FIFITA, más que un juego

La corrupción en FIFA, que ya está en manos del FBI, debe sacudir al deporte mundial.

Corrupción institucionalizada y secuestro del futbol son, entre otras, las demandas y acusaciones que rondan en contra de la FIFA, que fueron reiteradas esta semana por la Fiscalía de Los Estados Unidos.

La acusación denuncia el comienzo de corruptelas en la Confederación Norte, Centroamérica y del Caribe de Fútbol (CONCACAF), en donde el Presidente de 1990 al 2011 -Jack Warner- estuvo en medio de denuncias de sobornos, utilizando poder e influencias para un enriquecimiento ilícito, según la acusación de 240 páginas.

La Fiscal General de los Estados Unidos, Loretta Lynch, manifestó la amplia determinación para no dejar escapar, en este momento, a 16 implicados entre directivos y exdirectivos de la FIFA que están Involucrados en un entramado de corrupción, por lo que el FBI, hace unos días, organizó un operativo espectacular para realizar las detenciones en lugares VIP a nivel internacional.

De acuerdo a las imputaciones, la Copa América, entre otros eventos, han sido vertientes para negociar sobornos, favores y "moches" a cambio de derechos televisivos y de publicidad exterior e interior, entre otros favores, donde el "FIFAGATE" involucra a más de 40 sospechosos, generando la caída e investigación de Joseph Blatter, que ha sido sustituido interinamente por Issa Hayatou, en espera de que en febrero de 2016 sea electo el nuevo consejo directivo de la FIFA.

Entre los acusados figuran el expresidente de Honduras, Rafael Callejas, quien fuera miembro de la Comisión de Mercadotecnia y Televisión del máximo órgano futbolístico; la investigación por sobornos alcanzaría los 200 millones de dólares, incluyendo 92 cargos por delitos tipificados como organización mafiosa, fraude masivo y hasta lavado de dinero. Los inculpados podrían enfrentar hasta 20 años de prisión.

Queda claro que ningún organismo internacional hoy en día puede escapar de la acción de la justicia y que las investigaciones periodísticas han sido punta de lanza para que las superpotencias políticas y económicas puedan, a través de sus órganos de administración y procuración de justicia, intervenir y hacer valer lo que antes era impensable: hacer justicia, pero el fondo no lo olvidemos, es la elección del Mundial de Rusia 2018 y de Qatar 2022; si no, al tiempo.

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