el palco del América, ocurría algo similar, el rostro de Guillermo Cañedo lo decía todo. No le había gustado para nada lo que había sucedido.

Al finalizar el encuentro –que fue excelente- y que terminó empatado a dos tantos, ambas escuadras abandonaron la cancha. Generalmente, se hablaría del partido, sin embargo, en el mundillo futbolero, lo que se comentaba era el desaguisado de Cárdenas.

Esa misma tarde, Guillermo Cañedo se dirigió a Raúl Cárdenas y tras felicitarlo por el gran partido que dio el equipo, vino el regaño y le dijo que jamás, jamás,  se repitiera que el DT del América se pusiera a celebrar un gol del rival y mucho menos de Cruz Azul o Chivas, los grandes rivales de aquellos años.  

Resulta una obviedad decir que a Raúl Cárdenas no se le volvió a ocurrir celebrar un gol de la Máquina celeste, mientras estuvo al frente de los Azulcremas del América.

Los espero en Twitter @CarlosCalderonC



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