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El ingenio del Zacatepec...

Sábado 17 de Agosto del 2013

  • El ingenio cañero se vestía de fiesta siempre que jugaba el Zacatepec (Foto: Carlos Calderón)
  • José Antonio Roca era una de las figuras del Zacatepec. (Foto: Carlos Calderón)
 

Los viejos aficionados recuerdan con cariño aquellos partidos que se jugaban en el vetusto y pequeño, pero histórico y nostálgico estadio de Zacatepec.

Los asientos de cemento, la cancha con el pasto crecido, el calor infernal, las cervezas despachadas directamente en las botellas de vidrio, la cercanía de la tribuna con la cancha y –no en pocas ocasiones- los aficionados locales,  con sus machetes al cinto, el cual no veían como un arma, sino como un instrumento de trabajo.

El día de hoy, para los que lo vivieron y para los que no, les voy a relatar aquella tarde del domingo 19 de enero del ya lejano 1958, cuando se disputaba el partido entre Zacatepec y Guadalajara, que definiría el campeonato de liga de la temporada 1957-1958.  

A lo largo del camino al estadio azucarero, decenas de músicos de bandas de diferentes poblados cercanos a Zacatepec, tocaban, mientras se acercaban al inmueble. Aficionados locales y, por supuesto, los seguidores del Guadalajara, que deseaban ver coronarse a su equipo por segunda vez consecutiva, se acercaban al “Coruco Díaz” que lucía adornado con un arco de flores a la entrada.

El calor aquella tarde, era terrible. El árbitro del partido, Rafael Valenzuela, sonó su ocarina y comenzó la batalla por el título.

Zacatepec alineaba con Festa; Izaguirre, “Chato” Ortiz y José Antonio Roca; Raúl “Güero” Cárdenas y Héctor Ortiz; López, Antonio “Güero” Jasso, Carlos “Charro” Lara, Carlos Turcato y Ernesto “Chueco” Candia.

Guadalajara, saltó a la cancha, con: Jaime “Tubo” Gómez; “Niño” Cuellar, Guillermo “Tigre” Sepúlveda y José “Jamaicón” Villegas; Juan “Bigotón” Jasso y Tepa II Gómez; Panchito Flores, Salvador Reyes, Cresencio “Mellone” Gutiérrez, Sabás Ponce y Raúl “Pina” Arellano.

Casi al inicio, con apenas cinco minutos en el reloj, el ídolo “Chava” Reyes abrió el marcador por los visitantes.

El argentino, que años más tarde se naturalizaría mexicano, Carlos “El Charro” Lara, logró la igualada ante la algarabía de los aficionados, que hacían sonar sus machetes contra el piso, como una forma muy local de festejo.

Comenzaba la segunda mitad, cuando Raúl “El Güero” Cárdenas ponía las cosas 2-1 para el Zacatepec. Cárdenas, al pasar junto a Sepúlveda, se burló, algo le dijo, que encendió los ánimos de el famoso “Tigre”, quien a la primera oportunidad, descontó de fea manera a Raúl.

Fue en ese momento que comenzó una batalla campal. Todos los que estaban dentro del terreno de juego y en las bancas, intervinieron. El nazareno trataba de calmar a los rijosos ¡Pero nada! Los golpes seguían lloviendo de un lado a otro. Los tapatíos, azuzados por su entrenador, abandonaron la cancha y se marcharon a los vestidores.

Por fin, tras algunos minutos de diálogo de Fékete con el árbitro, convencidos de que de no salir la cosa podía ponerse fea, los elementos del Guadalajara regresaron, pero no completos. El árbitro había expulsado a Sepúlveda por iniciar la pelea y tres de los jugadores que iniciaron el partido, habían resultado lesionados durante el pleito, por lo que ya no podían jugar, además en ese tiempo no había cambios, por lo que tan solo siete jugadores se presentaron para continuar con las hostilidades.

En las tribunas, los aficionados demandaban la continuación del partido.

Del lado del Zacatepec, Raúl Cárdenas y el portero Festa, quien dio patadas a diestra y siniestra, fueron expulsados, por lo que siguieron con nueve elementos, entre ellos, “El Chueco” Candia pasó a ocupar la portería.

Por si fuera poco, para la mala suerte del Guadalajara, una vez iniciado el encuentro, el “Bigotón” Jasso chocó accidentalmente contra “Charro” Lara y salió lesionado.

El Zacatepec aprovechó la mayoría numérica y marcó el tercer tanto al minuto 26, anotando el mismo Lara.

El partido continuó, con claro dominio de los locales. El Guadalajara, no obstante, tuvo un par de jugadas de peligro y aprovechando que Candia no era portero, le tiraban con todo, pero el santo lo tenía de espaldas, ya que al minuto 36 el “Tepa” Gómez II salió lesionado y el entrenador de los visitantes, el húngaro Arpad Fékete, al ver que la desventaja sería mucha, jugando 6 en contra de 9, apegándose al reglamento optó por pedirle al árbitro que diera por terminado el partido cuando faltaban 9 minutos para que concluyera el encuentro.

Así, en un partido por demás accidentado, el Zacatepec lograba el campeonato de liga 1957-1958, mientras que el Guadalajara tendría que esperar un año, para verse coronado y comenzar una racha de títulos, que lo llevaría a ser llamado “El Campeonísimo”.

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