Tomás Boy, el salvador celeste

Lo que Tomás Boy está haciendo con Cruz Azul tiene que aplaudirse, no solo porque lleva ocho juegos sin perder en la Liga, sino por la personalidad que le ha dado a un equipo que se había vuelto gris.

Lo que Tomás Boy está haciendo con Cruz Azul tiene que aplaudirse, no solo porque lleva ocho partidos sin perder en la Liga, sino por la personalidad que le ha dado a un equipo que se había vuelto gris y poco a poco tiraba su historia a la basura.

Boy no solo ha llegado a la Máquina a darle esperanzas futbolísticas con los resultados obtenidos, su mayor aportación ha sido en lo anímico, en la cara que el equipo tiene que dar frente al resto de sus contrincantes.

Su carácter fuerte y bravucón puede no ser del agrado de todos, pero ha sido suficiente para absorber los reflectores, disminuir la presión y atraer confianza.

Hoy Cruz Azul por fin tiene un líder en el banquillo que parece capaz de morirse por los colores celestes hasta el final en busca de esa corona que tanto le urge a una institución que presume grandeza pero arrastra 8 años sin obtener un título.

El problema es que no se puede olvidar el pasado de Boy quien no ha logrado consumar su trabajo con una estrella. Entre sus logros podemos contar el ascenso con Tampico Madero o la final lograda con Morelia, pero ningún título; solo ha dejado huella por su futbol y personalidad, algo que a Cruz Azul le hacía falta, pero que no es suficiente.

Su primera misión será buscar el campeonato de la Copa MX, aunque ese es un título conocido para los celestes; lo más importante vendrá en mayo cuando para consagrase con la Máquina tenga que obtener el título del Clausura 2016.

 

 

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